domingo, 16 de mayo de 2021
LIBERTAD
Pasados unos días de las elecciones celebradas en Madrid y con los innumerables comentarios, de todo tipo, suscitados en torno a las estrategias y mensajes de campaña, voy a tratar de dar mi opinión.
Y lo haré como historiador, intentando buscar causas y consecuencias. Pero no se alarmen, soy consciente de que hago un análisis enormemente subjetivo, por lo que, comprendo que pueda haber otras visiones diferentes de una misma realidad.
En principio parece que entra en contradicción la defensa de la presunta libertad con la del otorgado orden constitucional. Y lo digo, porque da la sensación que antes que la preservación del cumplimiento de las leyes ( prueba de ello lo hemos vivido en el desastre de las concentraciones padecidas el pasado fin de semana en algunas ciudades a partir de las 12 de la noche. Denominado, para unos caos y para otros libertinaje).
Y lo digo también porque supuestamente se prioriza en estos casos la economía a la salud.
Y lo digo también porque podemos estar asistiendo a una serie de influencias externas en los resultados electorales donde se han penalizado las políticas responsables del Gobierno de España, orgulloso de realizarlas, pese a que le haya costado una gran merma en réditos electorales.
Asimismo, hay gran coincidencia en la importancia que ha tenido la obsesión por determinados líderes ( que le ha supuesto su dimisión inmediata) y que ha supuesto una política determinada por la confrontación, mientras que paradójicamente se aludía a la concordia.
Como consecuencias tenemos dos años por delante. Mucho tiempo todavía. Basta ver cómo en unas semanas, por ejemplo, se ha dilapidado todo el caudal acumulado por Ciudadanos.
Y luego están los discursos. Más que victoria de los ganadores, hemos escuchado alegría por la derrota de sus adversarios.
Por no hablar de las celebraciones. Una copia de lo que viviríamos unos días después. Tanto respeto a las normas y han vuelto a hacerlo: multitudes juntas, bailando pegados, arremolinados…
En definitiva se ha impulsado la defensa de las libertades individuales frente a las colectivas.
Este año se celebra la conmemoración del 90 aniversario de la proclamación de la Segunda República. Una experiencia de aprendizaje democrático que se truncó. Ahí sí que merecería la pena hablar de lo que nos costó la ausencia de libertad.
domingo, 9 de mayo de 2021
PRURITO
Afortunadamente mi trabajo me permite reunirme con muchos colectivos y personas de variada índole, tanto por las cuestiones a las que se dedican, como por su procedencia, edad, características sociales, culturales, o económicas…
Esta semana he podido comprobar cómo se ponía en práctica ese deseo, a veces excesivo, de hacer las cosas bien, lo que se viene a denominar como prurito.
Además, a diferencia de otras ocasiones, la reunión se ha producido en “casa” de los solicitantes, lo que añadía un plus de gratitud, pues siempre me ha resultado positivo conocer dónde se desenvuelve la organización de las actividades de aquellos que deciden formar parte de sociedades, colectivos, emprendedores…
Otro elemento a favor fue que, como ya he comentado en alguna otra situación, rodearte de jóvenes, a veces, consigue imbuirte de su energía y contagiarte de su atrevimiento o impulso a la hora de proponer actuaciones.
Como se pueden ustedes imaginar, la reunión a la que hago referencia se ha producido con un grupo de jóvenes. En concreto con representantes del Consejo de la Juventud de Extremadura.
Al margen de los temas tratados, del intercambio de posiciones, de la amplitud de miras con los que los enfocan, puedo corroborar que me produjo enorme satisfacción el ser consciente del dominio que tiene, esta generación tan bien preparada, de la problemática de la Comunidad. Del mismo modo pude observar cómo ofrecen alternativas tan razonables que no es extraño que los políticos pongamos el acento en recogerlas en los planteamientos que trasladamos en nuestros discursos.
De esta manera pasamos a analizar desde el posible uso de los fondos europeos, hasta el deseado pacto intergeneracional o la búsqueda de referentes anteriores.
No dejamos de lado, en nuestra Extremadura rural, la necesidad de potenciar la empleabilidad de los jóvenes en el campo, con ejemplos tan ilustrativos como la potenciación de las cooperativas del sector.
