domingo, 14 de enero de 2018

TRANSICIONES (I)


Este año se conmemora el 40 aniversario de la Constitución. Mucho se ha escrito ya sobre este trascendental periodo de nuestra Historia reciente. Acabo de terminar de leer el libro de Santos Julia: Transición, donde se muestra un recorrido, que tiene su origen en la guerra civil, y que culmina en las elecciones catalanas de diciembre de 2017.
Haremos un repaso de los elementos que más se pueden resaltar y que, seguro, nos van a ser de gran utilidad para aproximarnos a una visión de lo que fue aquella apasionante época.
Ya durante los últimos años de la guerra civil, se buscó, por parte del denominado bando republicano, una salida al conflicto a través de la mediación de algunas grandes potencias ( Francia, Inglaterra y USA) pero que contó con el firme y decidido rechazo de Franco y de la jerarquía de la iglesia católica que, únicamente contemplaban la victoria.
Tras el fin del conflicto, desde el primer momento, en el exilio se intentó una salida a la sangrienta Dictadura. Pero estaban muy divididos, no sólo por cuestiones personales, sino también por conceptos de cómo debería ser la nueva España: republicanos, socialistas, comunistas e incluso los monárquicos, con un Don Juan entregado en manos de Franco, ofreciéndose para implantar una Monarquía tradicional  pero que, con el paso del tiempo, se percató que, mientras el Dictador viviese, él nunca reinaría.
1945 representó la figura del desencanto. En esos momentos todos los antifranquistas pensaron que, en breve, España recuperaría su libertad. La realidad fue muy diferente. La iniciativa puesta, de manera reiterada, sobre la  mesa, de celebrar un plebiscito para que fuera el pueblo español el que decidiera su futuro, nunca llegó a cuajar. Las potencias extranjeras insistían en su no a Franco, pero a la hora de la verdad, no hacían absolutamente nada para derribarlo. El culmen fue cuando se  vuelven a establecer relaciones diplomáticas.
En la década de 1960 ya tenemos consolidados en el interior grupos muy organizados ( al margen de los clásicos partidos de izquierdas, como el PSOE o el PCE) de oposición al  régimen: los monárquicos liderados por Gil Robles, exfalangistas como Dionisio Ridruejo o el entorno del profesor Tierno Galván. Se empieza a hablar de varios planes de transición, en todos ellos se excluía la participación de fuerzas consideradas totalitarias como el PCE y la Falange y de comprender la guerra civil como un hecho histórico. Algunos monárquicos habían intentando plantear la restauración de la Monarquía como culminación del Movimiento en la persona de Don Juan. La Dictadura, de momento, se veía como un reino sin rey.
A partir de estos años, cobran un especial protagonismo las generaciones jóvenes que no vivieron en la guerra. Son los momentos en los que más se habla de reconciliación y de evolución en lugar de cambio de régimen.
En este contexto se produce en 1962 el encuentro de varios destacados opositores en Munich para hablar del futuro de España. Un país que había cambiado mucho: la emigración, el desarrollo económico y los cambios sociales, pedía también un cambio político que le faltaba.
Se realizaron contactos con la cúpula del Ejército para que echaran a Franco ( o le convencieran que debía irse) con el objetivo de implantar la monarquía que traería la democracia. Sin embargo, al final Franco designó como su sucesor a Juan Carlos, saltándose a su padre. Era una demostración de que la Monarquía que quería Franco, era la Monarquía del Movimiento.

