martes, 22 de mayo de 2018

EMOCIÓN


Si hay una palabra que mejor pueda definir el sentimiento que traspasa a los que asistimos en Montijo a los JEDES, ese es el de emoción. Comprobar cómo existe una Extremadura que lucha, que ríe, que trabaja, que se divierte, que progresa, que mejora y que disfruta con lo que hace.
Comprobar que vive uno en una región donde se mira a los más vulnerables. Donde, como señalaba el Presidente de la Junta de Extremadura, todos podemos llegar al mismo sitio, independientemente de la velocidad. Donde es tan importante la igualdad de oportunidades que la virtud que otorga la partida de nacimiento.
Observar, ahora que estamos a punto de cumplir 35 años como Autonomía, que se han asentado profundamente los principales signos de identidad extremeña. Sí, esos mismos que tan magistralmente fueron difundidos décadas atrás en otros magnos acontecimientos, como fueron las añoradas Semanas de Extremadura en la Escuela.
Poder asimilar que es posible romper todas las barreras físicas y psicológicas. Que si se quiere, se puede y que, tal como indicaba el alcalde de Montijo, este tipo de eventos contribuyen ejemplarmente a cambiar las percepciones que se tienen sobre realidades diferentes. Porque, no es menos cierto, que si todos somos diferentes, parafraseando a Hawking, también tenemos todos en común algo: el espíritu.
Y es precisamente ese afán de superacion ﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽aciente ese af el espídiferentes. Porque, no es menos cierto, que si todos somos diferentes, parafraseando a plarmenteón el que nos define y a la vez nos engloba. Seamos quienes seamos. Vengamos de donde vengamos. Por esa razón, cobran, a mi juicio, un mayor sentido definiciones de Asociaciones como Plena Inclusión.
Tras la convivencia, la competición, los intercambios, las salutaciones y las despedidas, siempre quedará este deseo: nos vemos en los JEDES.









martes, 15 de mayo de 2018

REVOLUCIÓN Y UTOPÍA


La semana pasada tuve la inmensa fortuna de coincidir en la Asamblea con un grupo de más de 100 alumnos de toda España, acompañados de sus profesores, que acudían a la fase final de la V Olimpiada Nacional de Filosofía.  Daba gusto ver, escuchar, observar y aprender a esta parte de nuestros jóvenes, cómo se expresaban, cómo transmitían los procedimientos de procesar la información que les habían enseñado y sobre todo, cómo explícitamente se establecía una comunión con toda la Comunidad. Agradeciendo lo que son y en lo que se están convirtiendo gracias a un sistema educativo y a un entorno que les había impulsado.
En este punto, es cuando nos percatamos de la necesidad de recuperar, a  sus iniciales propósitos, asignaturas como Educación para la Ciudadanía. Reconocer el esfuerzo que ha hecho la Consejería de Educación y Empleo en incorporar el número de horas adecuadas a materias como Filosofía.
Vemos, recordando a las maestras de la República lo importante que es enseñar a aprender. O, siguiendo algunos lemas, atreverse a pensar. En esta ocasión un jurado ha podido analizar sus disertaciones sobre un tema muy ocurrente: revolución y utopía. Era curioso verles reivindicar la imperiosa necesidad de dotarse de un espíritu crítico. Pelear porque la sociedad en la que se desenvuelven no se corrompa. Inmiscuirse en todo lo que les rodea ( y les va a rodear).
Estaban presentes lo mejor de cada Comunidad y se palpaba la cooperación científica y filosófica en un lugar, como muy bien precisó una de las ponentes, completamente idóneo: la Asamblea, en griego ecclesía.
Es el mejor sitio para compartir los argumentos, para perseguir la excelencia. Así, estos chic@s han podido mostrar sus habilidades en disertación, dilema, fotografía o vídeo. Cuatro categorías donde han deleitado a todos sus compañeros con su sabiduría.
Por último, el miércoles se celebró el Día de Europa en Yuste. Me sorprendió muy alegremente la intervención de una alumna de 15 años del IESO de Ceclavín, Manifestó a todos los presentes que seguramente a su edad estaba falta de años, pero le sobraban ilusiones  por los años venideros. Esperanzador.

