martes, 10 de noviembre de 2015

AMA Y ENSANCHA EL ALMA


Hoy hemos preferido parafrasear el título de esta bonita canción de Extremoduro con un claro propósito: trasladar el mensaje de que muchas veces nos preocupamos de los datos macroeconómicos, de las cuestiones eminentemente materiales, de los dimes y diretes entre unos y otros, de los contubernios, de los falsos apoyos, de las encendidas promesas…..
Sin embargo, aunque no los obviemos, quedan en un segundo nivel los sentimientos, las emociones, las pasiones. El otro día, escuchaba a Guillermo Fernández Vara reclamar el cambio que une con una sencilla fórmula: dejemos de ver a los responsables públicos como altos funcionarios y mirémoslos como gente accesible. Él lo ha entendido muy bien.
Por muchas vueltas que le demos a nadie podemos ocultar que buena parte de nuestro entorno lo está pasando realmente mal. Es plausible el deseo de ayudar. Es agradecido el volcarte en los demás. Es justo dedicarte a hacer un poco mejor la vida de los demás. Pero sin resultados, todo esto queda, como dicen los contemporáneos “ en la nube”.
Hace poco una compañera me recordaba que los programas electorales están para cumplirse. En Extremadura, salvo para aquellos empeñados en negar como San Pedro, una y otra vez, es evidente que la denominada Agenda del Cambio lleva una excelente hoja de ruta recorrida.
Por esa razón los socialistas, ahora inmersos en la elaboración de nuestras propuestas electorales, debemos ser atrevidos. Lanzar la ideología al debate. Recuperar el orgullo, sí el orgullo, de nuestra centenaria Historia a la izquierda del espectro político. En fin, sumar a las cuestiones sociales, que tanto nos han caracterizado, el corazón. Y expandirlo.
Termino como comencé, con el sonido áspero y a la vez dulce de Robe Iniesta: “quisiera que mi voz fuera tan fuerte, que a veces retumbara la montaña y escucharan, la gente social adormecida, las palabras de amor de mi garganta”. Ama y ensancha el alma.





martes, 3 de noviembre de 2015

BORRAR HUELLAS


Es un tema muy frecuente apelar a que el nuevo Gobierno, una vez instalado en el Poder, se dedica con prioridad a lo que el principal partido de la oposición, machaconamente repite como un mantra, “ borrar huellas”.
Se quiere hacer alusión a que la máxima preocupación es hacer olvidar a la ciudadanía su pretérita acción de Gobierno. Se quieren aprovechar de que aún la memoria de la gente es reciente.
En mi opinión, se debe tratar de hacer justamente lo contrario. Pongamos un ejemplo: se acaban de cumplir los 100 días de gobierno por parte del PSOE en Extremadura. Se han emprendido campañas de información de lo realizado. Se convoca a los medios de comunicación y se les hace hincapié en todas las medidas prometidas puestas en marcha. Hasta ahí todo muy bien.
Sin embargo yo añadiría mi deseo de no borrar las huellas de lo que la derecha ha hecho estos 4 años en la región. Yo recordaría a los extremeños lo mal que lo han pasado. Yo haría un repaso por todas las áreas donde el daño producido va a ser difícilmente reparable. Y en eso sí estaremos de acuerdo: no hay que borrar las huellas del pasado. Para avanzar hay que dar a conocer a todo el mundo que otra política es posible. Que la gestión de lo público es inmensamente mejorable. Que hay multitud de evidencias en la educación, en la sanidad y en las políticas sociales, fundamentalmente, donde es inminente provocar medidas correctoras.
Hay, por lo tanto, que rectificar el rumbo emprendido. Volver a recuperar la ilusión y la sonrisa de la gente. Volver a hacer mover la foto fija en la que se había detenido nuestra Comunidad.
Como he escuchado recientemente, no se empeñen, señorías del PP, en enfrentar a los pobres contra los pobres. La visión del mundo progresista precisamente consiste en aminorar los desequilibrios para que los sectores de la sociedad más menesterosos puedan, día a día y no ocasionalmente, tener las mismas oportunidades  (los derechos lo damos por supuesto) que el resto.



martes, 27 de octubre de 2015

MUJERES


Durante los últimos días el protagonismo mediático (y merecido) ha sido para las mujeres. En Extremadura se está cumpliendo la premisa que anunció, con gran impacto por cierto, el Presidente de la Junta, al aludir a que “ésta sería la legislatura de las mujeres”.
Así, y a modo de ejemplo, hemos vivido unas extraordinariamente bien organizadas Jornadas sobre Mujeres y mundo rural. Tanto Fademur como la Diputación de Cáceres, estuvieron brillantes. Me ha llegado el eco de las bienaventuradas intervenciones de los participantes. Ya va dejando de ser noticia el hecho de que Begoña, la Consejera de Medio Ambiente y Rural esté dejando su impronta en un entorno predominantemente copado por los hombres.
No son de recibo asuntos como que avanzado el siglo XXI todavía no esté comprendida la necesidad de poner en marcha la cotitularidad en las explotaciones agrarias, para poner en evidencia que las mujeres trabajadoras del campo, son algo más que números de peonadas o apoyo y sostén de otros.
No es de recibo que se abran debates sobre las cuotas, cuestionando la valía de las que paulatinamente van ostentando puestos de responsabilidad. Por sus méritos las conoceréis.
En este sentido, he quedado gratamente sorprendido al contemplar un documental sobre Gertrudis, una de nuestras primeras bioquímicas. Una señora que tuvo el privilegio de poder ir a la Universidad en tiempos especialmente convulsos para las mujeres. Que hizo carrera a comienzos de los años 40 en unos momentos en los que la investigación y la ciencia relegaba a las mujeres a la anécdota de las batas blancas de algún laboratorio aislado. Sin embargo Gertrudis, quien por cierto vivió un tiempo en Extremadura, en la estación de Arroyo/Malpartida de Cáceres, logró no sólo abrirse camino sino convertirse en uno de los referentes más lúcidos en su especialidad. Los galardones y el reconocimiento internacional la avalan.

