domingo, 27 de septiembre de 2026

EMIGRACIÓN/INMIGRACIÓN

 

EMIGRACIÓN/INMIGRACIÓN

Continuando en la línea argumental de mi columna anterior y dado que algunos de los lectores han manifestado dudas sobre las diferencias entre los emigrantes y los inmigrantes, las vamos a despejar rápidamente: el que emigra sale de su propio país y el inmigrante es el que llega a uno nuevo.

Sin embargo, esta realidad es mucho más compleja, ya que no se puede indicar que un extremeño que sale de su pueblo y se busca la vida dentro de España no sea un emigrante (eso sí, en su lugar de destino, a diferencia de los no nacionales, no se le consideraría un inmigrante).

Dicho esto, hay muchas similitudes entre realidades pasadas y actuales: recientemente se han hecho virales imágenes (y se aseguraba que no era inteligencia artificial) de cómo vivían en la década de los años 50 muchos emigrantes del sur de España en chabolas construidas en playas de Barcelona, como tampoco podemos ignorar los numerosos testimonios sobre el trabajo infantil de nuestros abuelos emigrantes, o de cómo vivían hacinados…

En eso tenemos situaciones parecidas a las que lamentablemente estamos viviendo estos días: con miles de inmigrantes que soñarían con vivir hacinados, aceptando trabajos que nadie quiere, con salarios de miseria… sólo con la ilusión de progresar y de huir de la desesperación de la que proceden.

Las crisis en nuestro caso deberían resolverse desde la perspectiva humanitaria de un pueblo tradicionalmente acogedor: como ya hemos señalado, incidiendo en ayudar a que tengan una vida mejor en sus lugares de origen, pero con los recién llegados adoptar medidas que, al menos, les permitan no morirse de hambre.

Al mismo tiempo hay que insistir en hacerles ver la realidad del “nuevo mundo” al que llegan. Quizás la respuesta está en la educación para el desarrollo en sus lugares de nacimiento:  como están haciendo muchos de los proyectos de cooperación de los que el Gobierno de la Junta de Extremadura, jaleado por la extrema derecha, abomina.

¿Cuál sería la situación ideal? Una inmigración regulada, con permisos de trabajo, sin tener que huir de sus países abandonando a sus familias por persecuciones políticas o sociales o sencillamente porque no ven ningún futuro dentro de una existencia completamente desdichada. Creen que en España o en Europa tendrán alguna oportunidad.

Pero esa sería una situación ideal. Lo real es lo que estamos viviendo con enormes desigualdades a ambos lados de la frontera. Con excesos y delitos, tanto por parte de la población inmigrante como por la autóctona, que deberían ser castigados de acuerdo a las leyes españolas.

Una realidad terrible y un problema, de momento, de muy difícil solución. Tratemos de no agrandarlo.

sábado, 19 de septiembre de 2026

COOPERACIÓN Y MEMORIA

 


El pasado mes de junio tuve el privilegio de asistir en Cartagena de Indias a un Encuentro de la Red de Memoria y Resolución de Conflictos., organizado por AECID Allí me permitieron hablar, representando a la Diputación de Cáceres,  de la importancia del diálogo intergeneracional para potenciar la Democracia. También sobre la necesidad de que las generaciones más jóvenes sean transmisores de la Memoria.

Pero me gustaría más dejar reflejado en este espacio algunos mensajes de los intervinientes que me parecieron de un profundo calado.

Así, Sara María Vergara (viceministra de los Patrimonios, Memorias y Gobernanza de Colombia) nos trasladó la relevancia de abrir espacios para facilitar la resolución de los conflictos y cómo recordar significa volver a pasar por el corazón de las personas.

Carmen Morais ( vocal asesora de Aecid) hizo hincapié en que debemos dirigir nuestros mensajes a los no convencidos y el propio Director de Aecid quiso dejar claro que debíamos buscar la forma de transformar el conocimiento adquirido en acciones concretas. De la comprensión a la acción.

6 fueron los grupos de trabajo formados por miembros de numerosos países latinoamericanos y de España donde el debate fue intenso.

No hace falta volver a comentar, como nos decía Zoraida Hijosa (Directora General de Atención a las Víctimas del Gobierno de España), que en nuestro país todavía queda siempre una fosa común a menos de 50 kilómetros de distancia.

Coincidimos en que no son tiempos tan excepcionales. Ya hemos vivido cambios traumáticos en la Historia donde se primaba el individualismo frente a sociedades más plurales, como incidía otro de los asistentes.

Por eso es fundamental trabajar para que la Memoria sirva para la construcción de la paz dentro de una cultura de prevención y evitación de la violencia.

La guerra trae siempre daños colaterales. El primer paso es el rescate de la Memoria ya que conocer la verdad y sus secuelas libera y se pueden comenzar a sanar las heridas. Se usa la experiencia como herramienta sanadora para generaciones futuras.

La búsqueda de los ¿ por qué? y la respuesta a la pregunta ¿ a quién perdonar y de qué perdonar? se hace frente a la vulnerabilidad de las víctimas, al silencio, a la convivencia o al olvido. Perdonar sin conocer la verdad es complicado. Es una tarea pendiente.

Proyectos de investigación, participación en Diplomaturas o grados universitarios, colaboración con documentación de Archivos, impulso de Congresos de Memoria y Educación son algunas de las experiencias en las que nos podemos involucrar con Guatemala, Chile, Colombia, España….