domingo, 19 de febrero de 2023
HIPOSTATIZACIÓN
En numerosas ocasiones los conceptos o términos nacidos de la Filosofía, pueden ser trasladados, mediante un ejercicio de simplificación, a la realidad pública o política.
Es el caso de la palabra que encabeza nuestra columna de hoy. La hipostatización consiste, fundamentalmente en la apropiación definitiva de las propiedades y atributos de un conjunto o una totalidad por uno de sus componentes.
Y eso es, precisamente lo que hacemos desde los partidos políticos a través de sus dirigentes o con su militancia más comprometida.
El contacto con la gente. Escuchar sus problemas de primera mano. Compartir la teoría y ver en la realidad concreta su puesta en marcha.
También, por el contrario, frustrarnos cuando la evidencia demuestra que algo no se está haciendo como debiera. Comprobar la lejanía, muchas veces, de la escena oficial con respecto a la real. Bajar a los infiernos y tratar de elevar de nuevo el vuelo.
En definitiva, recoger lo sembrado para lo cual previamente hay que tener preparado el terreno.
Así, se puede lograr la identificación con los proyectos colectivos. En unos momentos en los que estamos inmersos en la cristalización de los programas de gobierno. En la redacción definitiva de las propuestas que queremos presentar a la ciudadanía. En la escucha activa, donde se complementa ideología con la acción práctica cotidiana de cada Asociación, grupo o personas individuales, con sus preocupaciones, inquietudes, problemas y soluciones. Es entonces, cuando esa sustanciación de lo abstracto en lo real debe tomar forma.
Pues el verdadero sentido de la política estriba, no en la consecución del poder, sino en cuadrar la rendición de cuentas con la credibilidad de los nuevos mensajes.
A mi juicio, eso solamente se consigue cuando logramos conjugar el balance de lo realizado con la ilusión generada ante los proyectos por venir.
Lo lograremos si somos capaces de que el emisor se identifique con el receptor. Si los ítems que desgranan la oferta presentada se confunden al mezclarse entre ambos elementos.
Sí, es el contacto con la gente lo que lo traerá consigo.
domingo, 12 de febrero de 2023
DISRUPTIVO
Hace unas semanas tuve la oportunidad de asistir a la festividad de Santo Tomás de Aquino que celebra la Universidad de Extremadura. Al margen de toda la parafernalia y el protocolo que mantiene tradiciones antiquísimas y que rodean el acto ( y a la vez lo hacen atractivo), tuve la ocasión de departir comentarios y opiniones con mucha gente, de lo que denominamos la Academia.
Fue muy acertada la conferencia inaugural, donde pudimos disfrutar de los extraordinarios conocimientos de una investigadora extremeña que está triunfando gracias al exquisito nivel de su trabajo a nivel internacional y de la que esperamos pueda contribuir ( mejor dicho, seguir contribuyendo) al crecimiento de Extremadura.
Sin embargo, hoy quisiera reflexionar sobre el contenido de uno de los discursos institucionales que, a mi juicio, trascendieron la información que pretendía compartir, haciendo que nos obligue moralmente a comprometernos.
Hablaba el ponente de un concepto no por manido menos fundamental: la ambición. En un momento, en el que nuestra región, como indico en la cabecera de mi columna, se encuentra en un punto disruptivo. Es decir, según la apelación económica de este término, estaríamos en el proceso de ruptura en el desarrollo de la actividad de un sector para propiciar una renovación radical.
Eso es lo que está sucediendo en el entorno del desarrollo de las nuevas energías. Estamos hablando, no solamente de las renovables, entendidas desde el punto de vista más clásico que conocemos, sino de la revolución que va a producir el denominado hidrógeno verde, del que tanto se está debatiendo en los últimos meses.
Y de ello se habló también en este acto de la Universidad de Extremadura. Lejos de los complejos, tenemos todos los ingredientes para avanzar y liderar este campo de la investigación y del desarrollo: hay capital humano preparado, las instituciones están apostando de manera firme por ello ( solo hay que ver las decisiones de ubicación de instalaciones aprobadas recientemente), tenemos el agua, el sol, el espacio necesario…
Pero fundamentalmente, como precisaba el ponente al que citábamos, contamos con la ambición del crecimiento. Ambición por el progreso. Ambición por situarnos a la cabecera, siendo conscientes de que hemos perdido todas las revoluciones industriales que se pusieron en marcha a lo largo de la Historia.
