domingo, 8 de enero de 2023
EQUIDISTANCIAS
A vueltas con el análisis de la Historia y sirviéndonos como introducción para hablar de algunas otras cosas, podemos recurrir a lo que denominó Javier Cercas “ el timo de la tercera España”.
El escritor de Ibahernando nos recordaba entonces que, cuando alguien nos quiere poner como ejemplo las atrocidades que se cometieron en ambos bandos de la guerra civil española, trata de poner al mismo nivel a ambos bloques contendientes. Y no son lo mismo. La República en 1936 era una democracia, imperfecta, pero democracia.
Por eso, ahora que pretendemos creer que vivimos bajo un estado del bienestar y convivencia consolidado, tenemos que hacer ver que, bajo el pretexto y amparo de la libertad de expresión, no puede valer todo.
No se comportan de la misma manera los que, en defensa de sus ideales, hacen su trabajo. Colaboran por extender sus propuestas. Por, como diría Unamuno ( pero a la inversa), convencer para vencer.
De esta forma ponemos, en el debate político, al mismo nivel a los que insultan, a los que atentan contra los valores democráticos, a los que amenazan… al lado de los que, pasando mucho más inadvertidos para los medios de comunicación y/o para las redes sociales o ciudadanía en general, intentan llevar a cabo sus programas de Gobierno.
Y lo malo, dentro de lo que cabe, no es el ambiente generado, el contexto que dirían algunos. Lo peor es cuando dentro de esta presunta equidistancia, los que actúan con feroz agresividad se sitúan en ámbitos con decisión de poder.
Entonces sí que llega el llanto y el crujir de dientes. Es el momento en el que nos vemos involucrados con la puesta en marcha de la destrucción de todo un sistema de libertades que se había venido construyendo en las últimas décadas.
Y no es ciencia ficción. Está pasando gracias a que han conseguido que cale entre los posibles votantes la sensación de malestar general. Se ha equivocado el concepto de autoridad confundiéndole con el de totalitarismo. Son, parecen decirnos, mis principios inamovibles los únicos con suficiente valor para llevarse a cabo.
La sociedad, en ese sentido, involuciona en lugar de ser un ente cambiante que se actualiza de acuerdo con el ritmo vital de sus miembros.
Por eso, la equidistancia, como comentábamos al comienzo del artículo, es un timo. Hay que tomar partido.
domingo, 18 de diciembre de 2022
ANTI
Siempre hemos considerado habitual, se podría decir, normal, que en el debate político se contrastaran las opiniones. En determinadas épocas de nuestra Historia incluso se ha hecho con excesiva intensidad.
Por esa razón, parece que ahora nos sorprendemos cuando vemos que en los diferentes Hemiciclos ( y el Congreso de los Diputados puede considerarse el altavoz de todos ellos), se acentúan las diferencias verbales entre los contendientes ( nunca me ha gustado denominarlos enemigos).
Lógicamente la contraposición entre soberbia y humildad en España tiene una raya fronteriza enormemente ancha.
Por un lado, podemos encontrarnos el bloque de aquellos que han hecho de la política el baluarte del enfrentamiento. De la hostilidad. De la agresividad exacerbada y que pugna por distanciarse en todos los sentidos de su oponente.
Por otra parte, están aquellos que, pese a que han sido acusados de buenismo, siguen pensando, tal como definen los diccionarios este término, que la resolución de los conflictos se puede resolver mediante el diálogo. Que la tolerancia y el respeto debe ser la guía del debate. Que los valores de las relaciones humanas pueden llevarnos al entendimiento.
Estas diferencias tan significativas son recibidas por el público en general ( y también, por qué no decirlo, por algunos partidos empeñados en la teoría de que ya están “estos” otra vez peleándose) como una muestra despreciativa de la política en la máxima expresión de su utilidad.
Sigue calando en el imaginario la sensación de que todos somos iguales. De que no hay forma de que se colabore por el bien común. De que priman otros intereses ajenos a lo colectivo.
Y así, cuando la noticia del día es el exabrupto de algún prócer que busca hacer méritos. Poco más tarde, comprobaremos que la respuesta, en el otro lado, ha sido incluso más virulenta.
