domingo, 22 de abril de 2012
Encadenando alegrías
Ayer finalizó el Congreso Provincial del PSOE de Cáceres. Al margen de estar enormemente satisfecho por el resultado quiero aprovechar unas líneas para todos los que habéis querido felicitarme por mi nueva responsabilidad: tanto a los que lo habéis hecho presencialmente, como a aquellos que me estáis realizando llamadas,remitiendo mensajes, mails...En mi caso hay que resaltar que tengo la intención de continuar por la senda que iniciamos en la Ejecutiva Regional en el sentido de consolidar la sensibilidad socialista por aquellos que dieron su vida por sus ideas, sufrieron cualquier tipo de represión y ofrecieron lo mejor de su tiempo para el servicio público. Además vamos a intentar profundizar en el conocimiento y difusión de nuestra Historia más reciente: la labor de tantos hombres y mujeres que en los difíciles años del postfranquismo y en los primeros de la Transición se iniciaron en la actividad compleja de la política. Trajeron la Democracia e hicieron posible la gran transformación de Extremadura de los últimos 30 años. No podemos olvidarnos de ellos.
Cambiando radicalmente de tema, esta mañana he vuelto a colocarme un dorsal en una prueba de atletismo. La última vez fue el 31 de diciembre, en la carrera de San Silvestre. Hoy se trataba de participar en la durísima subida a la Montaña de Cáceres: 3 kilómetros tan solo pero con unas terribles pendientes. El resultado ha sido muy positivo: 2º de mi categoría, pero lo que es mejor: dos segundos por kilómetro más rápido que el año pasado. Soy feliz y quiero compartirlo.
lunes, 9 de abril de 2012
ILUSIONAR
Adjunto el enlace de mi último artículo de opinión publicado en el Periódico Extremadura:
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/ilusionar_647171.html
FERNANDO Ayala 09/04/2012
TLtos próximos secretarios generales del PSOE de Extremadura y de las dos provincias van a tener ante sí varios retos importantes. Más en una nueva coyuntura política, tan dinámica como apasionante. Sin embargo, me gustaría priorizar uno de ellos, a mi juicio, trascendental para poder transmitir la ilusión y por lo tanto, la credibilidad a la ciudadanía.
Estamos hablando de la participación. Atrás quedaron aquellos partidos y sociedades obreras de masas. Atrás quedaron aquellas movilizaciones continuas de la gente sensibilizadas ante la cosa pública. Atrás quedó la implicación directa en numerosas actividades de lo que podemos llamar sociedad civil.
Y ¿qué nos encontramos? Vemos como la participación en las asambleas se ha reducido ostensiblemente. Valgan ejemplos conocidos recientemente como el acontecido en Cáceres capital, donde ante una relevante elección de delegados tan sólo acudió poco más del 40% del censo. Porcentaje que se reduce ostensiblemente en otras agrupaciones importantes de la provincia.
Es lo que una compañera acertadamente diferenciaba: el papel del militante y el del afiliado. El del compromiso y el que se limita a pagar las cuotas. El del que ve con interés (legítimo) lo que se dilucida y el del que pasa, como se diría en los 80, del tema. Para algunos les va la vida en ellos. Para la mayoría no es asunto suyo. Y debería ser.
Por esta razón me parece fundamental y un aspecto sustancial que traten nuestros principales dirigentes de recuperar el atractivo de la política. La imagen de la entrega a lo colectivo. La huida del estereotipo que liga rodearte de un grupo con el manido algo estará buscando .
Finalmente queda otro detalle no menos significativo: el de desmontar la teoría que une amistad personal a política. A veces no tienen por qué ir aparejadas. Por un lado las relaciones humanas te pueden conducir a tener afinidades con determinados compañeros pero sin embargo la convergencia en líneas de actuación política no necesariamente te derivan a converger en la misma dirección. A mí me pasa. Y creo que es positivo. Me precio de tener a algunos de mis mejores amigos postulados en grupos, corrientes, sensibilidades, familias... o como queramos llamarlas diferentes a las que yo he escogido. Y eso me enriquece. Me permite comparar, contrastar y sobre todo, cuando me convencen, corregir errores.