Si ya se han producido declaraciones en las que se ha podido leer que Extremadura se está preparando para producir el 20 por ciento del hidrógeno verde que se genera en España( más que un objetivo un reto), no podemos obviar los anuncios de empresas, tanto extremeñas, como foráneas, de apostar por impulsar las infraestructuras que lo hagan posible.
Inversiones multimillonarias, creación de miles de empleos, la llegada a Extremadura de nuevas líneas de fomento de la investigación y de crecimiento personal de investigadores y trabajadores…. Sin olvidarnos de las enormes posibilidades que pueden producir la implantación de polígonos ecoindustriales para la implantación de empresas tecnológicas, como el que se está desarrollando en CC Green o el Centro Ibérico de Investigación en Almacenamiento Energético puesto también en marcha.
En ese sentido, vamos a ser capaces de producir esa transformación radical, pero tenemos que comenzar por modificar nuestros planteamientos mentales apriorísticos. Es decir, somos el producto de una educación que ha imbuido en el interior de buena parte de la ciudadanía ese sentimiento doliente, de permanencia en el furgón de cola, sin ser capaces de asimilar que no hemos partido en esta carrera del desarrollo económico de la misma línea de salida y sobre todo con las mismas condiciones.
Así pues, ambición sí, con ella seremos capaces de conseguir esa disrupción en el transcurrir de la nueva Extremadura del siglo XXI con la que estamos, afortunadamente, soñando.
domingo, 5 de febrero de 2023
DEBATES ADOLESCENTES
La semana pasada, al igual que los últimos años, acudí a un debate con alumnos de Bachillerato en el IES Castillo de Luna de Alburquerque. Lo organiza, magistralmente, su profesora de Filosofía, Carmen Pérez, como uno de los puntos de los que consta un proyecto que desarrollan a lo largo de todo el curso académico.
En este encuentro, acudimos una diputada o diputado, representando a cada una de las fuerzas políticas presentes en la Asamblea de Extremadura: PSOE, PP, Ciudadanos y Unidas por Extremadura.
Nos piden, en un primer momento, que les expliquemos la ideología y la historia de nuestros partidos. Entiendo, que el objetivo es que el alumnado conozca la situación de partida de lo que a continuación se va a realizar.
Y ahora viene lo mejor. Durante cerca de dos horas nos sometemos a todo tipo de preguntas de cualquier tema que se les ocurra. Evidentemente, son momentos mucho más complejos que los que se pueden vivir en una tertulia en radio o en televisión, o incluso en una entrevista en la prensa.
No hay premeditación y sí improvisación en las respuestas. Has de estar preparado para cualquier cosa. De esta manera salen temas como la igualdad, el desarrollo de la región, la educación y el empleo para los jóvenes, la transformación industrial ( con los nuevos proyectos) de Extremadura, las infraestructuras, la motivación para entrar en política y la elección de determinados partidos, las polémicas por la implantación de nuevas leyes, el papel de la Justicia, el reto demográfico y el peso del sector agrario, la vida en el mundo rural…
Sin embargo, y haciendo un poco de autocrítica, reproducimos en instantes puntuales, como bien nos lo recordó un alumno, el vicio peor que la ciudadanía ve en los políticos: las desavenencias con continuas interrupciones ( especialmente entre los partidos mayoritarios) a la hora de expresar nuestras opiniones.
Quizás no debimos trasladar entonces esa imagen maleducada y que trata de hacer ver al auditorio las enormes diferencias que nos separan, no ya solo ideológicas, sino también desde el punto de vista del trato personal ( que la mayoría de las veces no es tan real).
Pero, en general, la actividad se llevó a cabo de forma muy fluida. A mi parecer, ha servido claramente para que estos adolescentes puedan entender la variedad de opciones políticas que existen dentro del arco parlamentario, así como ofrecen soluciones muy diversas ante los mismos problemas. Ejemplarizante, sin duda.
domingo, 29 de enero de 2023
IMPERTINENTE
El calificativo con el que comenzamos la columna también puede aplicarse a aquellos que son inoportunos. Es decir, a los que lanzan sus soflamas cuando menos te lo esperas. O cuando no te gustaría que se dijeran. O con formas que pueden considerarse inadecuadas ( sin entrar a detallar qué es lo correcto, según cual se la situación.
