Ahora que parece oportuno recurrir en política al debate sobre la renovación, incluyendo tópicos como la edad, la continuidad, la experiencia, la aportación o nó del trabajo o la mera presencia figurativa, la competencia... viene a cuento echar una mirada atrás a la Historia reciente, en nuestro caso del socialismo español.
Y hacemos esta introducción porque 30 años en historia política en el mundo en el que nos desenvolvemos es una barbaridad. Nuestros jóvenes apenas recuerdan el nombre de dirigentes y responsables públicos de la última legislatura. Lamentablemente sólo permanecen en la memoria la presencia de aquellos que, de vez en cuando, aparecen en los medios de comunicación. El resto está condenado al olvido. Ni siquiera da tiempo a que aparezcan en los libros de texto y la información es tan cambiante que no da pie a la consolidación de referentes una vez que abandonan la primera fila del protagonismo mediático. No se puede hacer atractivo la búsqueda del voto de estas generaciones que, poco a poco, se van incorporando a la emisión del sufragio, sin hacerles partícipes de lo que se ha realizado antes para impulsarles a solicitar lo que se pretende conseguir en el futuro próximo.
Así, durante la Transición ( incluso años atrás) en el PSOE se hicieron públicas las controversias entre dos grandes grupos: los denominados históricos ( que traían como herencia su pasado en la etapa republicana) y los renovadores ( que llevaban consigo la fuerza de la juventud y el deseo de cambio inmediato frente a la Dictadura).
Además otra característica que definía a los renovadores era su deseo de aglutinar a buena parte de la izquierda española para derrotar a la dictadura. Frente a los históricos caracterizados por un sempiterno anticomunismo, fruto de los frecuentes encontronazos desde finales de la Guerra Civil.
Pues bien, con el paso del tiempo, nos encontramos en que, por arte de birlibirloque, muchos de los entonces renovadores se convierten ahora en históricos. Es el sino de los tiempos. Y a los renovadores se les acusa, en no menos ocasiones, de representar el pasado.
Para poder entender esta disquisición hay que partir de la base del significado de la renovación. Renovar es volver a hacer nuevo lo que, tiempo ha, lo fue. Y, a modo de ejemplo, en el caso del acercamiento de las fuerzas de izquierdas esa experiencia ya ha existido. Y, por supuesto, como hemos mostrado, también la contraria.
¿ Habrá alguien auténticamente renovador? ¿Habrá algo que renovar? Esperemos que sí.
lunes, 20 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
IDEAS Y PERSONAS
Adjunto el artículo de opinión que me ha publicado el Periódico Extremadura:
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
FERNANDO Ayala (doctor en Historia) 02/02/2012
Dado que somos muy proclives a los estereotipos conviene aclarar que en numerosas ocasiones identificamos personas con asociaciones, partes con el todo, discrepancias con enfrentamientos. Algo así como conmigo o contra mí .
Viene todo esto a cuento por avanzar en desmitificar algunos posicionamientos, realizados muchas veces sin la suficiente carga de profundidad y/o reflexión en nuestra política regional.
Pongamos algunos ejemplos: cuando alguien se considera de izquierdas, trata de actuar como tal, envía/recibe mensajes en esa línea, responde a unas claves que hacen que puedas compartir el proyecto... todos lo tenemos claro. Pero sí, repentinamente observas que algunos individuos actúan como representantes de una fuerza política afianzando una estrategia contraria a las líneas directrices de su organización matriz y sobre todo contraviniendo la posibilidad de una mayoría de progreso real en Extremadura, la gente rápidamente deteriora la imagen de la formación en su conjunto y no (o a veces también) la de las personas que la representan.