Me ha parecido interesante este breve homenaje final para constatar cómo estamos inmersos en un mundo en el que mujeres y hombres vamos a caracterizarnos, no por nuestro género, sino por nuestro trabajo. Y ellas han dejado de ser la excepción en la excepcionalidad, valga la redundancia. Para lo bueno, para lo malo y para lo regular. Como la vida misma.

martes, 20 de octubre de 2015

QUEBRADA Y ROTA


En unas semanas estaremos inmersos en el debate de los Presupuestos de la Comunidad. Ya lo estamos con los del Gobierno de la Nación. Por esa razón escucharemos, una y otra vez, argumentaciones y contra argumentaciones sobre cómo un mundo mejor es posible. Por esa razón se volverá a hablar de herencias. Por esa razón se hablará de futuro. Y por esa razón, la ciudadanía nos agradecerá que fundamentalmente seamos realistas. Que lo que propongamos, lo hagamos.
Son momentos de traer a colación, sin que nadie nos acuse de llorar, que estamos ante una región, como bien han indicado distintos portavoces socialistas, quebrada y rota. Que tenemos delante de nosotros una Extremadura de infinitas posibilidades pero necesitada de recomponer. Que pese a que algunos les duela, estamos haciendo desproporcionados esfuerzos por volver a la normalidad.
Y no consiste en hacer desaparecer el pasado. En eliminar lo bien hecho y sustituirlo por lo nuevo.  Se trata de procurar, en primer lugar, de cumplir las promesas. Para eso nos han votado. No es necesario que insistamos que los programas electorales tienen que convertirse, necesariamente, en contratos ante los vecinos de pueblos y ciudades.
Por otra parte y aunque a muchos no les guste escuchar, a veces tenemos que hacer realidad  la solidaridad entre los distintos estratos sociales. No debe ser demagógico poner en evidencia que deben aportar más los que más tienen. No tiene que sorprendernos que el sistema impositivo se basa la sostenibilidad de servicios tan imprescindibles como la sanidad, la educación  y la dependencia.
Cierto es que los progresistas siempre hemos valorado mucho el papel del Estado en la economía. Sirve para compensar desequilibrios. Sirve para poder sobrevivir ante el egoísmo individual de los más fuertes o de los más desmemoriados. Sirve, en definitiva, para hacernos comprender que términos como redistribución y compensación son algo más que acepciones en el diccionario.

Por último, y  no menos importante, no se puede obviar para aquellos que pregonan la importancia del liberalismo en la economía y por lo tanto, minusvaloran el papel de lo colectivo frente a lo individual, que el Estado ha gastado ingentes energías en formar funcionarios, en construir escuelas y hospitales, en poner en marcha una red cada vez mejor de infraestructuras viarias…. Sería el momento en que les devolvamos algo a los demás.

martes, 13 de octubre de 2015

PAC


Estamos asistiendo en las últimas semanas a una serie de acontecimientos que, bien podríamos englobarlos, bajo la denominación de restitución de derechos perdidos. En el caso que hoy nos ocupa hablaremos de los Puntos de Atención Continuada (los PAC).
Quiero singularizarlo no únicamente en el acto protocolario, institucional, de volver a abrir las urgencias en nuestros pueblos. Saludar a los facultativos, ventear las puertas, recolocar el instrumental. En definitiva, volver a la normalidad. Decía, que me apetecía analizar la importancia que ha tenido el movimiento ciudadano en la lucha por sus reaperturas.
Un caso paradigmático ha sido el de la Plataforma de Madroñera. Gracias a su esfuerzo. A su constancia. A su ingenio y empeño. A la originalidad con la que defendían sus planteamientos… Han sido capaces de ver con generalizado gozo la utilidad de sus movilizaciones.
Por eso cobraban sentido las palabras de Vergeles, el consejero de Sanidad y Políticas Sociales cuando hacía referencia en la fiesta, sí la jornada de fiesta, que se organizó, para celebrar que ya estaba, de nuevo, el PAC funcionando: gratitud y reconocimiento a los vecinos.
A mí me gustó una barbaridad comprobar in situ la alegría de la gente. Las muestras de satisfacción alejadas de los discursos grandilocuentes. Los comentarios. Los sentidos recuerdos hacia aquellos que han sufrido las consecuencias de este terrible y enormemente largo cierre.
Son ejemplos contrastados de la utilidad social de estos servicios. Lejos queda la impronta con la que se pretendía barnizar la oscura decisión: la manida rentabilidad económica. Aquí, hay algo inconmensurable. Algo que no se puede valorar si no traspasas los sentimientos: el padre, la hija enferma, la soledad….

Así, dentro de un acto lúdico, con todavía muestras de una fina ironía reivindicativa, con  la emoción por la memoria de los fallecidos en la lucha. Dejando atrás la prepotencia con la que fueron tratados, cuando no el desprecio. Mirando hacia delante, pese a la desconfianza de los más escépticos. Así es como se celebró la última reunión de esta Plataforma. Con las palabras del pregonero “dando permiso para enfermar”. Con las declaraciones de Isabel Moza, la portavoz: “No todos los políticos son iguales”.