En definitiva, trasladamos a la política, muchos de los elementos negativos con los que convivimos en sociedad: discusiones en la barra de bar, en el trabajo, por cuestiones deportivas ( extraordinariamente poco ejemplarizantes), en las comunidades de vecinos.
No dejemos escapar aquellas ocasiones, que también se producen muchas veces, donde predomina el acuerdo, la cesión, la transacción o el consenso.
domingo, 11 de diciembre de 2022
CIBERPROLETARIADO
Poco a poco me he ido acostumbrando a no denominar Nuevas Tecnologías a todo lo que está relacionado con el mundo digital.
Como muy bien han explicado algunos de nuestros responsables públicos, la alfabetización tecnológica se hace tan necesaria que no es que se haya convertido en un instrumento de desarrollo o que contribuya a mejorar nuestro niveles de bienestar, sino que es ya parte de nuestras vidas. Vivimos en un mundo digitalizado.
Sin embargo, sorprende leer algunas noticias donde se expresa que, son precisamente los hijos de algunos de los gurús tecnológicos, de aquellos que convertimos hace ya más de una década en nuestros referentes, los que precisamente prefieren enviar a sus hijos a ser educados en colegios donde se imparte una enseñanza fundamentalmente analógica.
Y es que es cierto que, salvo que pongamos medidas para huir de determinadas contradicciones, nos podemos encontrar con una cada vez más abundante falta de concentración en las actividades habituales.
El denominado ciberproletariado hace que aumente progresivamente el número de trabajadores, tanto manuales como intelectuales, que dedican buena parte de su tiempo a servir a la tecnología, en lugar de servirnos de ella.
Por esa razón, ahora que pronto estaremos inmersos en la elaboración de programas electorales, nos percataremos de la importancia que se va a dar en ellos al tiempo libre del que disponen las personas.
Ya no es una excepción comprobar que hay algunos sectores de la población productiva que más allá de mejores sueldos, de mejores destinos, de posibilidades de promoción en sus trabajos, valoran de manera mucho más positiva, la implementación en sus horarios de trabajo de una mayor disponibilidad de tiempo para dedicarlo a sus asuntos personales.
Así pues, el nuevo reto será disminuir las distancias entre los trabajadores más privilegiados que van a contar con una mayor número de horas libres para su tiempo libre y aquellos otros que les va a resultar imposible completar una jornada laboral con un salario mínimamente digno, sino amplían las horas dedicadas a ella.
Y en medio la alusión que hacíamos al comienzo de la columna: la proliferación de un ciberproletariado que dedicará la totalidad de su tiempo laboral a la inmersión en lo que antes llamábamos las Nuevas Tecnologías.
domingo, 4 de diciembre de 2022
HOMBRES CON CORAJE
Recientemente, en un acto sobre igualdad, una de las ponentes, refiriéndose a los actos con motivo del 25 de noviembre, se refirió a que nunca hay que celebrarlos, sino conmemorarlos. Es decir, recordamos con nuestras protestas en calles, aulas, puestos de trabajo, instituciones… que es totalmente insoportable esta perpetuación de una situación que cada día que pasa nos causa un mayor rechazo colectivo y un total desprecio hacia sus promotores, defensores o justificadores.
Viene además a colación porque lamentablemente a la suma de atentados hacia las mujeres se han reiterado varios casos más de violencia política con mensajes que deterioran seriamente una convivencia en igualdad.
Algunos de ellos tan graves como que se han ejecutado en lo que coloquialmente solemos denominar “ el templo de la palabra”. Es decir, en el Parlamento. Otros, porque han conducido, a través de supuestas campañas de defensa de la mujer, a seguir poniendo el foco en la víctima, en lugar de en el agresor.
Es en este momento en el que recuerdo un mensaje que trasladó Franco ( citado por varios historiadores) para sugerir a las mujeres que no provocaran a los hombres y a la vez para reivindicar una hombría basada en la superioridad física. Decía algo así como que “ en el camino de Dios tengamos hombres con más coraje y mujeres con menos carmines”.
