Venimos asistiendo, una y otra vez, al recurrente sonsonete de los nuevos gobernantes de que la actual oposición no está autorizada ni tiene credibilidad para hacer ningún tipo de crítica pues, cuando ellos ostentaban el Poder,º actuaron de igual o peor forma.
Son éstos mismos que quieren hacernos cambiar en nuestra Comunidad la consolidada expresión “Junta de Extremadura” por “Gobierno de Extremadura”para hacer alusión a la institución más señera que nos viene acompañando en los últimos 30 años.
Se trata de identificar todo aquello que haya tenido algo que ver con nuestra reciente Historia para destruirlo. No es un punto y seguido en el devenir regional. Es un absoluto desprecio para todo aquello, bueno o malo, que se haya querido asociar con la administración precedente. Parece que acaba de iniciarse la Historia de la democracia en Extremadura tras el 22 de mayo. ¡Tamaña tergiversación pretende calar desde la ignorancia del que la propulsa!
Son las mismas formas de inactividad, algunos irían más allá utilizando el concepto de inutilidad, que se esbozan para dejar pasar el tiempo hasta que escampe. La situación es heredada, otros son los culpables, yo pasaba por aquí, no se preocupe que cuando me ponga...
De esta forma se justificaría en última instancia que si en determinadas ocasiones otros hicieron las cosas mal, ahora se pueden seguir haciendo igual ( o peor no haciendo nada) pues se carece del derecho ( y de la obligación) de la crítica.
En este sentido es en el que cabe la no resignación. Es el momento de no permanecer callados. Responsables, eso sí, con las consecuencias de las dificultades de superar empresas de envergadura quizás inabarcables para espíritus pusilánimes, pero a la vez, impetuosos en el rechazo al ataque gratuito abanderado por los que tienen la tranquilidad de que no sufren sus efectos.
Así pues, y como tatareaba Extrechinato, “déjame estar contigo”. Permítenos permanecer con los que sufren los estragos de las improvisaciones que complican, en lugar de solucionar, los problemas. Atrévete a agruparte en torno a las fuerzas del progreso. Las del verdadero cambio, como el del 82, y no el cambiazo ( que diría Rubalcaba) que se ha instalado hace unos meses.
Publicado en el Periódico Extremadura, el 12 de marzo de 2012
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/dejame-estar-contigo_641908.html
lunes, 12 de marzo de 2012
sábado, 25 de febrero de 2012
LITERATURA Y ACTUALIDAD.
Acabo de llegar de Aldeacentenera de participar en unas Jornadas Nacionales sobre Literatura y actualidad. Voy a recoger a continuación algunas de mis impresiones. En primer lugar la generalizada muestra de satisfacción hacia la labor que desarrolla en el pueblo Quico Monterroso, el alcalde que tan maravillosamente nos acogió y que ha conseguido que el grupo de escritores, venidos de muchos puntos de España, quedasen absortos y gratamente sorprendidos por lo que se han encontrado en una pequeña localidad extremeña.
El sitio escogido ha sido el teatro y antes de mi intervención en la mesa redonda sobre literatura y actualidad he podido de disfrutar de otra actividad similar, con selectos ponentes, sobre literatura y medios de comunicacion, acompañada de un ameno y muy participativo debate. Esta tarde ha tenido lugar en Ibahernando una tercera mesa redonda sobre literatura y política, culminándose las Jornadas con la entrega de premios de un concurso de relatos y la presentación de la segunda novela de mi entrañable amigo Enrique Giraldo.
Por lo que a mi presencia respecta he hablado en primer lugar como historiador de la contemporaneidad, esbozando la difícil frontera entre periodismo, literatura y la denominada Historia del tiempo presente.
Quise hacer ver como en muchas ocasiones el compromiso político, sindical o social pone en aprietos la credibilidad del historiador. Para eso hemos de superar el adagio que señala que la Historia ha sido escrita en la mayoría de las ocasiones por los vencedores. La historia no la deben escribir ni vencedores ni vencidos, sino los auténticos historiadores. Los que ponen por delante de sus ideas las fuentes. Los que primando, aunque les pese, la objetividad. Soy consciente de que ciertamente se puede ser selectivo a la hora de escoger de donde beber, pero por esa misma razón, es bueno no estar en posesión de verdades absolutas y poder someterte a la crítica constructiva, pudiendo rectificar cuando te equivocas.
