La fase o etapa prodrómica es el conjunto de síntomas iniciales, inespecíficos y leves que preceden al desarrollo pleno de una enfermedad o a un evento agudo. Es el "aviso" del cuerpo, donde el paciente nota que algo no va bien antes de que los síntomas claros aparezcan.
Esto es algo similar a lo que sucede a buena parte de la ciudadanía extremeña con algunas de las medidas adoptadas en el acuerdo entre el PP y VOX que ha hecho posible el nuevo Gobierno.
Es evidente que el PP de Extremadura ha abandonado ese sentimiento de responsabilidad con los valores democráticos que tiene una derecha europea moderna y se ha echado, literalmente, en brazos de la extrema derecha.
Sobre VOX todos sabemos su origen e intuimos ( por sus declaraciones y actos) que regímenes y épocas añoran. Ahora el PP regional ( incluso en contra de muchos de sus relevantes compañeros de otras autonomías) se funde con ellos asumiendo ( al firmar el pacto) estos postulados que van muy lejos de la concordia que dicen predicar.
En el caso de la Memoria Democrática hay que volver a insistir que el plan les está saliendo muy mal. De momento han conseguido despertar e impulsar la movilización de numerosos sectores concienciados con la defensa de los valores democráticos.
Ahí están las dos Diputaciones provinciales. Ahí está la prueba del éxito total de las últimas actividades que vienen realizando y que está contando con el seguimiento de un elevado número de jóvenes que, una y otra vez, acuden a nuestro reclamo. Ahí está el Gobierno de España que justamente hace algo más de una semana ha firmado en Badajoz con el rector de la Universidad de Extremadura la creación de una cátedra de Memoria Democrática a la que ha dotado de 100.000 euros.
Podríamos poner muchos más ejemplos de actualidad. En el caso que me ocupa, la Diputación de Cáceres ahora mismo está implicada en los trabajos de recuperación de los asesinados en la mina La Paloma y en breve podrá en marcha los destinados a localizar y exhumar a los desaparecidos en Villamesías, Almoharín, Conquista de la Sierra y la gigantesca fosa de Cáceres capital.
Sin olvidarnos del trabajo de investigación sobre Baltasar Robledo y las relaciones internacionales que conlleva con la localidad francesa de Beçanson o nuestro trabajo en la Red de Memoria y Resolución de Conflictos con los países de América latina donde ha sido muy bien acogida la propuesta de diálogo intergeneracional.
Esta primavera tendrá el culmen a todo lo descrito con la entrega del III Premio Conchita Viera.