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/ilusionar_647171.html
FERNANDO Ayala 09/04/2012
TLtos próximos secretarios generales del PSOE de Extremadura y de las dos provincias van a tener ante sí varios retos importantes. Más en una nueva coyuntura política, tan dinámica como apasionante. Sin embargo, me gustaría priorizar uno de ellos, a mi juicio, trascendental para poder transmitir la ilusión y por lo tanto, la credibilidad a la ciudadanía.
Estamos hablando de la participación. Atrás quedaron aquellos partidos y sociedades obreras de masas. Atrás quedaron aquellas movilizaciones continuas de la gente sensibilizadas ante la cosa pública. Atrás quedó la implicación directa en numerosas actividades de lo que podemos llamar sociedad civil.
Y ¿qué nos encontramos? Vemos como la participación en las asambleas se ha reducido ostensiblemente. Valgan ejemplos conocidos recientemente como el acontecido en Cáceres capital, donde ante una relevante elección de delegados tan sólo acudió poco más del 40% del censo. Porcentaje que se reduce ostensiblemente en otras agrupaciones importantes de la provincia.
Es lo que una compañera acertadamente diferenciaba: el papel del militante y el del afiliado. El del compromiso y el que se limita a pagar las cuotas. El del que ve con interés (legítimo) lo que se dilucida y el del que pasa, como se diría en los 80, del tema. Para algunos les va la vida en ellos. Para la mayoría no es asunto suyo. Y debería ser.
Por esta razón me parece fundamental y un aspecto sustancial que traten nuestros principales dirigentes de recuperar el atractivo de la política. La imagen de la entrega a lo colectivo. La huida del estereotipo que liga rodearte de un grupo con el manido algo estará buscando .
Finalmente queda otro detalle no menos significativo: el de desmontar la teoría que une amistad personal a política. A veces no tienen por qué ir aparejadas. Por un lado las relaciones humanas te pueden conducir a tener afinidades con determinados compañeros pero sin embargo la convergencia en líneas de actuación política no necesariamente te derivan a converger en la misma dirección. A mí me pasa. Y creo que es positivo. Me precio de tener a algunos de mis mejores amigos postulados en grupos, corrientes, sensibilidades, familias... o como queramos llamarlas diferentes a las que yo he escogido. Y eso me enriquece. Me permite comparar, contrastar y sobre todo, cuando me convencen, corregir errores.
lunes, 12 de marzo de 2012
DEJAME ESTAR CONTIGO
Venimos asistiendo, una y otra vez, al recurrente sonsonete de los nuevos gobernantes de que la actual oposición no está autorizada ni tiene credibilidad para hacer ningún tipo de crítica pues, cuando ellos ostentaban el Poder,º actuaron de igual o peor forma.
Son éstos mismos que quieren hacernos cambiar en nuestra Comunidad la consolidada expresión “Junta de Extremadura” por “Gobierno de Extremadura”para hacer alusión a la institución más señera que nos viene acompañando en los últimos 30 años.
Se trata de identificar todo aquello que haya tenido algo que ver con nuestra reciente Historia para destruirlo. No es un punto y seguido en el devenir regional. Es un absoluto desprecio para todo aquello, bueno o malo, que se haya querido asociar con la administración precedente. Parece que acaba de iniciarse la Historia de la democracia en Extremadura tras el 22 de mayo. ¡Tamaña tergiversación pretende calar desde la ignorancia del que la propulsa!
Son las mismas formas de inactividad, algunos irían más allá utilizando el concepto de inutilidad, que se esbozan para dejar pasar el tiempo hasta que escampe. La situación es heredada, otros son los culpables, yo pasaba por aquí, no se preocupe que cuando me ponga...
De esta forma se justificaría en última instancia que si en determinadas ocasiones otros hicieron las cosas mal, ahora se pueden seguir haciendo igual ( o peor no haciendo nada) pues se carece del derecho ( y de la obligación) de la crítica.
En este sentido es en el que cabe la no resignación. Es el momento de no permanecer callados. Responsables, eso sí, con las consecuencias de las dificultades de superar empresas de envergadura quizás inabarcables para espíritus pusilánimes, pero a la vez, impetuosos en el rechazo al ataque gratuito abanderado por los que tienen la tranquilidad de que no sufren sus efectos.
