martes, 21 de junio de 2016

PANORAMA


Parece evidente, y no hace falta ser historiador para ello, que estamos ante una ocasión que hacía muchos años no vivía la democracia española. Unas elecciones generales en las que, no sólo se rompe el bipartidismo, sino que el escenario de juego cuenta con 4 elementos trascendentes, cada uno por sí mismo.
A nadie se le puede engañar con el señuelo de las mayorías absolutas que ya no van a existir. Sin embargo, eso no significa que partidos, como el PSOE, que nacieron desde un primer momento con vocación de gobernar, con la intención de ser impulsores de los grandes cambios y transformaciones de España, salga a esta contienda pretendiendo ser el referente del futuro gobierno.
Está claro que habrá que dialogar, entenderse, pactar… llamémosle “x”  como diría Sabina, entre otros. Ahora bien todo sincronizado: primero los principios, luego el programa  y por último los sillones ( algunos actores han pretendido recientemente cambiar el orden).
Cierto es que hemos llamado en muchas ocasiones al denominado voto útil, sobre todo en las elecciones nacionales y en circunscripciones pequeñas. Entonces argumentábamos que era complicado que fuerzas de menor entidad lograran sacar el número suficiente de sufragios para llegar a obtener un solo diputado. Y por lo tanto, era poco más o menos que desperdiciar la oportunidad de elegir tus representantes.¡ La dichosa ley electoral, se decía!. Ahora, sin duda tiene mayor sentido esa apelación al voto útil. Sólo que esta vez los adversarios no son ( que también) sólo los partidos que presentan alternativas a las tuyas, sino la abstención. Los socialistas hemos tenido, afortunadamente, siempre votantes muy críticos. Pensaban claro lo que hacían. Combatían hasta la extenuación nuestros errores. Sonrojaban a sus líderes cuando se desviaban de su línea ideológica. Y expresaban el hartazgo quedándose en casa. En estos momentos una abstención elevada bajaría el número de votos para obtener escaño, lo que facilitaría las cosas a los que quieren ocupar el espacio.

¿Cómo combatirlo? Argumentando lo que somos. Diciendo lo que estamos  haciendo donde gobernamos. Exponiendo claramente que hemos profundizado en la recuperación de derechos perdidos en estos 4 años. Sabemos hacerlo. Tenemos equipo, experiencia, ganas e ilusión. Somos el partido del cambio. Somos la gente del Si. Somos, el PSOE.

martes, 14 de junio de 2016

COMPROMISO


En estos momentos en que los partidos políticos están muy preocupados por movilizar a sus militantes y sobre todo a sus votantes, hemos hecho un alto en el camino para celebrar un acto de reconocimiento a un selecto grupo de mujeres y hombres, concejales socialistas en el País Vasco, que dieron mucho más que su tiempo, por la defensa de sus ideales y también, claro está, por tratar de mostrar con su ejemplo que por encima de todo está la libertad y el deseo de vivir en paz.
Decía Eduardo Madina que se trata de que la memoria gane a la Historia. Que dentro de unos años nuestros hijos puedan contarnos lo que de verdad pasó. Eso sería una victoria.
Estremece escuchar testimonios como el de María Ángeles, concejal en Irrueta, con un niño pequeño al que, cada mañana, cuando sus escoltas decían que tenía que mirar debajo del coche para ver si había una bomba, le explicaba al crío que estaban buscando gatos, por si acaso se escondían allí. O comprobar, dado que la amenaza terrorista se extendió a lo largo de varias décadas, cómo este chico ha crecido de manera muy diferente al resto de los jóvenes de su edad. No ha podido tener las mismas relaciones sociales. La amenaza ha surtido efecto también en él.
O el caso de Juan Carlos, viviendo permanentemente pegado a un escolta y al que le pusieron una bomba lapa bajo el  asiento de su coche casualmente un día en el que no viajaron juntos.
O Italia que nos comentaba los casos en los que en una misma familia había más de una persona amenazada lo que obligaba a que eran en casa casi tantos escoltas como personas del núcleo familiar.
Eso es el compromiso. Eso y no la lucha por buscar siempre algo a cambio de tus servicios. Eso merecía la pena llorar al escuchar las desgarradoras palabras de nuestros compañeros. Eso hacía sentirnos identificados al comprobar durante este intenso fin de semana el hermanamiento que existe entre el País Vasco y Extremadura: miles de extremeños viven o han vivido allí desde la emigración de los años 60. Muchos vascos, como pudimos comprobar, residen también en nuestra tierra.

Finalmente, fue también muy interesante resaltar el papel de la mujer en la vida política y en especial en estas durísimas condiciones.  Como señalaba Miguel Ángel Morales “ muchas veces salían de casa a su trabajo y no sabían si iban a regresar”. Se trataba de vivir, no había lugar para el miedo.