Siempre recordaré una anécdota surgida en la Universidad, cuando un alumno me preguntó que yo, dado mi significación política no podía ser un buen Historiador. Seria lo mismo que condenar a un médico a no ejercer su profesión si trabajase para una Administración gobernada por una ideología que no coincidiese con la suya, o un maestro... Es decir no se puede dudar a priori de la profesionalidad.
En otra ocasión el fenómeno fue inverso: pronunciaba una conferencia, narrando cómo se había producido el golpe de Estado en una localidad importante de la provincia de Cáceres. A mi lado estaba un señor que lo había vivido en primera persona: interrumpió mi discurso para señalar que no había sido así. La diferencia es que yo había utilizado como fuente los archivos y las hemerotecas y él su memoria.
Finalmente he hecho alusión a cómo algunos historiadores hemos realizado ficción, es decir literatura, utilizando para ello fuentes reales, construyendo vidas artificiales ( ¿ O nó) dentro de lo que se ha dado en llamar novela histórica, así como estamos utilizando nuevas herramientas de trabajo que hacen más atractiva la lectura, como son los medios audiovisuales.
El sitio escogido ha sido el teatro y antes de mi intervención en la mesa redonda sobre literatura y actualidad he podido de disfrutar de otra actividad similar, con selectos ponentes, sobre literatura y medios de comunicacion, acompañada de un ameno y muy participativo debate. Esta tarde ha tenido lugar en Ibahernando una tercera mesa redonda sobre literatura y política, culminándose las Jornadas con la entrega de premios de un concurso de relatos y la presentación de la segunda novela de mi entrañable amigo Enrique Giraldo.
Por lo que a mi presencia respecta he hablado en primer lugar como historiador de la contemporaneidad, esbozando la difícil frontera entre periodismo, literatura y la denominada Historia del tiempo presente.
Quise hacer ver como en muchas ocasiones el compromiso político, sindical o social pone en aprietos la credibilidad del historiador. Para eso hemos de superar el adagio que señala que la Historia ha sido escrita en la mayoría de las ocasiones por los vencedores. La historia no la deben escribir ni vencedores ni vencidos, sino los auténticos historiadores. Los que ponen por delante de sus ideas las fuentes. Los que primando, aunque les pese, la objetividad. Soy consciente de que ciertamente se puede ser selectivo a la hora de escoger de donde beber, pero por esa misma razón, es bueno no estar en posesión de verdades absolutas y poder someterte a la crítica constructiva, pudiendo rectificar cuando te equivocas.
Siempre recordaré una anécdota surgida en la Universidad, cuando un alumno me preguntó que yo, dado mi significación política no podía ser un buen Historiador. Seria lo mismo que condenar a un médico a no ejercer su profesión si trabajase para una Administración gobernada por una ideología que no coincidiese con la suya, o un maestro... Es decir no se puede dudar a priori de la profesionalidad.
En otra ocasión el fenómeno fue inverso: pronunciaba una conferencia, narrando cómo se había producido el golpe de Estado en una localidad importante de la provincia de Cáceres. A mi lado estaba un señor que lo había vivido en primera persona: interrumpió mi discurso para señalar que no había sido así. La diferencia es que yo había utilizado como fuente los archivos y las hemerotecas y él su memoria.
Finalmente he hecho alusión a cómo algunos historiadores hemos realizado ficción, es decir literatura, utilizando para ello fuentes reales, construyendo vidas artificiales ( ¿ O nó) dentro de lo que se ha dado en llamar novela histórica, así como estamos utilizando nuevas herramientas de trabajo que hacen más atractiva la lectura, como son los medios audiovisuales.
lunes, 20 de febrero de 2012
RENOVANDO
Ahora que parece oportuno recurrir en política al debate sobre la renovación, incluyendo tópicos como la edad, la continuidad, la experiencia, la aportación o nó del trabajo o la mera presencia figurativa, la competencia... viene a cuento echar una mirada atrás a la Historia reciente, en nuestro caso del socialismo español.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
jueves, 2 de febrero de 2012
IDEAS Y PERSONAS
Adjunto el artículo de opinión que me ha publicado el Periódico Extremadura:
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
lunes, 19 de diciembre de 2011
Paciencia
PACIENCIA
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
lunes, 28 de noviembre de 2011
Veiga y la Memoria Histórica
VEIGA Y LA MEMORIA HISTÓRICA
En los últimos días he podido intervenir en dos actos que, si bien en principio podrían mantener una independencia de contenidos, tienen muchos puntos de encuentro.
