AUTORIDAD
Jugando con las palabras (y también, qué duda cabe, con las intenciones) hay gente que confunde Autoridad con Poder. La primera hay que ganársela, mientras que la segunda se puede conquistar.
Profundicemos en la diferencia, poniendo algunos ejemplos. Comencemos por la Autoridad.
Todos tenemos en nuestras cabezas referentes que han mostrado a lo largo de nuestras vidas innumerables muestras de comportamientos ejemplarizantes.
Determinados profesores y maestros que supieron encauzar tu trayectoria docente, académica y/o profesional. El médico que nos atendió en un momento delicado. El amigo que supo entender lo importante que eran para ti tomar una decisión vital crucial…
Por el contrario, el Poder puede venir (o no ) acompañado de Autoridad. Dependiendo, a mi juicio, de para qué se utilice.
Es un lugar común en política señalar que se quiere conquistar el Poder fundamentalmente para cambiar y mejorar la vida de la gente. La prueba más palpable son los Boletines Oficiales. Ahí se plasma la transformación del deseo, de la idea, en algo concreto.
Por eso la gestión es singularmente atractiva. Si bien, desde el poder legislativo se pueden marcar las pautas, lo que en realidad confiere sentido, tanto al Poder, como a la Autoridad, es ver realizados los proyectos que necesita la ciudadanía.
Comprobar que la economía progrese porque contamos cada día con más y mejor empleo. Asegurar que los servicios públicos (sanidad, educación, dependencia…) están perfectamente financiados gracias a nuestros impuestos. Para lo cual no podemos dejar de lado la pedagogía que evite la sensación de que pagamos mucho para la calidad de lo que recibimos. Y, por último, el elemento nuclear del debate político de las últimas semanas: el acceso a la vivienda. Hay que entender que no tiene por qué ser incompatible la protección hacia los más vulnerables, con todo tipo de medidas y ayudas, con la preservación de los intereses de aquellos que no especulan con un bien tan necesario y al que se debería garantizar su disfrute de manera universal, al menos bajo mínimos: construcción de viviendas sociales, ayudas a la emancipación o a la eliminación de desahucios tan mediáticos como los realizados a personas mayores, familias que por circunstancias desgraciadas se ven impedidas a poder hacer el pago de sus hipotecas o alquileres…
En definitiva, el acceso al Poder será aplaudido si, como decíamos al principio, has sabido ganarte la Autoridad.