martes, 7 de junio de 2016

ANÓMICO


En ocasiones hay ciertos individuos que no son capaces de alcanzar sus metas por falta de una estructura social que les proteja, les de forma, cobijo o impulso. Se mueven sin rumbo, y al socaire de los acontecimientos, pueden cambiar de actitud y casi diría de compromiso, cuando no se comportan con ideas fijas. Al margen de que todos los datos les indiquen que se equivocan, siguen en lo que coloquialmente conocemos como “sus trece”. Eso es la anomia.
Algo parecido les pasa a determinados grupos políticos que han querido mostrarse a la ciudadanía con una  imagen de benignidad cruzada con beligerancia y defensa de los más desfavorecidos, pero que a la hora de la verdad, muestran desconocer lo que es el funcionamiento de las instituciones, sus plazos, sus formas y lo que, en el lenguaje parlamentario se denomina negociación.
Su lenguaje se preña de expresiones, comprensibles para la mayoría, eso sí, tales como “estamos cansados, hartos, no nos fiamos, es una falta de respeto a la ciudadanía…”  Quieren lo que buscan, pero lo quieren ya.
Se muestran remisos a la responsabilidad, pues se vive muy bien en el entorno de la denuncia. Es muy rentable sociológicamente y no suele tener los perjuicios ni las posibles damnificaciones del que sabe, puede y quiere asumir riesgos.
Se puede uno rodear de colectivos a los que llenar la cabeza de propuestas pero salir huyendo si te plantean inmiscuirte directamente. Antes se conocía como la teoría del “capitán araña”.
Tiene también sus cosas buenas: viven en su mundo idealizado, bajo las premisas de que la utopía es posible, sin preguntarse ¿cuándo? y sobre todo sin atreverse a discernir que sucede mientras tanto. Qué se puede hacer para paliar los desastres anunciados. O bien si existen vías intermedias o caminos que te lleven a un buen fin.
Quizás, con el tiempo, logren generar sinergias de acercamiento o de posibilismo a sus afines. Ahora, apresurados por la presión de los resultados electorales, quieren tocar el cielo. Pero antes hay que vivir en la tierra.






miércoles, 1 de junio de 2016

MODERACIÓN


Hastiados de muchas de las cosas que nos rodean. Hartos de ver pasar la solución a los problemas, en lugar de buscarlas. Indignados, como se dice ahora, tanto en la calle como en los despachos… En esta situación se oye un grito que dice: ¡Moderación!
Y en ese momento, uno se cuestiona ¿ por qué? Seguimos acomplejados ante la denigración, cuando no negación, de que, a veces, ser radical  es sinónimo de negativo. De que, en ocasiones, es preciso buscar la diferenciación a las salidas habituales, que eternizan o cronifican nuestros males.
Lo que se identifica con la línea recta, también puede asemejarse al rebaño, a la cabeza baja, al conformismo. Y creo que no es momento de dudas. Ni de mantenernos imperturbables esperando a que el tiempo, cuyo paso es lento para el que padece sus consecuencias, remedie nuestras preocupaciones.
Por esa razón se necesita imaginación. Hemos coincidido en que algunas de las recetas tradicionales no valen: ya no nos gustan las campañas electorales repletas de los mismos carteles o  el mitin para las menguadas huestes. Ahora queremos debates, plazas, asambleas abiertas, actos públicos donde escuchar e intervenir….
Tenemos que tener la decencia de aplaudir y agradecer al que reconoce tu trabajo, al mismo tiempo que recoger y analizar el que intensamente lo critica. Dicho esto, no significa que sólo vale echar por tierra lo ejecutado, que esté de moda soliviantar o acusar sin pruebas. Mientras haya argumentos, habrá réplicas. Si no, indiferencia, dado que queda claro que no se pretende construir, sino desbancar.
Asentados los principios. Claras las ideas. Ya habrá momento para los puntos de encuentro. Ahora defendamos con fuerza, con radicalidad nuestras posiciones. En caso contrario, como se decía coloquialmente, se escogerá antes un original que una copia. Por tanto, moderación, ¿ por qué?




martes, 24 de mayo de 2016

EL RUIDO Y LA FURIA

EL RUIDO Y LA FURIA
Estamos en precampaña electoral. Lamentablemente se dirán muchas cosas de las que luego, en aras de lo que se ha dado en denominar, lo políticamente correcto,  se transformarán, cambiarán, sacarán de contexto…. es decir, todo tipo de eufemismos para evitar la responsabilidad de ser contundentes con las declaraciones que se hacen.
Y en medio de todo surge el ruido. Contestado por algunos, pero preferido por otros, entre los que me incluyo. No me gustan las unanimidades, las ausencias de críticas que te espolean, que hacen que no te duermas, que te revuelven para concentrarte en demostrar que tienes la razón o si eres humilde, en reconocer que te puedes equivocar. Lo prefiero, insisto, al silencio. Denota que no estamos muertos, que tenemos actividad.
Algunos, en su deseo de perversión del lenguaje lo contraponen a la unidad. A mi juicio, no son términos antagónicos ni incompatibles. Se confunden con la lealtad. El ruido  es necesario. Como la furia o la rebeldía ante las injusticias.
Si queremos parecernos a las sociedades a las que representamos debemos ser conscientes de que somos diversos: los hay del norte y del sur, hombres y mujeres, acomodados y sencillos, amantes del deporte y/o de la música, la lectura, el campo, la televisión, la calle…
Por eso permitamos hablar, pregonemos nuestro anhelo de transparencia precisamente dando acceso a las terceras personas: los otros, somos también nosotros. El grupo se compone de individuos. Lo interesante es pelear por objetivos comunes. Tiene, o debe tener, las diferentes perspectivas  un lugar dentro de nuestra comprensión para conseguirlos.
Huyamos del miedo al qué dirán o harán. No hagamos que impidan nuestra acción por temor a las consecuencias. Parafraseemos a Manolo Chinato cuando nos recordaba lo siguiente: “ si tengo miedo, que no lo tengo, susurro y pienso.”