En primer lugar asistimos a la presentación de la biografía de Manuel Veiga, obra del historiador Manuel Vaz Romero, seguida de un interesante debate y de aportaciones de algunos de sus contemporáneos realmente enriquecedoras. Fue un momento precioso seguido de un público entregado, con algunos, eso sí, pocos, compañeros del difunto y apreciado profesor y político.
Destacamos como elemento de aprendizaje con los momentos actuales que nos encontrábamos ante un personaje que sobresalía por su talla intelectual y su formación, hoy que tanto menudean cualquiera de estos dos aspectos en numerosos aspirantes a la dirección de los partidos o responsables orgánicos de éstos. Eso por no hablar del perfil de algunos cargos públicos. Así como se incidió en su vibrante oratoria, su tono moderador y su ímpetu a la hora de convertir en realidad los aspectos doctrinarios. Los partidos necesitan fontaneros, pero también individuos que sean capaces de dar credibilidad con su preparación teórica a la ideología que con tanta pasión se defiende.
Lamentablemente, una vez perdida la primera línea de la política, le sucedió como a tantos otros líderes de nuestra reciente Historia, el olvido, cuando no el ostracismo, desperdiciando un enorme caudal de transmisión de valores y experiencias para las nuevas generaciones. Lo seguimos haciendo.
El otro acto fue la ponencia inaugural en las IV Jornadas de Memoria Histórica de Santa Marta de los Barros. Un evento consolidado y en el que hablamos sobre el papel de la mujer extremeña en la posguerra. Hay que resaltar el hecho de que se hayan consolidado a lo largo de varias ediciones, cada una de ellas de 3 ó 4 días de duración, y en las que, una vez y otra se incide en su despolitización, su carácter abierto y sobre todo su ámbito académico y cultural. Las organiza el Ayuntamiento a través de su Universidad Popular.
Decía al comenzar que ambos eventos están unidos en diferentes aspectos: uno de ellos es la importancia de la mujer, apenas reconocida en nuestra Historia. Se recordó el papel de la esposa de Veiga, quien nos acompañó la otra noche y que supo estar fielmente a su lado, acompañando, asesorando, apoyando y, en ocasiones recibiendo las incomprensiones hacia el trabajo de su marido. Un proyecto, pues, conjunto.
Por otro lado tenemos la figura de miles de extremeñas que en los difíciles años 40 y 50 tuvieron que ser el auténtico, y en muchas ocasiones, único, sostén de sus familias. Otras que vieron truncadas sus pretensiones profesionales. Muchas que vieron destruidos derechos adquiridos. Y multitud de ellas que fueron adoctrinadas con una única misión en el mundo: la sumisión a sus maridos y el trabajo en el Hogar. Se primaba el aparente don exclusivo hacia la sensibilidad para dibujar una mujer que no podría actuar capacitada por la razón.
Por otra parte, me apena que a este tipo de actos no acudan responsables de todos los partidos políticos. Sería un gesto de normalidad democrática. Sería una puesta en escena de respeto institucional: en el primer caso Manuel Veiga fue Presidente de la Diputación y de la Asamblea ( sus herederos en el cargo no hubieran estado de más), en el otro, se trataría, de una vez por todas de demostrar que no sólo se trata de recuperar lo que convencionalmente se conoce como Memoria Histórica, sino a su vez proyectar lo que a algunos nos gusta más denominar con el concepto de Memoria Democrática. Se reconocería, por consiguiente, la obra, el trabajo, la dedicación y el perfil de los extremeños y extremeñas cuya única preocupación vital fue su vocación de servicio.