Y sí, cierto es que hoy en día se necesitan hombres con más coraje. Más coraje para impedir que la agresión física contra sus compañeras se produzca. Más coraje para silenciar comentarios que perpetúan la desigualdad o que denigran la conciencia personal de quienes se encuentran más próximas a nosotros. Más coraje para comprender que es precisamente la desigualdad, en todos los sentidos, la que produce situaciones que, más allá de la incomodidad en el trato, conducen a una violencia cada vez menos silenciosa. Más coraje para admitir que la elección de comportamientos ante la sexualidad, la diversidad en la utilización de aderezos a la hora de vestirnos, tatuarnos, ponernos un piercing… no puede nunca ser estigmatizantes ni tampoco limitar ninguna oportunidad que vaya más allá del mérito individual.
Necesitamos, en definitiva, hombres con más coraje, para parar, para mandar callar, para alzar la voz cuando proceda, siempre que alguien sea atacada, vilipendiada, cuestionada por su orientación o por su condición sexual.
Ni menos carmines, ni hombres con un coraje mal utilizado.
domingo, 27 de noviembre de 2022
CUADERNOS DE ANOTAR LA VIDA
C
Clara, una de las protagonistas de la Casa de los espíritus, la obra de Isabel Allende que nos transporta constantemente a lo largo del tiempo, solía escribir sus recuerdos, sus impresiones, sus vivencias, en lo que denominaba “Cuadernos de anotar la vida”.
Le parecía una forma muy eficaz de rescatar las cosas del pasado y sobrevivir al espanto.
En efecto, no podemos despreciar la relación tan directa que existe cuando relacionamos los hechos del pasado con el presente.
En este sentido, es habitual que amigos y conocidos me relaten sus experiencias cuando acuden a dar charlas con jóvenes a los institutos.
Se sorprenden por muchas actitudes, comportamientos, emisión de opiniones e ideas que, a los más adultos, nos parece que no entroncan con lo que entendemos debe ser su mentalidad.
Sin querer generalizar, pues existen amplias excepciones, queda mucho trabajo por hacer a la hora de extender y difundir el conocimiento y aplicación directa de los valores democráticos.
No debería ser normal detectar con tanta frecuencia determinadas pautas de actuación peligrosas para la consolidación de la democracia.
Nos preocupamos habitualmente por lo inmediato:la economía, la sanidad, la educación, las infraestructuras…. y dejamos de lado preocuparnos por profundizar en la importancia que tiene la libertad, la tolerancia, el respeto... Todo lo demás se iría al traste si no permanecen estos valores en nuestra sociedad.
Y sobre todo si se imponen ideas y corrientes políticas contrarias a la convivencia.
Se puede pensar que se trata de modas. Que la gente poco formada o menos madura opta por la rebeldía y que ésta puede estar representada por el sistema establecido.
La ruptura con los convencionalismos, la transgresión de las normas, el sentido o la visión radical de las cosas, es el pretexto para que predominen estas actitudes.
Por eso es importante, volver a recordar, como hacía Clara en sus Cuadernos de anotar la vida, que somos lo que fuimos. Que, aunque haya que repetirlo muchas veces, la alternativa al pluripartidismo, a la diversidad de ideas, de opciones y de modelos, es la dictadura del pensamiento único. Y lo que es peor el predominio de la fuerza sobre la razón.
El debate de la exclusión de los más débiles. El combate contra la solidaridad. El rechazo al ensalzamiento de los proyectos colectivos. Todo ello no puede dejar de preocuparnos porque entendamos que existen ( que las hay) otras prioridades. Insisto, no son incompatibles la lucha por la defensa de los valores democráticos con la obsesión por mejorar las condiciones habituales de vida de nuestros semejantes. Anotémoslo en nuestro Cuaderno de vida.
domingo, 20 de noviembre de 2022
PENSAR EN TI
Hay un concepto, que como muchos otros términos, durante un tiempo se suele utilizar con demasiada frecuencia. Incluso, en ocasiones en las que puede resultar inapropiado. Estoy hablando de la empatía.
Cierto es, que principalmente para los individualistas, para los que primero yo y luego ya veremos, para los realmente egoístas, el hecho colectivo fuera de su entorno, les queda lejos.
Podemos hablar de numerosos casos de muy variada tipología. Desde los nacionalismos excluyentes ( se puede poner la frontera donde uno prefiera para definirles), hasta los denominados casos sociales.