Para justificar esta actitud acaso algunos podrían hablar de quintacolumnismo o de topos, pero resulta poco creíble. Es lo que sucede, a mi juicio con IU en Extremadura. Sus tres diputados en el ejercicio de la autoridad que les confiere su cargo han optado por escorarse, bajo los subterfugios que quieran argumentar para rehuir los hechos objetivos, por apoyar implícita y explícitamente a la derecha regional que gobierna en minoría aparente. Pero, parece entenderse, por lo que vemos en los medios, por lo que se escucha en la calle, por lo que transmiten la mayoría de lo que ellos denominan bases y simpatizantes que no son (en honor a la verdad, también a veces), ni Izquierda ni Unida. Pero son determinantes. Y también responsables. Ahora bien, siempre entenderé por la lógica de las ideologías que si estos tres diputados son de IU no son IU . Soy consciente de que una buena parte de la masa social que les ha respaldado les agradaría que condujeran su práctica política por otros derroteros.
El titular referente a la diferenciación entre ideas y personas viene a colación porque nos podemos encontrar como dentro de un mismo proyecto, con pretensiones compartidas puede y debe haber distintos puntos de vista. Las personas son fundamentales en la construcción de las ideas pero a veces nos perdemos en exclusiones de determinados grupos, como nos sucede con el caso anteriormente comentado, pero también con muchos otros, al estigmatizar al individuo que consideramos no idóneo en la defensa de los postulados que supuestamente una parte reivindica que se tienen que cumplir. De nuevo sacrificamos a las ideas al considerar un obstáculo a las personas. ¡Qué difícil equilibrio!
lunes, 19 de diciembre de 2011
Paciencia
PACIENCIA
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
Tras las últimas elecciones generales parece que bruscamente han proliferado multitud de “expertos” analistas en extraer presuntas causas y en pontificar sobre posibles consecuencias si no se siguen, de manera exclusiva, sus acreditados consejos.
Por eso, parece oportuno que se impulse una catarata de opiniones, que como tales, puedan ser rebatibles, en lugar de imponer novedosas fórmulas por un lado, o atrincherarse con añejas prácticas por otro.
Lancemos algunas: es evidente que durante la campaña se ha demostrado que las bases del PSOE se ha comportado con resuelta pasión hasta el extremo de que en muchas ocasiones han desorientado a cuadros y dirigentes que han podido tener una percepción lejana de lo que era la estricta realidad de la calle. Los votantes no son sólo los militantes.
Es una obviedad, dada las cifras, que miles de extremeños siguen confiando en los socialistas extremeños. Por tanto, habrá que concluir que es y será en un breve plazo una auténtica alternativa de gobierno. No entiendo ese mensaje de cambio de ciclo.
Pero si se compara de donde veníamos y donde estamos tendremos que reconocer que hay mucho trabajo que planificar. Muchas cosas que corregir. Muchas decisiones que rectificar. Suelo emplear el símil del atleta de fondo. Su éxito radica en entrenar a diario. En estar bien acompañado en carrera. En coger el grupo “ bueno” y no lanzarse de manera precipitada a la meta. En saber reconocer que tras algunos sinsabores, victorias agridulces, derrotas amargas… si tienes claro el objetivo, al final la marca sale.
En otro orden de cosas, queda claro que la aritmética parlamentaria regional tiene un componente mayoritario de izquierdas. Por esa razón no parece descabellado que se tienda hacia una comunidad de intereses. Que se evite la fragmentación. Que se acentúen las cuestiones compartidas y se minoricen las diferencias.
Otro rasgo a reforzar es el mental. Los socialistas debemos recuperar la simpatía de la gente. Huir de dar la sensación de estar enfadados con todos y con todo. Hacer ver que la crispación es cosa de otros. Pelear por conquistar la imagen del político creíble. Aglutinar de nuevo a los nuestros. A todos. Siempre se dijo que el PSOE era el Partido que más se parecía a la sociedad española. Era capaz de recoger buena parte de las sensibilidades de su espectro más democrático.
La línea que separa la derrota de la catástrofe está en nuestra organización. No se puede echar la vista atrás para evitar errores. Pero se puede y se debe aprender de ellos. Tendremos que poner en práctica, por ejemplo, aquellos anuncios de transparencia y participación en la selección de candidatos cuya tarea será misión de los próximos Congresos.