Sin duda, estamos muy bien acompañados. Hay garantía, como también se comentó, de una buena base.

martes, 8 de mayo de 2018

FAGOCITAR


La primavera en Extremadura es sinónimo de cultura. Pueblos en fiestas, ferias del libro, festivales de teatro y de música, actuaciones solidarias… salimos a las calles con la intención de devorar todo. Como si no hubiera un mañana.
Es, por otra parte, un momento propicio para sembrar. Para adquirir hábitos que en otras épocas del año ( y sobre todo de la vida) se utilizarán.
Pero, sobre todo, es el momento de la universalización del acceso a todo tipo de producciones artísticas y culturales. Ya no es preciso acudir a las grandes ciudades. Ni esperar que se produzcan eventos multitudinarios, que también, para poder disfrutar con la posibilidad de salir de la rutina y embellecer el alma.
Me encanta, fundamentalmente, cuando acudo a los pueblos. Me recuerda la labor, casi evangelizadora, doctrinaria, que se realizaba en otros momentos de nuestra Historia reciente. Donde todo estaba por hacer.
Afortunadamente, ahora no es así y además se compite con el inmenso mundo que han abierto las nuevas tecnologías y los dispositivos digitales, que permiten tener siempre contigo casi todo lo que quieres.
Y digo “casi” porque falta el contacto directo. La charla amable. El intercambio de opiniones. El café de la entrada y las cañas de la salida. El debate.
Cierto es, que ya no se suelen llenar los auditorios para este tipo de iniciativas, antaño singulares en el devenir de cualquier localidad. Pero no lo es menos que siguen quedando muchas personas que, fieles al poder de la palabra, les agrada, les motiva, les llega a entusiasmar, el compartir su tiempo con los foráneos.
Sigamos, pues, fagocitando, asimilando y divulgando todas las acciones que, desde siempre, han permitido contar historias, escuchar melodías, suspirar con los colores y los sabores y, en definitiva, vivir muchas vidas.

martes, 1 de mayo de 2018

ALDEACENTENERA


El fin de semana pasado fue muy interesante para la Historia del socialismo. Un elevado grupo de personas nos reunimos en Aldeacentenera para estar durante todo un día hablando, debatiendo, escuchando y aprendiendo sobre nuestra Historia. Tanto la más remota, como la más reciente.
Se trataba de enlazar un relato que creara conciencia. Demostrar que los gobiernos socialistas han conseguido, gracias a la colaboración entre distintas Administraciones, sensibilizar y resolver la deuda que mantenemos con las víctimas del franquismo. El ejemplo más evidente lo tenemos en la mina Terría de Valencia de Alcántara.
De esta manera nos obsequió con una brillante disertación, el catedrático de Historia Fernando Martínez, sobre la asimetría, el diferente trato otorgado a los vencedores y a los perdedores de la guerra civil.
Un documental nos trajo imágenes que nunca hubiésemos querido ver. Heridas de familiares que todavía supuran, fundamentalmente por el desprecio de la derecha a ver atendidas sus demandas.
Tuvimos ocasión de conocer, de primera mano, los trabajos de la Comisión responsable de redactar el Borrador del anteproyecto de Ley de Memoria Histórica y Democrática de Extremadura. Asociaciones, Universidad y Consejería, han ido unidos. Aportando cada uno sus propuestas y resaltando el deseo de que, más pronto que tarde, esta norma pueda estar en vigor.
Por la tarde, los testimonios orales de tres mujeres que han tenido una activa presencia en la vida pública, de nuevo empujaron a la emoción que lleva consigo el reconocimiento.
Ignacio Sánchez Amor nos habló de la gestación de la identidad extremeña en los albores de la recuperada Democracia: bandera, himno, Estatuto,…, símbolos que coincidiendo con el 35 aniversario del Estatuto y el 40 de la Constitución nos permiten asentar la extremeñeidad.
Finalmente, Manuel Candalija, nos expuso pormenorizadamente los pasos que ha seguido la Diputación de Badajoz para la creación del denominado Catálogo de Vestigios. Nos introdujo en las claves que permiten desatar cualquier tipo de polémica al analizar uno a uno los motivos y las consecuencias que lleva estar en el denominado listado.

