domingo, 11 de diciembre de 2022

CIBERPROLETARIADO

Poco a poco me he ido acostumbrando a no denominar Nuevas Tecnologías a todo lo que está relacionado con el mundo digital. Como muy bien han explicado algunos de nuestros responsables públicos, la alfabetización tecnológica se hace tan necesaria que no es que se haya convertido en un instrumento de desarrollo o que contribuya a mejorar nuestro niveles de bienestar, sino que es ya parte de nuestras vidas. Vivimos en un mundo digitalizado. Sin embargo, sorprende leer algunas noticias donde se expresa que, son precisamente los hijos de algunos de los gurús tecnológicos, de aquellos que convertimos hace ya más de una década en nuestros referentes, los que precisamente prefieren enviar a sus hijos a ser educados en colegios donde se imparte una enseñanza fundamentalmente analógica. Y es que es cierto que, salvo que pongamos medidas para huir de determinadas contradicciones, nos podemos encontrar con una cada vez más abundante falta de concentración en las actividades habituales. El denominado ciberproletariado hace que aumente progresivamente el número de trabajadores, tanto manuales como intelectuales, que dedican buena parte de su tiempo a servir a la tecnología, en lugar de servirnos de ella. Por esa razón, ahora que pronto estaremos inmersos en la elaboración de programas electorales, nos percataremos de la importancia que se va a dar en ellos al tiempo libre del que disponen las personas. Ya no es una excepción comprobar que hay algunos sectores de la población productiva que más allá de mejores sueldos, de mejores destinos, de posibilidades de promoción en sus trabajos, valoran de manera mucho más positiva, la implementación en sus horarios de trabajo de una mayor disponibilidad de tiempo para dedicarlo a sus asuntos personales. Así pues, el nuevo reto será disminuir las distancias entre los trabajadores más privilegiados que van a contar con una mayor número de horas libres para su tiempo libre y aquellos otros que les va a resultar imposible completar una jornada laboral con un salario mínimamente digno, sino amplían las horas dedicadas a ella. Y en medio la alusión que hacíamos al comienzo de la columna: la proliferación de un ciberproletariado que dedicará la totalidad de su tiempo laboral a la inmersión en lo que antes llamábamos las Nuevas Tecnologías.

domingo, 4 de diciembre de 2022

HOMBRES CON CORAJE

Recientemente, en un acto sobre igualdad, una de las ponentes, refiriéndose a los actos con motivo del 25 de noviembre, se refirió a que nunca hay que celebrarlos, sino conmemorarlos. Es decir, recordamos con nuestras protestas en calles, aulas, puestos de trabajo, instituciones… que es totalmente insoportable esta perpetuación de una situación que cada día que pasa nos causa un mayor rechazo colectivo y un total desprecio hacia sus promotores, defensores o justificadores. Viene además a colación porque lamentablemente a la suma de atentados hacia las mujeres se han reiterado varios casos más de violencia política con mensajes que deterioran seriamente una convivencia en igualdad. Algunos de ellos tan graves como que se han ejecutado en lo que coloquialmente solemos denominar “ el templo de la palabra”. Es decir, en el Parlamento. Otros, porque han conducido, a través de supuestas campañas de defensa de la mujer, a seguir poniendo el foco en la víctima, en lugar de en el agresor. Es en este momento en el que recuerdo un mensaje que trasladó Franco ( citado por varios historiadores) para sugerir a las mujeres que no provocaran a los hombres y a la vez para reivindicar una hombría basada en la superioridad física. Decía algo así como que “ en el camino de Dios tengamos hombres con más coraje y mujeres con menos carmines”. Y sí, cierto es que hoy en día se necesitan hombres con más coraje. Más coraje para impedir que la agresión física contra sus compañeras se produzca. Más coraje para silenciar comentarios que perpetúan la desigualdad o que denigran la conciencia personal de quienes se encuentran más próximas a nosotros. Más coraje para comprender que es precisamente la desigualdad, en todos los sentidos, la que produce situaciones que, más allá de la incomodidad en el trato, conducen a una violencia cada vez menos silenciosa. Más coraje para admitir que la elección de comportamientos ante la sexualidad, la diversidad en la utilización de aderezos a la hora de vestirnos, tatuarnos, ponernos un piercing… no puede nunca ser estigmatizantes ni tampoco limitar ninguna oportunidad que vaya más allá del mérito individual. Necesitamos, en definitiva, hombres con más coraje, para parar, para mandar callar, para alzar la voz cuando proceda, siempre que alguien sea atacada, vilipendiada, cuestionada por su orientación o por su condición sexual. Ni menos carmines, ni hombres con un coraje mal utilizado.

