domingo, 26 de mayo de 2024
MINAS
Con el antecedente en Extremadura del reconfortante hallazgo en la mina Terría de Valencia de Alcántara, de 48 cuerpos de personas asesinadas por el franquismo entre agosto y septiembre de 1936, se han procedido a realizar los trabajos de búsqueda, de al menos otras 25 más, en la mina la Paloma de Zarza la Mayor.
Una misión extraordinariamente complicada, donde el equipo de Aranzadi, gracias a la ayuda y a la implicación de la Diputación de Cáceres ha estado, durante unos 20 días, bajando más de 30 metros al interior de un espeluznante hueco que podríamos divisar desde la superficie de una de las bocas de la citada mina.
Los testimonios orales y las fuentes documentales indicaban cómo pudo ser el proceso. Era desalentador escuchar o leer algunas declaraciones.
¡Cuánta barbarie resultaba al ejecutar a personas indefensas!, Sin delitos, por motivaciones, todavía más dolorosas cuando descubrías que excedían las diferencias políticas para adentrarse en cuestiones de otra índole más personal.
Justo esta semana hemos reconocido la figura de Conchita Viera. Incansable luchadora por recuperar los restos de Amado Viera ejecutado y arrojado a la mina. Como nos insiste, una y otra vez “ ahora ya me puedo morir tranquila”.
Y es que junto a Conchita y a tantas Conchitas como ella, la Diputación de Cáceres, en ese empeño de reforzar e impulsar la difusión de los valores democráticos, ha creado un Premio que llevará siempre su nombre.
En esta ocasión, un Jurado compuesto de prestigiosos expertos, entre los que contamos con profesores y profesoras de distintas universidades españolas, ha decidido conceder el galardón a Paco Etxeberría Gabilondo. Un referente en la búsqueda de víctimas ejecutadas por la dictadura franquista. Una personalidad de enorme relevancia internacional, no solamente por los numerosos premios recibidos, sino también por haber participado en proyectos tan interesantes como la exhumación y autopsia de los restos del cantautor chileno Víctor Jara, el análisis de los restos del expresidente chileno Salvador Allende o la identificación de los restos del escritor español Miguel de Cervantes.
Todos estos argumentos sirven para que desde la institución provincial nos volquemos en dar continuidad a una senda iniciada con la creación del Servicio de Memoria Histórica y Democrática y en la que estamos convencidos de avanzar, transitando hacia la complicidad entre Memoria Democrática, educación y difusión de todos los valores que acompañan a este tipo de proyectos.
En esas estamos.
domingo, 19 de mayo de 2024
CALIDAD DE VIDA
Leía hace tiempo un trabajo del sociólogo Marcelo Sánchez Oro sobre la línea de la pobreza en Extremadura. En ese texto se argumentaba que, pese a los datos objetivos, se podía considerar que era mejor aquí que en otros lugares de España, dado que tenemos, en principio, mucha mejor calidad de vida.
Esta introducción me sirve para realizar algunas observaciones sobre lo que motiva a estas percepciones. A mi juicio, tiene mucho que ver con la apuesta que se hizo desde las Administraciones autonómicas de los últimos 40 años por la sanidad pública. Si obviar otras parcelas que no son motivo de este artículo con respecto a las iniciales inversiones públicas en cultura, deportes, infraestructuras, educación..
Es esa seguridad que da a la ciudadanía el enorme avance que se ha tenido, ya sea en las poblaciones eminentemente rurales, desde las más pequeñas hasta las de tamaño medio, por la presencia de profesionales, consultorios médicos, centros de salud…A lo que se une la red que se ha creado de hospitales en toda la región.
En justicia habría que hacer una valoración, en el transcurso del tiempo, de la evolución realizada en este campo. De esta manera, podemos apreciar el paso de una nula presencia de la sanidad con carácter universal de la época predemocrática a la garantía de un derecho adquirido para todos.
En ese sentido, es cierto que con el crecimiento y la necesidad de cubrir todas las expectativas aparecen grietas. Deficiencias. Problemas. Huecos en los que obligatoriamente tenemos que seguir insistiendo de cara a no ir en caída progresiva una vez que se había adquirido esa sensación de orgullo por las conquistas que se habían llevado a cabo.
Es cierto que se precisa par ello revertir ese mensaje que cala en el sentido de que cuánto menos somos a más tocamos, dado que es claramente falso. Somos una población pequeña para un territorio muy disperso y con escasos núcleos de población.
Sin embargo, esa misma razón que sirvió para que en un primer momento se constataran los progresos y avances de una manera mucho más rápida que en otros sitios más poblados y/o más avanzados, ahora se transforma en una desidia, abandono o dejadez del cumplimiento de sus obligaciones por parte de las distintas administraciones públicas. Sea el color político que sea en cada momento.
Ese sentimiento doliente de ser los últimos de la fila que no somos capaces de abandonar, tiene que abanderarse con la reivindicación de la satisfacción inicial de todo lo que se ha conseguido. Partiendo de la base real de su enorme insuficiencia para corregir los desajustes territoriales.