Ahora que desde fuera se percibe con asombro el incremento de postulantes, tanto a nivel individual como en grupos organizados, hay que hacer ver que eso lejos de ser negativo, es prueba de la riqueza, libertad y pluralidad de este Partido. Es en la discrepancia y no en la unidad donde se demuestran los buenos compañeros. En saber aceptar que alguien te indica que te estás equivocando sin que lo entiendas como una ofensa o como una falta de respeto.
No surgen repentinamente los mirlos blancos, ni los salvadores de última hora. El éxito de nuevo vendrá del trabajo reposado. Sin prisas pero sin pausa. Con paciencia. Como decía Enrique Bumbury, “ todo arde si le aplicas la chispa adecuada".
lunes, 28 de noviembre de 2011
Veiga y la Memoria Histórica
VEIGA Y LA MEMORIA HISTÓRICA
En los últimos días he podido intervenir en dos actos que, si bien en principio podrían mantener una independencia de contenidos, tienen muchos puntos de encuentro.
En primer lugar asistimos a la presentación de la biografía de Manuel Veiga, obra del historiador Manuel Vaz Romero, seguida de un interesante debate y de aportaciones de algunos de sus contemporáneos realmente enriquecedoras. Fue un momento precioso seguido de un público entregado, con algunos, eso sí, pocos, compañeros del difunto y apreciado profesor y político.
Destacamos como elemento de aprendizaje con los momentos actuales que nos encontrábamos ante un personaje que sobresalía por su talla intelectual y su formación, hoy que tanto menudean cualquiera de estos dos aspectos en numerosos aspirantes a la dirección de los partidos o responsables orgánicos de éstos. Eso por no hablar del perfil de algunos cargos públicos. Así como se incidió en su vibrante oratoria, su tono moderador y su ímpetu a la hora de convertir en realidad los aspectos doctrinarios. Los partidos necesitan fontaneros, pero también individuos que sean capaces de dar credibilidad con su preparación teórica a la ideología que con tanta pasión se defiende.
Lamentablemente, una vez perdida la primera línea de la política, le sucedió como a tantos otros líderes de nuestra reciente Historia, el olvido, cuando no el ostracismo, desperdiciando un enorme caudal de transmisión de valores y experiencias para las nuevas generaciones. Lo seguimos haciendo.
El otro acto fue la ponencia inaugural en las IV Jornadas de Memoria Histórica de Santa Marta de los Barros. Un evento consolidado y en el que hablamos sobre el papel de la mujer extremeña en la posguerra. Hay que resaltar el hecho de que se hayan consolidado a lo largo de varias ediciones, cada una de ellas de 3 ó 4 días de duración, y en las que, una vez y otra se incide en su despolitización, su carácter abierto y sobre todo su ámbito académico y cultural. Las organiza el Ayuntamiento a través de su Universidad Popular.
Decía al comenzar que ambos eventos están unidos en diferentes aspectos: uno de ellos es la importancia de la mujer, apenas reconocida en nuestra Historia. Se recordó el papel de la esposa de Veiga, quien nos acompañó la otra noche y que supo estar fielmente a su lado, acompañando, asesorando, apoyando y, en ocasiones recibiendo las incomprensiones hacia el trabajo de su marido. Un proyecto, pues, conjunto.
Por otro lado tenemos la figura de miles de extremeñas que en los difíciles años 40 y 50 tuvieron que ser el auténtico, y en muchas ocasiones, único, sostén de sus familias. Otras que vieron truncadas sus pretensiones profesionales. Muchas que vieron destruidos derechos adquiridos. Y multitud de ellas que fueron adoctrinadas con una única misión en el mundo: la sumisión a sus maridos y el trabajo en el Hogar. Se primaba el aparente don exclusivo hacia la sensibilidad para dibujar una mujer que no podría actuar capacitada por la razón.