Así pues, y como tatareaba Extrechinato, “déjame estar contigo”. Permítenos permanecer con los que sufren los estragos de las improvisaciones que complican, en lugar de solucionar, los problemas. Atrévete a agruparte en torno a las fuerzas del progreso. Las del verdadero cambio, como el del 82, y no el cambiazo ( que diría Rubalcaba) que se ha instalado hace unos meses.
Publicado en el Periódico Extremadura, el 12 de marzo de 2012
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/dejame-estar-contigo_641908.html
Son éstos mismos que quieren hacernos cambiar en nuestra Comunidad la consolidada expresión “Junta de Extremadura” por “Gobierno de Extremadura”para hacer alusión a la institución más señera que nos viene acompañando en los últimos 30 años.
Se trata de identificar todo aquello que haya tenido algo que ver con nuestra reciente Historia para destruirlo. No es un punto y seguido en el devenir regional. Es un absoluto desprecio para todo aquello, bueno o malo, que se haya querido asociar con la administración precedente. Parece que acaba de iniciarse la Historia de la democracia en Extremadura tras el 22 de mayo. ¡Tamaña tergiversación pretende calar desde la ignorancia del que la propulsa!
Son las mismas formas de inactividad, algunos irían más allá utilizando el concepto de inutilidad, que se esbozan para dejar pasar el tiempo hasta que escampe. La situación es heredada, otros son los culpables, yo pasaba por aquí, no se preocupe que cuando me ponga...
De esta forma se justificaría en última instancia que si en determinadas ocasiones otros hicieron las cosas mal, ahora se pueden seguir haciendo igual ( o peor no haciendo nada) pues se carece del derecho ( y de la obligación) de la crítica.
En este sentido es en el que cabe la no resignación. Es el momento de no permanecer callados. Responsables, eso sí, con las consecuencias de las dificultades de superar empresas de envergadura quizás inabarcables para espíritus pusilánimes, pero a la vez, impetuosos en el rechazo al ataque gratuito abanderado por los que tienen la tranquilidad de que no sufren sus efectos.
Así pues, y como tatareaba Extrechinato, “déjame estar contigo”. Permítenos permanecer con los que sufren los estragos de las improvisaciones que complican, en lugar de solucionar, los problemas. Atrévete a agruparte en torno a las fuerzas del progreso. Las del verdadero cambio, como el del 82, y no el cambiazo ( que diría Rubalcaba) que se ha instalado hace unos meses.
Publicado en el Periódico Extremadura, el 12 de marzo de 2012
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/dejame-estar-contigo_641908.html
sábado, 25 de febrero de 2012
LITERATURA Y ACTUALIDAD.
Acabo de llegar de Aldeacentenera de participar en unas Jornadas Nacionales sobre Literatura y actualidad. Voy a recoger a continuación algunas de mis impresiones. En primer lugar la generalizada muestra de satisfacción hacia la labor que desarrolla en el pueblo Quico Monterroso, el alcalde que tan maravillosamente nos acogió y que ha conseguido que el grupo de escritores, venidos de muchos puntos de España, quedasen absortos y gratamente sorprendidos por lo que se han encontrado en una pequeña localidad extremeña.
El sitio escogido ha sido el teatro y antes de mi intervención en la mesa redonda sobre literatura y actualidad he podido de disfrutar de otra actividad similar, con selectos ponentes, sobre literatura y medios de comunicacion, acompañada de un ameno y muy participativo debate. Esta tarde ha tenido lugar en Ibahernando una tercera mesa redonda sobre literatura y política, culminándose las Jornadas con la entrega de premios de un concurso de relatos y la presentación de la segunda novela de mi entrañable amigo Enrique Giraldo.
Por lo que a mi presencia respecta he hablado en primer lugar como historiador de la contemporaneidad, esbozando la difícil frontera entre periodismo, literatura y la denominada Historia del tiempo presente.
Quise hacer ver como en muchas ocasiones el compromiso político, sindical o social pone en aprietos la credibilidad del historiador. Para eso hemos de superar el adagio que señala que la Historia ha sido escrita en la mayoría de las ocasiones por los vencedores. La historia no la deben escribir ni vencedores ni vencidos, sino los auténticos historiadores. Los que ponen por delante de sus ideas las fuentes. Los que primando, aunque les pese, la objetividad. Soy consciente de que ciertamente se puede ser selectivo a la hora de escoger de donde beber, pero por esa misma razón, es bueno no estar en posesión de verdades absolutas y poder someterte a la crítica constructiva, pudiendo rectificar cuando te equivocas.