Esto es lo que nos pasa con la derecha política, que con tal de que no se hagan las cosas o no se lleven a cabo como ellos quisieran, son capaces de argumentar o posicionarse con una imaginación desbocada, ajena a criterios racionales.
Así, por ejemplo, consideran la esencia de lo español, de la bandera, del territorio, única y exclusivamente a aquello y a aquellos que reúnan los requisitos ( esos y ni uno más, ni uno menos) que ellos definieron en el albur de los tiempos.
Ahora, además, quieren ganar la denominada batalla cultural. Tratan de extender ideologías reaccionarias. Es decir, que no avancen, que reaccionen al devenir de los tiempos. Desde su postura ante el enfoque de género en las políticas públicas, hasta la supuesta regeneración de una España en blanco y negro.
Ya en los años 80 del pasado siglo, nuestro país se llenó de color gracias a la modernización y a la puesta al día con nuestro entorno europeo. En cualquiera de los aspectos que queramos analizar.
Sin embargo, la alternativa, impertinente, inoportuna, como precisaba al comienzo de este artículo, estriba en la negación.
Que hay proyectos ilusionantes en Extremadura: me opongo. Que cada vez contamos con menos desempleados ( lo comparemos como queramos): se buscan resquicios para poner pegas. Que suben las pensiones, que se abona el precio de los comedores escolares o del transporte: “ eso serán medidas coyunturales” parecen decir ( cuando no te suelta alguno que no se lo creen…).
En definitiva, igual cuando escucho a alguien comentar que no se ha hecho nada ( me da lo mismo del partido al que se refiera) me parece una exageración desproporcionada, injusta y falsa, del mismo modo me sorprendo con aquellos cuya única y exclusiva interpelación es evitar explicar sus motivos ( salvo cuando se empeñan en matizar que lo que quieren es “echarnos”).
domingo, 22 de enero de 2023
CRÍTICAS
Decía el marchador de la selección española de atletismo, Diego García Carrera, tras una competición en un campeonato mundial de la especialidad, algo así como “ si nos critican es porque les importamos”.
Llevándolo al terreno de la función pública, podemos compartir estas palabras del deportista español.
Así es, resulta que la frase tan manida aquella de que “ hablen de nosotros, aunque sea mal” tiene su traslación en este comentario.
A veces, los responsables políticos se asustan, se sorprenden, se ponen nerviosos, cuando escuchan por las calles, leen o ven en las redes sociales apreciaciones que no son de su gusto.
Esto, evidentemente, tiene que servirlos para espolearlos, para estimularlos, para tratar de rectificar si el rumbo no es el adecuado. También para poder revertir las apreciaciones que se le hagan, pues no tienen porque ser correctas. O no tienen porque ser compartidas. O bien, podemos tener diferentes opiniones sobre un mismo aspecto. Todas respetables ( o, casi todas).
Cierto es, que el uso excesivo del seguimiento de un líder, sea del tamaño que sea, provoca reacciones poco naturales. En ocasiones rozando la obsesión por el demandante.
Pero también es obvio que el silencio, el hecho de no contar para nadie, el que no se reconozca tu trabajo desde la indiferencia, es, a mi juicio, un elemento mucho más pernicioso para desarrollar de la forma más conveniente tu trabajo.
Por esa razón la sociedades democráticas, donde prima la pluralidad, debe fomentar la diversidad de planteamientos y asumir, desde la tolerancia, que haya personas que no entiendan lo que estás realizando. O simplemente que les parezca insuficiente.
Esa es la riqueza de nuestro sistema. Poder debatir sobre todo aquello que nos diferencia y poder, en la medida de lo posible, buscar puntos de encuentro donde, utilizando una expresión coloquial, se limen las asperezas.
El tono agrio, la confrontación desabrida, la deslegitimación sólo por el hecho de pensar que eres el contrario, llevan a un diálogo de grillos, donde prima el que más alto eleva la voz. Precisamente es lo que vemos, de vez en cuando, en alguna tertulia.
domingo, 15 de enero de 2023
RÉMORA
Iniciamos un año muy completo de citas electorales y los medios de comunicación, así como las redes sociales, se hacen eco, no sólo de las posibles perspectivas de cada partido ( a modo de sondeos y encuestas) y las supuestas alianzas, sino también fomentando el anecdotario en torno a los candidatos de cada una de estas convocatorias.