Sin embargo, fue la investigación, la Universidad, la educación en toda su amplitud, incluida la sexual, la necesidad de que el asociacionismo estudiantil tenga más presencia e influencia en el sistema educativo, lo que ocupó buena parte de nuestro tiempo.
Finalizamos con apelaciones a la importancia en un futuro cercano de hacer ver a los jóvenes la importancia que va a tener la atención a los mayores o la presencia en nuestras vidas de la atención a la salud mental.
Capítulo aparte, para despedirnos, fueron las alusiones a las mujeres jóvenes. Su presencia y más en las zonas rurales, se antojaba imprescindible. Sobre todo, porque son necesarias para intervenir en la mayoría de los temas a los que hemos hecho mención a lo largo de todo el artículo.
Una experiencia, sin duda, que me gustaría volver a repetir pronto. Seguimos aprendiendo.
domingo, 2 de mayo de 2021
PRESERVAR LA MEMORIA
Conceptos como recuperación de la Memoria Histórica o su contrapeso, la Memoria Democrática, han sido en los últimos años muy manidos, incluso polemizados. Ahora, que las segundas generaciones han fallecido en su mayoría y que sólo perviven los nietos de las víctimas ( eso sí, con mucho interés y entusiasmo por tener presente el legado de sus familias), es el momento de avanzar un paso más.
Por eso, leía hace poco un nuevo apelativo para este tipo de cuestiones. Estaríamos hablando de preservación de la Memoria.
Todavía tenemos pendiente la deuda de la localización de miles de restos humanos, como tantas veces hemos denunciado, sepultados en ignominiosas condiciones. Todavía tenemos pendiente, y más aún con las herramientas que nos posibilitan las nuevas tecnologías, volver al presente imágenes e incluso sonidos de aquellos años y de algunos de sus protagonistas. Precisamente me ha llegado hace unos días una grabación de Amado Viera, el que fuera alcalde socialista de Valencia de Alcántara, asesinado y tirado en la mina Terría, cantando. Escuchar su voz es tremendamente impresionante.
Y ahora, necesitamos conservar la huella de esa parte tan reciente de nuestra Historia. Y lo necesitamos porque, como señalaba Guillermo Fernández Vara en las pasadas Jornadas de Memoria Democrática que organizó el PSOE de Extremadura, no tenemos que permitir que nos conviertan en individuos. Somos ciudadanos. Y ese derecho de ciudadanía, ese no convertirnos en números, se consiguió gracias a la lucha de mucha gente que, como Amado, pagaron con su vida, el simple ejercicio de defender la Democracia y desear mejorar las terribles condiciones en las que se desenvolvían sus vecinos.
Y lo tenemos que hacer en la actualidad, como lo harían todos aquellos que creyeron que el sistema parlamentario era el espacio en el que se tiene que debatir con ideas, con proyectos, con iniciativas, las diferentes formas de solucionar los problemas. Con la palabra, con la dialéctica, convenciendo con nuestros argumentos. Ya nos lo recordaba Juan Carlos Rodríguez Ibarra, hablando con ellos, con los que quieren destruir la convivencia, no como ellos.
Es cierto que es imposible reparar el miedo, como también se señaló. Y ponemos para culminar el deseo de preservación de la Memoria expresado en estas líneas, el ejemplo de tantas mujeres que esperaban muchas noches en sus casas a que no llamaran a la puerta. Aquellas mujeres viudas, hijas, hermanas, de muchos asesinados. Aquellas mujeres que tuvieron que sacar adelante solas a sus amplias familias. Aquellas mujeres estigmatizadas por ser lo que eran. Todo un orgullo, un deber, una obligación, preservar su Memoria.
domingo, 25 de abril de 2021
LACERANTE
Estamos habituados ya a encontrarnos en campañas electorales permanentes, al margen del tiempo que falte para la convocatoria electoral. Dentro de estos procesos, parece que una de las estrategias mejor definidas por algunos partidos es la de sentirse ofendidos.