Siempre recordaré una anécdota surgida en la Universidad, cuando un alumno me preguntó que yo, dado mi significación política no podía ser un buen Historiador. Seria lo mismo que condenar a un médico a no ejercer su profesión si trabajase para una Administración gobernada por una ideología que no coincidiese con la suya, o un maestro... Es decir no se puede dudar a priori de la profesionalidad.
En otra ocasión el fenómeno fue inverso: pronunciaba una conferencia, narrando cómo se había producido el golpe de Estado en una localidad importante de la provincia de Cáceres. A mi lado estaba un señor que lo había vivido en primera persona: interrumpió mi discurso para señalar que no había sido así. La diferencia es que yo había utilizado como fuente los archivos y las hemerotecas y él su memoria.
Finalmente he hecho alusión a cómo algunos historiadores hemos realizado ficción, es decir literatura, utilizando para ello fuentes reales, construyendo vidas artificiales ( ¿ O nó) dentro de lo que se ha dado en llamar novela histórica, así como estamos utilizando nuevas herramientas de trabajo que hacen más atractiva la lectura, como son los medios audiovisuales.
El sitio escogido ha sido el teatro y antes de mi intervención en la mesa redonda sobre literatura y actualidad he podido de disfrutar de otra actividad similar, con selectos ponentes, sobre literatura y medios de comunicacion, acompañada de un ameno y muy participativo debate. Esta tarde ha tenido lugar en Ibahernando una tercera mesa redonda sobre literatura y política, culminándose las Jornadas con la entrega de premios de un concurso de relatos y la presentación de la segunda novela de mi entrañable amigo Enrique Giraldo.
Por lo que a mi presencia respecta he hablado en primer lugar como historiador de la contemporaneidad, esbozando la difícil frontera entre periodismo, literatura y la denominada Historia del tiempo presente.
Quise hacer ver como en muchas ocasiones el compromiso político, sindical o social pone en aprietos la credibilidad del historiador. Para eso hemos de superar el adagio que señala que la Historia ha sido escrita en la mayoría de las ocasiones por los vencedores. La historia no la deben escribir ni vencedores ni vencidos, sino los auténticos historiadores. Los que ponen por delante de sus ideas las fuentes. Los que primando, aunque les pese, la objetividad. Soy consciente de que ciertamente se puede ser selectivo a la hora de escoger de donde beber, pero por esa misma razón, es bueno no estar en posesión de verdades absolutas y poder someterte a la crítica constructiva, pudiendo rectificar cuando te equivocas.
Siempre recordaré una anécdota surgida en la Universidad, cuando un alumno me preguntó que yo, dado mi significación política no podía ser un buen Historiador. Seria lo mismo que condenar a un médico a no ejercer su profesión si trabajase para una Administración gobernada por una ideología que no coincidiese con la suya, o un maestro... Es decir no se puede dudar a priori de la profesionalidad.
En otra ocasión el fenómeno fue inverso: pronunciaba una conferencia, narrando cómo se había producido el golpe de Estado en una localidad importante de la provincia de Cáceres. A mi lado estaba un señor que lo había vivido en primera persona: interrumpió mi discurso para señalar que no había sido así. La diferencia es que yo había utilizado como fuente los archivos y las hemerotecas y él su memoria.
Finalmente he hecho alusión a cómo algunos historiadores hemos realizado ficción, es decir literatura, utilizando para ello fuentes reales, construyendo vidas artificiales ( ¿ O nó) dentro de lo que se ha dado en llamar novela histórica, así como estamos utilizando nuevas herramientas de trabajo que hacen más atractiva la lectura, como son los medios audiovisuales.
lunes, 20 de febrero de 2012
RENOVANDO
Ahora que parece oportuno recurrir en política al debate sobre la renovación, incluyendo tópicos como la edad, la continuidad, la experiencia, la aportación o nó del trabajo o la mera presencia figurativa, la competencia... viene a cuento echar una mirada atrás a la Historia reciente, en nuestro caso del socialismo español.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
jueves, 2 de febrero de 2012
IDEAS Y PERSONAS
Adjunto el artículo de opinión que me ha publicado el Periódico Extremadura:
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
lunes, 19 de diciembre de 2011
Paciencia
PACIENCIA
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
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