De esta guisa finalizada la década de 1960 todo el mundo era consciente de que no había forma de derrocar a Franco. El PCE  con la colaboración de parte de la Iglesia, inicia una oleada de movilizaciones de estudiantes y obreros ( la única destacada anteriormente había sido una manifestación de estudiantes en 1956). Nacen las Comisiones Obreras.

miércoles, 10 de enero de 2018

PROACTIVO


Recuerdo con cariño a un buen amigo que siempre insistía en que había que ser proactivo. Tener iniciativa y capacidad para anticiparse a problemas o necesidades futuras, como diría el diccionario.
Normalmente somos presos de nuestras rutinas. Cuando se produce el mínimo desajuste nos alarmamos. A veces se nos cae la casa encima. Todo parece ser un desastre.
Por esa razón, he comprendido con el paso del tiempo, el valor de la serenidad. De la calma. Del control, En definitiva, de la proactividad.
En la vida pública, si cabe cobra mucho más valor. Los políticos tienen que tener una cualidad más a añadir al catálogo de sus prestaciones: han de poder estar a la altura en cualquier tipo de situaciones que se produzcan.
Así, ante una crisis económica, una respuesta imprevista de un Ministerio, un desplante del Gobierno de Madrid, un abandono de los poderes fácticos,…. han de ser capaces de poder elaborar salidas dignas a estas situaciones.
Seremos más apreciados en el momento en el que estemos dispuestos a escuchar todo tipo de lamentaciones. De esta manera, podremos concluir de una manera creíble a resolver las inquietudes de la gente.
En esto también marca la diferencia la izquierda. Acostumbrada a estar pegada a la población. Cerca siempre de la tierra. Viviendo el presente, mirando por el retrovisor para conquistar el futuro. Otros han preferido recortar, castigar a los más débiles, ensimismarse, no calcular que habrá un mañana,…
Así pues, y hecho por todo el mundo el balance de lo acontecido en este año que acaba de terminar, es muy importante que, aprendiendo de lo pasado, seamos conscientes de los retos que se nos abren. Seamos útiles. Como se escuchaba hace décadas “ hagamos posible lo imposible” pues, de lo que no cabe dudar, es que lo mejor está por llegar.




martes, 2 de enero de 2018

SORBER Y SOPLAR


En política, como en la vida, lo más importante son los principios. La gente aprecia y valora a aquellos que, pese a que en ocasiones no les vaya tan bien como quisieran, no sean comprendidos, o sus opiniones no sean mayoritarias, mantienen incólumes sus planteamientos.
Eso no significa que no se tenga que situar como prioridad el diálogo. El saber ceder. El comprender que, muchas veces, una buena explicación te lleva a prescindir de presupuestos que creías inamovibles.
Por otra parte, están aquellos que, como el famoso perro del hortelano: “ ni comen, ni dejan comer”. Me refiero a las situaciones en las que, normalmente, desde la oposición de derechas ( y prueba evidente la tenemos en Extremadura) en lugar de aportar, enriquecer, contribuir,… se ponen en el frontispicio de su hoja de ruta, el No, como elemento básico de conducta.
            Tan pronto te exigen que acometas una línea política: ampliación de una Consejería, atención a la renta básica, incremento en el profesorado, mejora del transporte sanitario, crecimiento de la economía,….  y, a continuación, cuando se ven los resultados, todo son pegas o peros.
            En efecto, la política del “pero”, todo va bien hasta que se introduce esta conjunción. Inspiran poca confianza. Nunca recibirás palabras de apoyo. Evidentemente, no se necesitan palmaditas en la espalda, pero tampoco se requieren palos en las ruedas.
            Creo que tan sólo hay que dejar a los demás trabajar: acertar, equivocarse, ayudar a corregir, pero no insistentemente criticar por criticar. Como si eso diera más puntos de cara al futuro electorado. Como si molestar, por ejemplo, con reiteradas interrupciones durante los Plenos que evidencian una clara mala educación, diera réditos de cara a subir en el imaginario de los rankings de diputados más “populares”.
            Es lo que denomino, sorber y soplar.