Por otra parte, me apena que a este tipo de actos no acudan responsables de todos los partidos políticos. Sería un gesto de normalidad democrática. Sería una puesta en escena de respeto institucional: en el primer caso Manuel Veiga fue Presidente de la Diputación y de la Asamblea ( sus herederos en el cargo no hubieran estado de más), en el otro, se trataría, de una vez por todas de demostrar que no sólo se trata de recuperar lo que convencionalmente se conoce como Memoria Histórica, sino a su vez proyectar lo que a algunos nos gusta más denominar con el concepto de Memoria Democrática. Se reconocería, por consiguiente, la obra, el trabajo, la dedicación y el perfil de los extremeños y extremeñas cuya única preocupación vital fue su vocación de servicio.
Fernando Ayala Vicente
Doctor en Historia
En los últimos días he podido intervenir en dos actos que, si bien en principio podrían mantener una independencia de contenidos, tienen muchos puntos de encuentro.
En primer lugar asistimos a la presentación de la biografía de Manuel Veiga, obra del historiador Manuel Vaz Romero, seguida de un interesante debate y de aportaciones de algunos de sus contemporáneos realmente enriquecedoras. Fue un momento precioso seguido de un público entregado, con algunos, eso sí, pocos, compañeros del difunto y apreciado profesor y político.
Destacamos como elemento de aprendizaje con los momentos actuales que nos encontrábamos ante un personaje que sobresalía por su talla intelectual y su formación, hoy que tanto menudean cualquiera de estos dos aspectos en numerosos aspirantes a la dirección de los partidos o responsables orgánicos de éstos. Eso por no hablar del perfil de algunos cargos públicos. Así como se incidió en su vibrante oratoria, su tono moderador y su ímpetu a la hora de convertir en realidad los aspectos doctrinarios. Los partidos necesitan fontaneros, pero también individuos que sean capaces de dar credibilidad con su preparación teórica a la ideología que con tanta pasión se defiende.
Lamentablemente, una vez perdida la primera línea de la política, le sucedió como a tantos otros líderes de nuestra reciente Historia, el olvido, cuando no el ostracismo, desperdiciando un enorme caudal de transmisión de valores y experiencias para las nuevas generaciones. Lo seguimos haciendo.
El otro acto fue la ponencia inaugural en las IV Jornadas de Memoria Histórica de Santa Marta de los Barros. Un evento consolidado y en el que hablamos sobre el papel de la mujer extremeña en la posguerra. Hay que resaltar el hecho de que se hayan consolidado a lo largo de varias ediciones, cada una de ellas de 3 ó 4 días de duración, y en las que, una vez y otra se incide en su despolitización, su carácter abierto y sobre todo su ámbito académico y cultural. Las organiza el Ayuntamiento a través de su Universidad Popular.
Decía al comenzar que ambos eventos están unidos en diferentes aspectos: uno de ellos es la importancia de la mujer, apenas reconocida en nuestra Historia. Se recordó el papel de la esposa de Veiga, quien nos acompañó la otra noche y que supo estar fielmente a su lado, acompañando, asesorando, apoyando y, en ocasiones recibiendo las incomprensiones hacia el trabajo de su marido. Un proyecto, pues, conjunto.
Por otro lado tenemos la figura de miles de extremeñas que en los difíciles años 40 y 50 tuvieron que ser el auténtico, y en muchas ocasiones, único, sostén de sus familias. Otras que vieron truncadas sus pretensiones profesionales. Muchas que vieron destruidos derechos adquiridos. Y multitud de ellas que fueron adoctrinadas con una única misión en el mundo: la sumisión a sus maridos y el trabajo en el Hogar. Se primaba el aparente don exclusivo hacia la sensibilidad para dibujar una mujer que no podría actuar capacitada por la razón.