Observando perfiles, nos percatamos que sigue en auge una tendencia, quizás más comentada en la calle que en el interior de las formaciones políticas, sobre la formación de aquellos que se postulan a ocupar un cargo público.
Hay que partir de la la base de que el concepto de formación tiene muchas aristas para definirlo. ¿Qué significa? ¿ tener un título académico? ¿ haber realizado muchas actividades relacionadas con el puesto que va a ocupar? ¿ mostrar una pericia especial a la hora de resolver problemas que puedan afectar a la ciudadanía?
Si desentrañamos todas o algunas de estas incógnitas podemos llegar a la conclusión de que la formación, lo que coloquialmente conocemos como el curriículum, no debe ser una rémora, una losa, un lastre, es decir un inconveniente.
No se trata de defender sólo el elitismo dentro de la función pública, pero entiendo mucho menos lo contrario: primar la indigencia intelectual.
De esta manera y dejando atrás esas frases hechas tan manidas como aquella del “ gobierno de los mejores”, queda claro que a cualquiera de los niveles, siempre será preferible contar con los más aptos para que te ayuden a completar el equipo más óptimo del que rodearte.
Y eso, insisto, no tiene nada que ver, con tener colgado en la pared un título que acredite tu excelencia, sino más bien, con ser conscientes de que el hecho generalizado del esfuerzo realizado por muchas personas a lo largo de toda una vida podría valer como aval para desempeñar determinadas funciones.
No todos podemos ser mecánicos, fontaneros, veterinarios, médicos o profesores. Se necesita, a mi juicio, haber adquirido una serie de destrezas que, entre otros muchos factores, los proporciona la formación.
Y esto que acabamos de nombrar vale en nuestro caso también para los cargos de representación.
Se contribuye a mejorar la dignificación de la política si tenemos en cuenta estos elementos.
domingo, 8 de enero de 2023
EQUIDISTANCIAS
A vueltas con el análisis de la Historia y sirviéndonos como introducción para hablar de algunas otras cosas, podemos recurrir a lo que denominó Javier Cercas “ el timo de la tercera España”.
El escritor de Ibahernando nos recordaba entonces que, cuando alguien nos quiere poner como ejemplo las atrocidades que se cometieron en ambos bandos de la guerra civil española, trata de poner al mismo nivel a ambos bloques contendientes. Y no son lo mismo. La República en 1936 era una democracia, imperfecta, pero democracia.
Por eso, ahora que pretendemos creer que vivimos bajo un estado del bienestar y convivencia consolidado, tenemos que hacer ver que, bajo el pretexto y amparo de la libertad de expresión, no puede valer todo.
No se comportan de la misma manera los que, en defensa de sus ideales, hacen su trabajo. Colaboran por extender sus propuestas. Por, como diría Unamuno ( pero a la inversa), convencer para vencer.
De esta forma ponemos, en el debate político, al mismo nivel a los que insultan, a los que atentan contra los valores democráticos, a los que amenazan… al lado de los que, pasando mucho más inadvertidos para los medios de comunicación y/o para las redes sociales o ciudadanía en general, intentan llevar a cabo sus programas de Gobierno.
Y lo malo, dentro de lo que cabe, no es el ambiente generado, el contexto que dirían algunos. Lo peor es cuando dentro de esta presunta equidistancia, los que actúan con feroz agresividad se sitúan en ámbitos con decisión de poder.
Entonces sí que llega el llanto y el crujir de dientes. Es el momento en el que nos vemos involucrados con la puesta en marcha de la destrucción de todo un sistema de libertades que se había venido construyendo en las últimas décadas.
Y no es ciencia ficción. Está pasando gracias a que han conseguido que cale entre los posibles votantes la sensación de malestar general. Se ha equivocado el concepto de autoridad confundiéndole con el de totalitarismo. Son, parecen decirnos, mis principios inamovibles los únicos con suficiente valor para llevarse a cabo.
La sociedad, en ese sentido, involuciona en lugar de ser un ente cambiante que se actualiza de acuerdo con el ritmo vital de sus miembros.
Por eso, la equidistancia, como comentábamos al comienzo del artículo, es un timo. Hay que tomar partido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)