A estos últimos quisiera referirme. Quizás, buscando nuestra propia supervivencia, no somos conscientes (o si lo somos preferimos ignorarlo) de que hay muchas vidas al lado nuestro. De que podemos realizar acciones, incluso lúdicas.
Un buen ejemplo lo hemos tenido este fin de semana en Cáceres con la carrera solidaria organizada por Kini Carrasco a favor de Juegaterapia ( que trabaja con niños que sufren con el cáncer).
Cientos de personas disfrutando de una afición o simplemente realizando una acción saludable, que inadvertidamente tiene una consecuencia directa ( por pequeña que sea) y que contribuye a lo que siempre me ha gustado llamar “ educación para la ciudadanía”.
Del mismo modo, nos ocurre cuando nos acordamos de aquellas personas que nos precedieron y que dieron, literalmente su vida, para hacer posible que nosotros podamos vivir en Democracia. Y ahora, no estoy solamente haciendo alusión a las víctimas, sino que prefiero centrarme en sus familias.
Precisamente son los jóvenes socialistas de la provincia de Cáceres quienes, como cada año, han querido tener un precioso gesto hacia ellas. Reunidos el sábado pasado en Valencia de Alcántara han otorgado sus Premios Luis Romero Solano a 5 historias, 5 episodios, 5 momentos o 5 proyectos que tratan de rehabilitar su Memoria. Con especial hincapié en ella: Conchita Viera, hija del alcalde socialista de Valencia de Alcántara, rescatados sus restos recientemente del fondo de la mina Terría, junto con otras 48 personas que le siguieron en su funesto destino.
Por eso, como cantaba Eros Ramazzotti: “ hoy, como siempre, estoy pensando en ti”.
domingo, 13 de noviembre de 2022
AMILANAR
Siempre se nos ha dicho que hay muchos motivos para evitar sentirse acobardado o amenazado. Que tenemos que luchar por ideales, por objetivos. Que somos fuertes si actuamos unidos.
Por esa razón, cuando surge cualquier tipo de inconveniente, tiramos de argumentario mental y nos refugiamos en aquellas largas sesiones donde nos preparábamos para vencer las dificultades.
Recordamos la satisfacción que nos daba superar, uno tras otro, los retos que se nos iban poniendo delante.
Sonreímos cuando, ahora que nos viene la tentación de ser pusilánimes ante la menor embestida, traemos al presente tantas veces que nos hemos caído, o las cosas que no salieron como preveíamos. Del mismo modo, nos llevamos a la actualidad las veces que nos hemos levantado y continuado el camino.
En unas ocasiones, los avances se han producido a gran velocidad. En otras, nos ha parecido que no nos movíamos del sitio.
Incluso, como comentábamos, ha habido momentos en los que en vez de continuar adelante, hemos retrocedido. Pero, a continuación, sopesada la incertidumbre, se produce la vuelta a la senda marcada.
Pues, esto es la vida que nos rodea. Un cúmulo de avatares donde se producen multitud de efectos, algunos de ellos contradictorios.
Lo importante, tanto en la vida pública como en la esfera privada, es estar preparado para no dejar amilanarse. Para no permitir que en nuestras personas y en las que nos rodean cunda el desánimo cuando no sale todo cómo nos gustaría o cuando se acumulan desaires del destino o de la mala planificación.
Construimos fortalezas a lo largo del tiempo, amparadas en la ayuda colectiva y formadas en el esfuerzo cotidiano que da el tener las cosas claras.
Cedemos, si somos inteligentes, al percatarnos que otros pueden mejorar nuestras trayectorias.
Reconocemos las equivocaciones y eso nos hace que lo que podamos poner en marcha tenga una mayor solidez.
Así pues, evitemos que lo que nos rodea nos contagie de pensamientos negativos y nos desvíe de la razón que nos mueve a permanecer activos.
La alegría mayor siempre se produce cuando es compartida. El hecho de formar parte de proyectos comunes que se enriquecen con aportaciones muy variadas y que, incluso, te permiten admitir novedades no contempladas a priori, te hace llenar el depósito vital de enorme energía capaz de superar los trances.
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