MAYKI
Hace dos años conocí en un Encuentro de la Red de Memoria, Paz y Resolución de Conflictos en Cartagena de Indias a Mayki Gorosito, entonces Directora Ejecutiva del Museo Sitio de Memoria ESMA (ex Centro Clandestino de Detención, Tortura y Exterminio) en Buenos Aires.
Este jueves ha recibido el Premio Conchita Viera por su defensa de los valores democráticos, por fomentar el debate y la reflexión entre la búsqueda de la verdad y la justicia o por crear conciencia sobre injusticias pasadas.
Hay que recordar que este galardón ha tenido dos extraordinarios precedentes: en la primera edición lo obtuvo el afamado antropólogo forense Francisco Etxeberria y el año pasado, la elección fue la figura de Pablo de Greiff, Relator Especial de Naciones Unidas sobre la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición.
Volviendo a lo que representa Mayki Gorosito, hay que insistir en la importancia de su trayectoria, consiguiendo que el Museo que ha estado dirigiendo ( hasta que el presidente argentino Javier Milei, decidió con su motosierra eliminarlo) ha sido un referente mundial en Centros de sus características como pueden ser: el Museo Tuol Sleng de los Crímenes Genocidas en Phnom Penh, Camboya, el Museo Memorial del Holocausto de Yad Vashem en Jerusalén o el Museo de la Stasi en Berlín.
En la profundamente emotiva Gala que celebramos el otro día en el Auditorio del Complejo San Francisco, quedó en evidencia el compromiso de la Diputación de Cáceres por continuar en la senda del reconocimiento de la importancia de trayectorias en defensa de la Democracia, como la que representa Mayki Gorosito.
Tanto el Presidente, Miguel Ángel Morales, como la propia Mayki, trazaron en sus intervenciones una serie de declaraciones en torno a la denuncia de la violencia como vía para la solución de conflictos.
La premiada puso especial hincapié en resaltar el papel de las sobrevivientes a la Dictadura argentina que tuvo lugar entre 1976 y 1983. Además puso en valor la valentía de las madres (ya abuelas) de la Plaza de mayo.
La necesidad de impulsar las políticas públicas de Memoria (como hace la Diputación de Cáceres) nos lleva a preservar sitios de Memoria convertidos en auténticos símbolos como fue la ESMA. Allí tuvieron lugar torturas, violaciones, apropiaciones de niños.. De estos centros clandestinos salieron miles de personas arrojados vivos al mar.
Por todo ello, en momentos claros de retroceso del reconocimiento de los valores democráticos (tanto en Argentina como en España y ahora en Extremadura), es imperativo que luchemos por evitar, como ha llegado a pasar, que incluso haya gente que justifique este tipo de terrorismo.