Así pues, excepcional calidad de vida la de los extremeños. Parte de ella por la mejora con respecto al impresionante retraso del que venimos. Pero, una vez llegado a un punto, no debe haber retorno. Sólo avances.
domingo, 12 de mayo de 2024
CRISPAR
En situaciones como las que estamos viviendo, especialmente durante las últimas semanas, donde se pone el foco en el insulto, la falta de educación, el ataque e incluso la grosería entre adversarios políticos, me gustaría hacer un paréntesis para abundar en otros elementos que fomentan la crispación. Sobre todo si tenemos en cuenta el componente teatral, en algunas ocasiones, de la escenografía que se observa en los parlamentos.
Por esa razón, quizás quepa atribuir a nuestros principales responsables públicos, el hecho de servir de referencia para otros a los que podemos considerar “ segundos niveles” y fundamentalmente a la gente de la calle, el incremento de manifestaciones o incluso sobreactuaciones que expresan un malestar muy lejano de lo que se podría considerar un sano debate de opiniones diversas.
Son algunos fanáticos o hooligans los que impulsan este deterioro de la convivencia con declaraciones de odio, reitero, impulsadas probablemente por declaraciones públicas o escritas que han podido seguir.
Así, nos encontramos desde amenazas directas hasta comentarios muy duros que escuchas en tiendas, establecimientos, lugares de ocio o esparcimiento…
En ese instante, te planteas si conviene mantener la calma ( a veces piensas si el silencio es cobardía, otras crees que la prudencia evita el enfrentamiento directo).
Pero la realidad es que resulta complicado no decir nada ante el evidente insulto, los malos deseos e incluso actitudes extremadamente vengativas o agresivas desde el punto de vista dialéctico hacia líderes o partidos políticos con los que no comparten ideología.
Esa línea invisible, como diría el escritor César Pérez Gellida, la sobrepasan con frecuencia personas que aparentemente no parecen tener ninguna disfuncionalidad social, ni entrar dentro de esos colectivos estigmatizados como marginales. Supuestamente son individuos “ normales” que se transforman de manera muy significativa cuando se abordan temas de actualidad política.
De ahí, la muy necesaria ( y perdón una vez más por mi insistencia) educación en valores democráticos.
La crispación, lejos de ser sólo un sinónimo de alejamiento de la democracia, es en mi opinión, un síntoma de deterioro de la misma. Tenemos establecidos unos mecanismos que nos permiten vehicular las diferentes opciones o planteamientos en los que dirimir las disputas. No lo enturbiemos con prácticas que nos asemejan más con otros sistemas o regímenes en los que el tinte autoritario se sobrepone al respeto y a la variedad.
Frente a la crispación tolerancia y escucha. Ello no significa la eliminación o la reafirmación de nuestras propias convicciones.
domingo, 5 de mayo de 2024
REGENERACIÓN DEMOCRÁTICA
Recuerdo haber debatido en multitud de ocasiones con responsables públicos sobre la prioridad de reconocer la importancia de la Memoria Democrática. Cuando hablamos de estos temas, se suelen tener en cuenta meramente desde el aspecto sensible por entender que, de manera exclusiva, aborda cuestiones relacionadas con la reparación a las víctimas de la Dictadura franquista ( que también).
Sin embargo, no quieren percatarse que si colocan en el primer lugar de sus preocupaciones a la economía, la sanidad, la educación, lo cual parece despertar mayor interés por parte de sus interlocutores, no asumen que sin Democracia, y por tanto, sin luchar por que perviva su Memoria, sin reivindicar lo que ha supuesto la conquista de derechos y libertades, no habría objeto sobre el que discutir o intercambiar ideas.
Hago esta introducción para recalcar, dados los acontecimientos recientemente vividos, la trascendencia que tiene proteger y cuidar la Democracia. El hecho incuestionable de que no podemos, como pasa algunas veces, minusvalorar a aquellos políticos que se caracterizan por ser buenas personas, mientras que ensalzamos a los que se les define por la cantidad de insultos que profieren y por perturbar la convivencia.
No estaría de más recuperar en muchos ámbitos lo que se planteaba en aquella asignatura denominada “Educación para la ciudadanía”, sujeta a su vez de ataques por parte de sectores de las derechas acusándola de adoctrinamiento. Al que me gustaría apuntarme: adoctrinamiento en valores democráticos.
Ejemplos como el cuestionamiento de la vida personal a través de la difamación o de los anónimos y que se oculta bajo la aparente libertad de expresión no puede confundirnos.
El debate saludable donde pueda y deba haber gente que no piense como tú y en el que se contrasten opiniones se debería retomar ( convencer al contrario, al menos desde nuestra actual cultura política, me parece más complicado).
La reflexión a la que se apela, no debe ser un simple circunloquio, va a llevar, necesariamente, a medidas concretas de cambio de paradigma.
A ver cuanto tiempo duran estas buenas intenciones. De momento las reacciones de la oposición al Gobierno no son nada alentadoras.
No es, por consiguiente, un timo. Eso se lo dejamos a los que clamaban ¡Muera la inteligencia!
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