domingo, 27 de noviembre de 2022

CUADERNOS DE ANOTAR LA VIDA

C Clara, una de las protagonistas de la Casa de los espíritus, la obra de Isabel Allende que nos transporta constantemente a lo largo del tiempo, solía escribir sus recuerdos, sus impresiones, sus vivencias, en lo que denominaba “Cuadernos de anotar la vida”. Le parecía una forma muy eficaz de rescatar las cosas del pasado y sobrevivir al espanto. En efecto, no podemos despreciar la relación tan directa que existe cuando relacionamos los hechos del pasado con el presente. En este sentido, es habitual que amigos y conocidos me relaten sus experiencias cuando acuden a dar charlas con jóvenes a los institutos. Se sorprenden por muchas actitudes, comportamientos, emisión de opiniones e ideas que, a los más adultos, nos parece que no entroncan con lo que entendemos debe ser su mentalidad. Sin querer generalizar, pues existen amplias excepciones, queda mucho trabajo por hacer a la hora de extender y difundir el conocimiento y aplicación directa de los valores democráticos. No debería ser normal detectar con tanta frecuencia determinadas pautas de actuación peligrosas para la consolidación de la democracia. Nos preocupamos habitualmente por lo inmediato:la economía, la sanidad, la educación, las infraestructuras…. y dejamos de lado preocuparnos por profundizar en la importancia que tiene la libertad, la tolerancia, el respeto... Todo lo demás se iría al traste si no permanecen estos valores en nuestra sociedad. Y sobre todo si se imponen ideas y corrientes políticas contrarias a la convivencia. Se puede pensar que se trata de modas. Que la gente poco formada o menos madura opta por la rebeldía y que ésta puede estar representada por el sistema establecido. La ruptura con los convencionalismos, la transgresión de las normas, el sentido o la visión radical de las cosas, es el pretexto para que predominen estas actitudes. Por eso es importante, volver a recordar, como hacía Clara en sus Cuadernos de anotar la vida, que somos lo que fuimos. Que, aunque haya que repetirlo muchas veces, la alternativa al pluripartidismo, a la diversidad de ideas, de opciones y de modelos, es la dictadura del pensamiento único. Y lo que es peor el predominio de la fuerza sobre la razón. El debate de la exclusión de los más débiles. El combate contra la solidaridad. El rechazo al ensalzamiento de los proyectos colectivos. Todo ello no puede dejar de preocuparnos porque entendamos que existen ( que las hay) otras prioridades. Insisto, no son incompatibles la lucha por la defensa de los valores democráticos con la obsesión por mejorar las condiciones habituales de vida de nuestros semejantes. Anotémoslo en nuestro Cuaderno de vida.

domingo, 20 de noviembre de 2022

PENSAR EN TI

Hay un concepto, que como muchos otros términos, durante un tiempo se suele utilizar con demasiada frecuencia. Incluso, en ocasiones en las que puede resultar inapropiado. Estoy hablando de la empatía. Cierto es, que principalmente para los individualistas, para los que primero yo y luego ya veremos, para los realmente egoístas, el hecho colectivo fuera de su entorno, les queda lejos. Podemos hablar de numerosos casos de muy variada tipología. Desde los nacionalismos excluyentes ( se puede poner la frontera donde uno prefiera para definirles), hasta los denominados casos sociales. A estos últimos quisiera referirme. Quizás, buscando nuestra propia supervivencia, no somos conscientes (o si lo somos preferimos ignorarlo) de que hay muchas vidas al lado nuestro. De que podemos realizar acciones, incluso lúdicas. Un buen ejemplo lo hemos tenido este fin de semana en Cáceres con la carrera solidaria organizada por Kini Carrasco a favor de Juegaterapia ( que trabaja con niños que sufren con el cáncer). Cientos de personas disfrutando de una afición o simplemente realizando una acción saludable, que inadvertidamente tiene una consecuencia directa ( por pequeña que sea) y que contribuye a lo que siempre me ha gustado llamar “ educación para la ciudadanía”. Del mismo modo, nos ocurre cuando nos acordamos de aquellas personas que nos precedieron y que dieron, literalmente su vida, para hacer posible que nosotros podamos vivir en Democracia. Y ahora, no estoy solamente haciendo alusión a las víctimas, sino que prefiero centrarme en sus familias. Precisamente son los jóvenes socialistas de la provincia de Cáceres quienes, como cada año, han querido tener un precioso gesto hacia ellas. Reunidos el sábado pasado en Valencia de Alcántara han otorgado sus Premios Luis Romero Solano a 5 historias, 5 episodios, 5 momentos o 5 proyectos que tratan de rehabilitar su Memoria. Con especial hincapié en ella: Conchita Viera, hija del alcalde socialista de Valencia de Alcántara, rescatados sus restos recientemente del fondo de la mina Terría, junto con otras 48 personas que le siguieron en su funesto destino. Por eso, como cantaba Eros Ramazzotti: “ hoy, como siempre, estoy pensando en ti”.