En definitiva, una densa experiencia. Una intensa Jornada repleta de buenos momentos que nos deja a todos con ganas de repetir. Ya estamos preparando las próximas.

martes, 24 de abril de 2018

IRRELEVANCIA


Últimamente solemos escuchar el término irrelevancia entre analistas políticos, tertulianos, comentaristas…. Suelen hacer alusión a aquellas fuerzas o partidos que, habiendo adquirido en determinados momentos un papel determinante, o al  menos significativo, dentro del espectro político, pierden fuelle o se intuye lo que en lenguaje coloquial se expresa como “ bajar el suflé”.
Ahora que acabamos de celebrar el aniversario de la proclamación de la Segunda República, ( no olvidemos, al margen de conflictos, fue nuestra primera experiencia realmente democrática), parece oportuno recordar algunas partes del pensamiento de Marx. En una de sus reflexiones vino a decirnos que la propiedad existe porque hay escasez. Vamos, que si viviéramos en un mundo rodeado de abundancia, todos volveríamos a ser más iguales. No habría, según Marx, la necesidad de acumular bienes, ya que se contaría con plena disponibilidad para disfrutar de ellos.
Recuerdo, en este sentido, las profundas discusiones mantenidas en la Universidad. Hay, a mi juicio, un detalle muy importante del que se prescinde: la libertad. Y aquí surge la disyuntiva: ¿ es necesaria la libertad en un mundo profundamente desigual?  o ¿ para qué se quiere la igualdad sino te puedes ni siquiera expresar, ni leer un libro, ni manifestarte…?
Fue entonces cuando aparece la socialdemocracia, para salvar el muro que separa las ideas totalitarias del liberalismo más salvaje. De esta forma, se consiguió relegar, en las sociedades democráticas, casi a la irrelevancia a aquellos que todavía apostaban por el predominio absoluto,  bien del Estado, bien de la figura de un líder, no solamente carismático, sino también indiscutible.
Por esa razón en momentos históricos en los que todo cambia, mantengamos nuestro deseo por la pervivencia de las conquistas logradas para la consecución del denominado Estado de Bienestar. Denunciemos recortes de Gobiernos insensibles a las necesidades populares. Mantengamos la unidad de las clases más necesitadas: la pervivencia de la sanidad, la educación y las políticas sociales que buscan evitar el deterioro de la calidad de vida de los sectores más débiles. Todo eso se ha conseguido en décadas de gobiernos de políticas que unen el socialismo con la democracia. Lo público con la libertad. La crítica con la firmeza a la hora de adoptar, en muchas ocasiones, decisiones muy dolorosas.


martes, 17 de abril de 2018

CARIDAD Y JUSTICIA SOCIAL


Acabo de leer el libro del catedrático Fernando Sánchez Marroyo “Entre la caridad y los inicios de la justicia social”. Al margen de que siempre aprendo mucho del estimado profesor, en esta ocasión, sí que se desprenden muchas reflexiones que nos pueden aproximar al conocimiento de realidades muy actuales.
En primer lugar, el hecho evidente de que desigualdad no es lo mismo que pobreza. También que la beneficencia y la caridad poco tienen que ver con conceptos como el altruismo. Todos ellos muy introducidos en la sociedad en la que nos desenvolvemos ( sobre todo en el denominado Tercer Sector, con ONGs, Fundaciones…)
Es obvio que el contexto de extremas dificultades que se vivió, por no irnos muy lejos en el tiempo, desde  los primeros años del franquismo, afectó a los colectivos más vulnerables: los ancianos y los niños. Ambos eran objeto directo de políticas de escasa solidaridad, con sueldos y trabajos precarios y en un ambiente de tremenda exclusión social.
La ruina de las clases medias, la polarización de las rentas o el doble sistema asistencial que tuvo la Dictadura de Franco: con pensiones públicas para los sublevados y beneficencia para los defensores de la Democracia, fueron algunas de sus características.
 Muchos de estos aspectos no nos resultan extraños bien avanzado el siglo XXI. Una época en la que tenemos que luchar contra el liberalismo económico, impresionantemente individualista y en el que, precisamente, la concienciación y la excepcionalidad de determinados colectivos, hace que se ponga el acento en las políticas sociales. Ahí es donde siempre diremos lo mismo: no da igual lo que hace la izquierda que la derecha.
No se trata, por consiguiente, de ajustar cuentas con el pasado. Pero, sí de aprender, de mirar atrás para asimilar errores y tomar lecciones. De evitar que lo cíclico sea siempre lo negativo.