domingo, 5 de abril de 2026

PAN DURO

 

PAN DURO

Cantaba Marea junto a Fito Cabrales “qué saben las tripas de puños cerrados”, haciendo alusión a la dureza y al amargor de sobrevivir de la clase trabajadora.

En estos días en los que el protagonista es un nuevo y crudo conflicto bélico internacional (en esta ocasión mucho más mediático de los varios que subsisten continuamente) nos deberíamos parar a reflexionar en las consecuencias de las guerras.

Porque, como se desprende de las letras de la canción, los mayores perjudicados son la gente más humilde. La devastación y la muerte por muy crueles que sean, comienzan siendo momentáneas, sin embargo, y la historia nos lo ha demostrado, serán muchos años de tragedias y penas los que se sucederán para volver al punto de partida.

Ahora lo estamos viviendo en ejemplos concretos como la subida del precio de los combustibles que lleva aparejada la subida de los precios y la bajada del nivel de vida en general. Eso sí, como siempre con excepciones.

Está comprobado que hay algunos que se benefician de las guerras. Hace poco leía un artículo sobre la guerra de la independencia española donde se citaba que en 1808 había generales franceses que se habían enriquecido con materias primas producto del robo y la rapiña, como fue un caso en el que un militar consiguió pasar a Francia un gran rebaño de ovejas extremeñas que habían sido requisadas, incluso a pesar de que sus propios soldados pasaban penalidades para alimentarse.

En nuestra última guerra civil y hasta bien entrada la década de los años 50 del pasado siglo no se pudo volver al nivel de renta adquirido en los años 30 durante la Segunda República. También aquí está constatado el enriquecimiento ilícito (empresas que utilizaron a presos políticos como mano de obra esclava…)

Eso sin contar las pérdidas demográficas que, como ya hemos contado en alguna ocasión, se centran fundamentalmente en la población joven, lo cual lleva acarreada un descenso pronunciado de la productividad.

Por cierto, el fin de semana pasado anunciamos en un acto en Casar de Cáceres que en los próximos meses la Diputación de Cáceres tratará de sacar los restos de unas 300 personas asesinadas por el franquismo y que yacen en una fosa común del cementerio de Cáceres ( entre ellos algunos casareños).

Ya llegados a la actualidad y según algunos informes de prospectiva, si no se producen movimientos de población con la atracción de personas de otras latitudes, nos llevará a una situación en las que se provocará la desaparición de pueblos, de escuelas, la escasez de trabajadores, la paralización de proyectos en marcha… por eso debemos tener cuidado con algunos mensajes que se pronuncian, en especial desde el espectro de la extrema derecha y dirigidas a las capas sociales menos informadas.

Mientras aquí sobrevuela también la sospecha de gente beneficiada por la guerra al utilizar información privilegiada.