Coloquialmente es lo que venimos a definir como tener la piel muy fina y así, cualquier pretexto resulta bueno para desviar la atención y no presentar propuestas. Suele resultarle eficaz principalmente a las derechas ( a veces cuesta diferenciar a un conservador o a un moderado como históricamente se les reconocía, de un extremista, radical o incluso antisistema).
De este modo, se busca la provocación. Y se utiliza como excusa la supuesta defensa de la libertad. Se puede hacer lo que se quiera si las leyes lo permiten. Indudablemente sí. Lo que resulta lacerante es si previamente sabes las consecuencias, no siempre buenas para la mayor parte de la ciudadanía, por qué empeñarte en seguir adelante. La respuesta está en el rédito político o electoral. Lamentable pero cierto.
Nos hallamos ante una pugna entre lo que se considera verdad y lo que es verdad. Es muy complicado convencer con la batalla del relato. De esta manera, se trata de vencer con la profusión de hechos consumados. Se presentan escenarios de conflicto en los que el resultado del enfrentamiento se procura mostrar cómo motivado siempre por los otros. La sorpresa podría ser que las víctimas, si se incide en los antecedentes, serían las causantes de muchos de los incendios. Quizás no por acción, sino por premeditación.
No va a haber diminutivo que sirva como ejemplo para clasificar a aquellos que quieran denigrar. En lugar de socavar con argumentos la credibilidad se dirigen como objetivo sustancial hacia la dignidad. El sentimiento de culpabilidad que se pretende transpolar hacia el otro lado, el tiempo ha demostrado que no se mueve por mucho valor, más producto del marketing que de la razón, se quiera mostrar.
Por todas estas razones, es cada vez más importante profundizar en el conocimiento, incluso iría más allá, en la exhibición de los valores democráticos.
Hoy, al igual que en el periodo de entreguerras ( fundamentalmente en la década de los 30 del pasado siglo) nos encontramos en la disyuntiva de la lucha por la democracia. Y no es precisamente la izquierda parlamentaria la enemiga. Quizás sea la que más haya pagado por su defensa.
domingo, 18 de abril de 2021
FASTUOSIDAD
Venimos viendo, observando, escuchando, numerosas apelaciones a recuerdos pasados o a evocaciones de eventos multitudinarios. Nos presentan paralelismos en cómo fue determinada situación hace un par de años y cómo está la calle, la plaza, la playa, el campo… hoy el mismo día.
Se trata de estimular nuestra añoranza y más ahora, en primavera. Una época del año en la que predominan los festejos multitudinarios. Fiestas populares, procesiones de Semana Santas, puentes o minivacaciones en playas, montañas y ciudades monumentales. Escapadas rurales, numerosas romerías y giras campestres. Festivales de música, teatro o libros.
Una pena ver hasta hace tan poco los escenarios repletos de gente y ahora tan vacíos.
En definitiva, un sinfín de espectáculos visuales donde antes se concentraban miles de personas y que se están encontrando con lo que, coloquialmente hablando, se denominarían “ batallitas de los abuelos”. Esperemos que no.
Sin embargo, ¿por qué digo esto? Pues debido a que como nos vienen avisando las autoridades sanitarias, las normas de prevención motivadas por la pandemia parece que han venido para quedarse: mascarillas, distancias sociales, máxima higiene….
Incluso, nos recordaban los medios de comunicación las nuevas tendencias hacia algo tan nuestro como los besos. Se quiere imponer la costumbre social de dudar antes de hacerlo. Se están empezando a hacer estadísticas hasta del cambio de paradigma entre hábitos que teníamos interiorizados como habituales.
Para concluir, nos encontramos ante una escenificación de las actuaciones en público, por un lado, cada vez más desprovistas de parafernalia, y por otro, con ausencias de protagonistas que hacen, en muchas ocasiones, muy complicado llevar a cabo determinadas iniciativas.
Las nuevas formas de comunicación, la mirada hacia las recreaciones basadas en la tecnología o quizás el propio impulso en la búsqueda de nuevas modas de relacionarse la gente, incluido sus tiempos de ocio, podrían hacer historia de añejos acontecimientos.