Fernando Ayala Vicente
Doctor en Historia
En los últimos días he podido intervenir en dos actos que, si bien en principio podrían mantener una independencia de contenidos, tienen muchos puntos de encuentro.
En primer lugar asistimos a la presentación de la biografía de Manuel Veiga, obra del historiador Manuel Vaz Romero, seguida de un interesante debate y de aportaciones de algunos de sus contemporáneos realmente enriquecedoras. Fue un momento precioso seguido de un público entregado, con algunos, eso sí, pocos, compañeros del difunto y apreciado profesor y político.
Destacamos como elemento de aprendizaje con los momentos actuales que nos encontrábamos ante un personaje que sobresalía por su talla intelectual y su formación, hoy que tanto menudean cualquiera de estos dos aspectos en numerosos aspirantes a la dirección de los partidos o responsables orgánicos de éstos. Eso por no hablar del perfil de algunos cargos públicos. Así como se incidió en su vibrante oratoria, su tono moderador y su ímpetu a la hora de convertir en realidad los aspectos doctrinarios. Los partidos necesitan fontaneros, pero también individuos que sean capaces de dar credibilidad con su preparación teórica a la ideología que con tanta pasión se defiende.
Lamentablemente, una vez perdida la primera línea de la política, le sucedió como a tantos otros líderes de nuestra reciente Historia, el olvido, cuando no el ostracismo, desperdiciando un enorme caudal de transmisión de valores y experiencias para las nuevas generaciones. Lo seguimos haciendo.
El otro acto fue la ponencia inaugural en las IV Jornadas de Memoria Histórica de Santa Marta de los Barros. Un evento consolidado y en el que hablamos sobre el papel de la mujer extremeña en la posguerra. Hay que resaltar el hecho de que se hayan consolidado a lo largo de varias ediciones, cada una de ellas de 3 ó 4 días de duración, y en las que, una vez y otra se incide en su despolitización, su carácter abierto y sobre todo su ámbito académico y cultural. Las organiza el Ayuntamiento a través de su Universidad Popular.
Decía al comenzar que ambos eventos están unidos en diferentes aspectos: uno de ellos es la importancia de la mujer, apenas reconocida en nuestra Historia. Se recordó el papel de la esposa de Veiga, quien nos acompañó la otra noche y que supo estar fielmente a su lado, acompañando, asesorando, apoyando y, en ocasiones recibiendo las incomprensiones hacia el trabajo de su marido. Un proyecto, pues, conjunto.
Por otro lado tenemos la figura de miles de extremeñas que en los difíciles años 40 y 50 tuvieron que ser el auténtico, y en muchas ocasiones, único, sostén de sus familias. Otras que vieron truncadas sus pretensiones profesionales. Muchas que vieron destruidos derechos adquiridos. Y multitud de ellas que fueron adoctrinadas con una única misión en el mundo: la sumisión a sus maridos y el trabajo en el Hogar. Se primaba el aparente don exclusivo hacia la sensibilidad para dibujar una mujer que no podría actuar capacitada por la razón.
Por otra parte, me apena que a este tipo de actos no acudan responsables de todos los partidos políticos. Sería un gesto de normalidad democrática. Sería una puesta en escena de respeto institucional: en el primer caso Manuel Veiga fue Presidente de la Diputación y de la Asamblea ( sus herederos en el cargo no hubieran estado de más), en el otro, se trataría, de una vez por todas de demostrar que no sólo se trata de recuperar lo que convencionalmente se conoce como Memoria Histórica, sino a su vez proyectar lo que a algunos nos gusta más denominar con el concepto de Memoria Democrática. Se reconocería, por consiguiente, la obra, el trabajo, la dedicación y el perfil de los extremeños y extremeñas cuya única preocupación vital fue su vocación de servicio.
Fernando Ayala Vicente
Doctor en Historia
domingo, 20 de noviembre de 2011
Enlace al vídeo de presentación libro en Plasencia
Adjunto pongo el enlace del vídeo que se hizo durante la presentación de mi libro: Plasencia y su comarca durante la II República: http://m.youtube.com/#/watch?v=V1l79PknObA
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