domingo, 13 de noviembre de 2022

AMILANAR

Siempre se nos ha dicho que hay muchos motivos para evitar sentirse acobardado o amenazado. Que tenemos que luchar por ideales, por objetivos. Que somos fuertes si actuamos unidos. Por esa razón, cuando surge cualquier tipo de inconveniente, tiramos de argumentario mental y nos refugiamos en aquellas largas sesiones donde nos preparábamos para vencer las dificultades. Recordamos la satisfacción que nos daba superar, uno tras otro, los retos que se nos iban poniendo delante. Sonreímos cuando, ahora que nos viene la tentación de ser pusilánimes ante la menor embestida, traemos al presente tantas veces que nos hemos caído, o las cosas que no salieron como preveíamos. Del mismo modo, nos llevamos a la actualidad las veces que nos hemos levantado y continuado el camino. En unas ocasiones, los avances se han producido a gran velocidad. En otras, nos ha parecido que no nos movíamos del sitio. Incluso, como comentábamos, ha habido momentos en los que en vez de continuar adelante, hemos retrocedido. Pero, a continuación, sopesada la incertidumbre, se produce la vuelta a la senda marcada. Pues, esto es la vida que nos rodea. Un cúmulo de avatares donde se producen multitud de efectos, algunos de ellos contradictorios. Lo importante, tanto en la vida pública como en la esfera privada, es estar preparado para no dejar amilanarse. Para no permitir que en nuestras personas y en las que nos rodean cunda el desánimo cuando no sale todo cómo nos gustaría o cuando se acumulan desaires del destino o de la mala planificación. Construimos fortalezas a lo largo del tiempo, amparadas en la ayuda colectiva y formadas en el esfuerzo cotidiano que da el tener las cosas claras. Cedemos, si somos inteligentes, al percatarnos que otros pueden mejorar nuestras trayectorias. Reconocemos las equivocaciones y eso nos hace que lo que podamos poner en marcha tenga una mayor solidez. Así pues, evitemos que lo que nos rodea nos contagie de pensamientos negativos y nos desvíe de la razón que nos mueve a permanecer activos. La alegría mayor siempre se produce cuando es compartida. El hecho de formar parte de proyectos comunes que se enriquecen con aportaciones muy variadas y que, incluso, te permiten admitir novedades no contempladas a priori, te hace llenar el depósito vital de enorme energía capaz de superar los trances.