Por otra parte, me apena que a este tipo de actos no acudan responsables de todos los partidos políticos. Sería un gesto de normalidad democrática. Sería una puesta en escena de respeto institucional: en el primer caso Manuel Veiga fue Presidente de la Diputación y de la Asamblea ( sus herederos en el cargo no hubieran estado de más), en el otro, se trataría, de una vez por todas de demostrar que no sólo se trata de recuperar lo que convencionalmente se conoce como Memoria Histórica, sino a su vez proyectar lo que a algunos nos gusta más denominar con el concepto de Memoria Democrática. Se reconocería, por consiguiente, la obra, el trabajo, la dedicación y el perfil de los extremeños y extremeñas cuya única preocupación vital fue su vocación de servicio.
Fernando Ayala Vicente
Doctor en Historia
domingo, 20 de noviembre de 2011
Enlace al vídeo de presentación libro en Plasencia
Adjunto pongo el enlace del vídeo que se hizo durante la presentación de mi libro: Plasencia y su comarca durante la II República: http://m.youtube.com/#/watch?v=V1l79PknObA
martes, 15 de noviembre de 2011
TIPOS DE MÍTINES
TIPOS DE MÍTINES
A lo largo de la semana he tenido el lujo de poder asistir a distintos tipos de actos públicos: los convencionalmente conocidos como mítines. En todos ellos he comprobado la pasión y entrega de la militancia. El fervor con el que asediaban a sus líderes. El constante tronar de cientos, de miles de gargantas alzando su voz en defensa de lo conquistado.
Los mensajes dentro de esta liturgia están muy claros y es necesaria, casi imprescindible, en momentos como los actuales, la escenografía. La presencia próxima de la gente. Los recaditos al oído del prójimo. Las interpretaciones, a veces variadas, de los discursos.
Pero sobre todo, la envidia sana de comprobar cómo las bases del PSOE son las que realmente hacen grande a nuestra organización.
Decía al comienzo del artículo que he podido palpar el ambiente en variadas convocatorias. Por un lado los grandes espectáculos, con Felipe González ( y su clase magistral sobre Europa) el jueves en el Palacio de Congresos de Cáceres o el acto central con Rubalcaba ( y su entrega hasta el último gramo de sus energías) el sábado en IFEBA. En ambos se me puso la piel de gallina, me pudo la emoción, cuando las masas gritaban ¡Presidente, Presidente! al comienzo de la intervención de Guillermo.
Por otra parte y quizás no menos atractivos desde el punto de vista sentimental, han sido los mítines a los que he acudido como orador. Los últimos en La Cumbre y en Torre de Santa María. Ambos en la Casa de la Cultura del Pueblo. Ambos símbolos de los 28 años de gobiernos socialistas en Extremadura. Y ambos con un auditorio sano, convencido al mismo tiempo que preocupado y que coincide en el dolor por ver cómo muchos prefieren lamentarse después del 20 de noviembre en lugar de comprometerse ahora. Mientras tanto, se me acercan dos funcionarios en Cáceres para, en momentos tan difíciles, solicitarme una ficha para afiliarse. Siempre avanzando.
A lo largo de la semana he tenido el lujo de poder asistir a distintos tipos de actos públicos: los convencionalmente conocidos como mítines. En todos ellos he comprobado la pasión y entrega de la militancia. El fervor con el que asediaban a sus líderes. El constante tronar de cientos, de miles de gargantas alzando su voz en defensa de lo conquistado.
Los mensajes dentro de esta liturgia están muy claros y es necesaria, casi imprescindible, en momentos como los actuales, la escenografía. La presencia próxima de la gente. Los recaditos al oído del prójimo. Las interpretaciones, a veces variadas, de los discursos.
Pero sobre todo, la envidia sana de comprobar cómo las bases del PSOE son las que realmente hacen grande a nuestra organización.
Decía al comienzo del artículo que he podido palpar el ambiente en variadas convocatorias. Por un lado los grandes espectáculos, con Felipe González ( y su clase magistral sobre Europa) el jueves en el Palacio de Congresos de Cáceres o el acto central con Rubalcaba ( y su entrega hasta el último gramo de sus energías) el sábado en IFEBA. En ambos se me puso la piel de gallina, me pudo la emoción, cuando las masas gritaban ¡Presidente, Presidente! al comienzo de la intervención de Guillermo.