lunes, 18 de diciembre de 2017

EDUCACIÓN Y DIVERSIDAD


Cuando unes ambos términos: educación y diversidad, la mente se te va directamente a la palabra “atención”. En efecto, todos somos conscientes de que con la evolución de los tiempos, los ritmos y las necesidades de un alumnado de inquietudes, condiciones económicas, sociales… tan variadas, precisa de una mirada cada vez más concreta.
Eso es lo que ha posibilitado el éxito de medidas y programas como los que la Consejería de Educación y Empleo de la Junta de Extremadura viene desarrollando durante los últimos años. Sería prolijo enumerarlos: REMA, PROYECTA, COMUNICA… con un denominador común: es posible que el avance se produzca con la implicación y el trabajo conjunto de toda la comunidad educativa: padres, profesores, alumnos…
Si se han consolidado estas actuaciones es porque se ha normalizado la percepción de una realidad en nuestras aulas tan rica como diferente. Tenemos nuevos estímulos para nuevos tipos de alumnos. Tenemos viejas recetas para cuestiones siempre presentes y que han funcionado: la proximidad del profesorado, el interés de los progenitores, la adaptación de espacios y horarios, la implementación de actividades más allá de las meramente docentes o exquisitamente académicas…
Esas son las razones del éxito: el hecho de comprender que el aprendizaje a lo largo de la vida no tiene que ser ni necesariamente aburrido, ni extraordinariamente lúdico. Debe aunar ambas partes con un objetivo común: sacar lo mejor de estas generaciones, que hoy en día consideramos las mejor preparadas de nuestra Historia, pero que fundamentalmente se caracterizan por tener a su alrededor las mejores prestaciones materiales y de personal a su disposición y a su alcance que jamás hayamos tenido en nuestra región.
De eso se trata: conectar los medios de los que nos dotamos con el capital humano que se presta a ayudar y a ser ayudados. Entre todos conseguiremos sumar en la dirección de una educación inclusiva. Allí caben todos y no sólo eso, cada uno aporta aquello para lo que se le ha venido preparando. Las ventajas son evidentes: satisfacción y aumento de la demanda.


martes, 12 de diciembre de 2017

ROTONDAS Y PERSONAS


La izquierda y la derecha no pueden ser nunca lo mismo. En muchas ocasiones la ciudadanía nos pide a los políticos que nos entendamos. Que busquemos el bien común. Que nos esforcemos por conjuntarnos en torno a los intereses generales. Que hay cuestiones en las que no caben  los matices. Y tienen razón.
Sin embargo, en políticas del día a día. En el diseño del contexto que rodea la cosa pública, queda claro las enormes diferencias de concepto.
Lo acabamos de vivir en la discusión del debate a la enmienda a la totalidad  sobre los Presupuestos regionales que la derecha extremeña ha presentado el lunes pasado en el Pleno de la Asamblea.
Allí, si quisiéramos entrar en la letra pequeña, encontraríamos dos modelos sustancialmente diversos. El que se preocupa por las rotondas ( el Partido Popular) y el que centra la atención en las condiciones de vida de las personas ( el grupo parlamentario PSOE-SIEX).
No es un tema baladí. Si desmenuzas el contenido de los proyectos, es fácilmente percatable el interés de la izquierda por aumentar los recursos destinados a políticas sociales. Posiblemente, en detrimento o no priorizando la puesta en marcha de otro tipo de necesidades menos perentorias.
Por esa razón, sí que es un timo lo que defiende el expresidente Monago. Habla de una forma insistentemente crítica sobre un modelo que no comparte: el que significa recuperar derechos y procurar que las clases medias y trabajadoras vuelvan a estar en el objetivo de la Hacienda extremeña. Y decimos que es un timo, pues dedica todo su tiempo a intentar desprestigiar la defensa de los más débiles. No es capaz ( pese al teatro que le empuja a escenificar su no propuesta) de defender una alternativa al acuerdo, al consenso, al diálogo entre las fuerzas progresistas de la región. Si ahora somos capaces de entendernos en torno a una manera de concebir el servicio público, deberían dejar hacer, en lugar de entorpecer.
No creo que el ruido sea la mejor manera de volver a la escena.