domingo, 6 de noviembre de 2022

PRESERVAR EL PATRIMONIO CULTURAL

Hace unos días debatíamos en la Asamblea, tomando como referencia la conservación del Puente viejo ( o romano) de Talavera la Real, sobre la necesidad de preservar nuestro patrimonio histórico y cultural. Hacíamos entonces alusión a lo que hemos dado en denominar “ el alma”. La necesidad, si cabe el deseo, de proteger un patrimonio más allá de lo que supone su propia estructura. Es decir, trascendiendo el significado que para la mayoría de los vecinos significa un monumento. Existen varios procedimientos institucionales para ayudar a conservarlos, como son las declaraciones de Bien de Interés Cultural o la inclusión en el Inventario del Patrimonio Histórico y Cultural de Extremadura. Ello lleva consigo una protección añadida al monumento por parte de las Administraciones Públicas. Así, pueden considerarse aún más protegidos y amparados por las instituciones. Las llamadas de atención que vemos en los medios y en las redes sociales para contribuir a evitar su deterioro, sirven como acicate para percatarnos que, si bien los recursos son limitados, tenemos que concienciarnos que el paso del tiempo hace que sea preciso priorizar determinadas actuaciones. De esta manera y, en mi opinión, la inversión en la conservación de las infraestructuras es el modelo a seguir para conservar y perpetuar la herencia histórica y artística recibida. Para eso sirven los impuestos. Pero mucho más allá de lo material, hay que reconocer el valor emocional que tienen la mayoría de estos lugares. Muchas generaciones de niños jugando, parejas jóvenes conociéndose, mayores paseando por su entorno y recordando otros tiempos. A eso me refería cuando hablaba del alma del patrimonio. Es imperioso mantener este patrimonio cultural. Lo tenemos que realizar con recursos materiales, pero también con convicciones. Ya sean las tradiciones orales, ya sea el simple contacto diario con todos estos vestigios de nuestro pasado y presente, las piedras centenarias tienen tras de sí un reguero de historias que se perderían si no nos involucramos y contribuimos a paliar sus efectos. La cultura de la digitalización hace posible comparar épocas y sobre todo mantenerlos en nuestras retinas y poder consultarlos en cualquier momento. Pero el roce del viento, el paseo bajo la lluvia, el tacto al apoyarnos, no puede ser sustituido por una mera visualización en una pantalla. Ah, la Memoria. Siempre la Memoria.

domingo, 30 de octubre de 2022

HISTORIA Y VIDA

Hace unos días tuve la oportunidad de pasar un buen rato en Badajoz invitado por el grupo de mayores de la Agrupación socialista local. Aunque parezca una contradicción estuvimos charlando sobre la relación entre la Historia y la Memoria. Algunos historiadores entienden que pueden ser complementarias. Se trató de realizar un ejercicio, a mi juicio, muy satisfactorio, de traer, de mostrar, de enseñar… las vivencias de parte de una generación a través de lo que podemos denominar Historia oral. No es menos cierto que el relato histórico se ha venido construyendo, de manera científica, a través del análisis de acerbos documentales. Esto no significa en exclusiva que se opte para la elaboración de un discurso por la objetividad. De hecho, la selección de la consulta en los Archivos y Bibliotecas puede ser arbitraria. Algo similar se nos puede decir de la transmisión de los hechos pasados tomando como base experiencias personales. Algunos criticarán que pueden haber sido matizados por el paso del tiempo. Otros que quizás sean sacados de contexto. Los más puristas señalarán n que lo que no está escrito no es real ( en ese caso, también podríamos hablar de las tergiversaciones o manipulaciones de lo que aparece en negro sobre blanco…). El caso es que creo que se pueden extraer valiosísimas conclusiones de lo que nos cuentan nuestros mayores. En buena parte los datos que aportan están apoyados por literatura ya conocida. Pero tiene un valor añadido y es que los protagonistas de nuestra Historia más reciente nos lo pueden contar en primera persona. Así, descubrimos que la vida no ha sido fácil para muchos de ellos. Podemos corroborar que buena parte de los elementos de la sociedad del bienestar de la que hoy disfrutamos están sujetos a la lucha y el padecimiento de los que nos precedieron. Podemos del mismo modo comprender las diferentes maneras de afrontar una crisis económica brutal como la que hoy atravesamos. Y entonces caeremos en la cuenta de que ellos la sufrieron además con privación de libertad y en una infinita peor posición de partida. Nada de hablar de escudos sociales. Ni de subvenciones. Ni de sanidad y educación gratuita y universal. Coberturas contra el desempleo, ayudas a la dependencia, eran ciencia ficción en sus tiempo jóvenes. Oyéndoles hablar asumes la deuda que hemos contraído con ellos. Por esa y por muchas razones similares duele enormemente ver el trato que en ocasiones les damos. El roce entre la juventud y la vejez debe ser un hilo conductor que nos haga, a todos, madurar con sentido y sensibilidad. Verles organizados, disfrutando saludándose y compartiendo un café y unos dulces. Haciendo fotos con la alegría de un adolescente. Te hace percatar de lo mucho que los necesitamos. Y sobre todo la inmensidad de cosas que todavía nos quedan por aprender. Memoria y Mayores, un buen equipo.