Por otra parte y quizás no menos atractivos desde el punto de vista sentimental, han sido los mítines a los que he acudido como orador. Los últimos en La Cumbre y en Torre de Santa María. Ambos en la Casa de la Cultura del Pueblo. Ambos símbolos de los 28 años de gobiernos socialistas en Extremadura. Y ambos con un auditorio sano, convencido al mismo tiempo que preocupado y que coincide en el dolor por ver cómo muchos prefieren lamentarse después del 20 de noviembre en lugar de comprometerse ahora. Mientras tanto, se me acercan dos funcionarios en Cáceres para, en momentos tan difíciles, solicitarme una ficha para afiliarse. Siempre avanzando.
jueves, 10 de noviembre de 2011
ACTO DE PLASENCIA

La noche del miércoles tuvo un significado especial para mi. Presentaba mi último libro “Plasencia y su comarca durante la II República” en la tierra que me vio nacer, rodeado de muchos compañeros, amigos y familiares. Sin duda el detalle más importante.
Antes de llegar al Complejo Cultural Las Claras, di un paseo en un ambiente predominantemente otoñal, bajo una lluvia persistente que aceleraba mi discurrir pero que a la vez me permitía deleitarme con los cambios acontecidos en el urbanismo de la ciudad.
Tras los saludos y agradecimientos, tuve un especial reconocimiento a dos instituciones: al Ayuntamiento, personificado en la figura de su alcalde, Fernando Pizarro, que tuvo a bien dirigir el acto ( acompañado del concejal de Cultura, Ángel Custodio) y a la Diputación de Cáceres, editora de la obra haciendo mención al intenso interés que tuvieron porque viera la luz, su expresidente, Juan Andrés Tovar y la diputada de Cultura, Silvia González. Tuvimos, además, el honor de poder compartir la mesa presidencial con el subdelegado del Gobierno, Fernando Solís, quien nos dirigió unas cariñosas palabras.
Como señalaba al comenzar, en medio de un ambiente repleto de conocidos aproveché para invitar a la lectura de esta historia local, haciendo alusión por un lado a los paralelismos entre la crisis de los años 30, la pasión por la política, los fenómenos electorales... de aquella época y su equivalencia en la actualidad. Es una forma de trascender la lectura de la obra, como mera aportación a la cultura general hasta convertirla en un fenómeno de aprendizaje continuo.
Tenemos una rica herencia y, pese a lo que opinen algunos, con muchos más elementos positivos, que nos permiten corregir disfunciones, o simplemente elegir ante una variedad de situaciones, que aquellos condicionantes negativos de los que se ha querido impregnar al periodo, identificando el todo con su desenlace final, cuando cualquier persona in/formada sabe que fue una época de cambios, de alternancia en el Poder, de pluralidad y de grandes conquistas sociales.
En medio de las peculiaridades y anécdotas del proceso investigador realizamos durante mi precipitada intervención una síntesis de los principales capítulos: aspectos socioeconómicos, contexto histórico-geográfico, las características esenciales del comportamiento electoral, el estudio de las principales élites políticas, la formación de partidos y asociaciones, su extensión, difusión y vida interna, el recorrido municipal, la voz de Plasencia en el Parlamento nacional gracias a las intervenciones de los diputados en las Cortes, los temas más habituales que recogían los medios de comunicación ( orden público, el paro, la educación, la cuestión agraria, la religiosa...) y un amplísimo abanico de apéndices donde se recogen datos estadísticos, no sólo de Plasencia sino de toda la comarca y que pueden servir de referencia para conocer y poder comparar cada uno de los parámetros descritos anteriormente.
Finalmente quise dejar claro que es un trabajo de investigación eminentemente científico, repleto de datos obtenidos de un elevado número de archivos históricos locales, provinciales y nacionales. En definitiva, un nuevo punto de encuentro con la Perla del Jerte. Espero volver pronto. Estoy en mi casa.
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