O a lo mejor, la mayoría perviven bajo nuevas cautelas en ese deseado nuevo tiempo que todos anhelamos
Sin embargo, de momento y parafraseando a Quevedo “ Miré los muros de la patria mía, un tiempo fuertes, ya desmoronados…”
domingo, 11 de abril de 2021
TRANSICIÓN Y PACTOS
Leyendo el trabajo de fin de Máster del historiador Jesús Movellán Haro se desvelan, alumbran o corroboran algunos mitos sobre este periodo de la reciente Historia de España.
En primer lugar podríamos hablar del debate acerca del espacio cronológico que abarca. Pese a algunas disonancias, la mayoría de autores coinciden en señalar que la Transición en España culminó en 1982 con la victoria por mayoría absoluta del PSOE en las elecciones generales de octubre de aquel año o si se quiere prorrogar un poco más, se aguantaría hasta 1986 con la entrada de nuestro país en la Unión Europea.
Lo que sí parece atrevido hablar es de un “pacto de silencio” siendo este asunto tratado a día de hoy en miles de libros, documentales, programas…, si bien es cierto que muchos se han centrado en las biografías de personajes como las de Suárez y el Rey y se echan en falta más estudios en profundidad de otros protagonistas esenciales como Torcuato Fernández Miranda, Carrillo, Felipe González o incluso sobre el papel de los colectivos sociales y culturales, el feminismo, las aportaciones de los intelectuales, los medios de comunicación…
Otro aspecto reseñable y que sería aplicable a la actualidad, es que a la política no se viene a hacer amigos, como hemos escuchado en más de una ocasión. Sin embargo, tendríamos que analizar el papel que desempeñan las relaciones personales en determinados nombramientos.
Pongamos el ejemplo de Suárez como Presidente del Gobierno. Siempre se ha hablado de la proximidad que tenía en un principio al Rey y de lo bien visto que era por los próceres del Régimen, incluido el propio Arias Navarro, debido a su anterior cargo y a la trayectoria política que llevaba hasta ese momento. Frente a él teníamos la oposición de opciones más presuntamente aperturistas como las de Areilza o Fraga. Y miren ustedes cómo terminó.
Finalmente una de las características esenciales de la Transición fue la modernización. Las miradas que hacían los españoles a procesos similares en Europa e incluso a América Latina. Huntington lo denominó “ la tercera ola democrática”. Pero hay autores que no creen que España deba ser incluida en este caso. En nuestro país ya teníamos un antecedente de democratización en el siglo XX con la llegada de la Segunda República.
Lo que sí estaba claro, era la incertidumbre. No se sabía que iba a pasar exactamente después del denominado “ hecho biológico” ( la muerte del dictador). Temas como la amnistía de presos políticos, el debate sobre las autonomías, la forma del Estado… fueron decisiones de los primeros gobiernos y de los responsables de los partidos políticos y colectivos sociales.
Historiadores como Santos Juliá o Álvarez Junco nos apelan a que faltaba ( y falta incido yo) cultura democrática. Pongamos, pues, remedio.
domingo, 4 de abril de 2021
EPATAR
¿Qué puede a estas alturas producirnos admiración o asombro? Es decir epatar. Si hacemos un resumen de los acontecimientos más relevantes a lo largo de la semana, nos percataremos de que para que esto se produzca, se deben dar condiciones como salirnos de la norma, pasarnos de la raya, ver cosas o situaciones inhabituales…
Todo ello que, en principio, quedaría englobado dentro de lo anormal, resulta como si de un circunloquio se tratara, que lo realmente epatante va perdiendo su significado hasta, guste más o guste menos, convertirse en lo que sucede repetidamente en cada vez más ocasiones.
Pero dejemos de hablar en abstracto y bajemos al terreno de la concreción. En nuestra vida cotidiana, durante los últimos meses, como todos sabemos incluso ya pasada la frontera del año, estamos padeciendo una terrible pandemia que nadie duda en juzgar como dramática en todas sus consecuencias. Del mismo modo, parece que nos hemos conjurado para combatirla. Parece que hay consenso en luchar para minimizar sus efectos. Sin embargo, la noticia que día tras día inunda todos los informativos es la de la gente que entiende que no hay absolutamente ningún problema en continuar como si en su vida no existiera este paréntesis.
Fiestas multitudinarias, gente en la calle fuera de las horas establecidas, mascarillas bajadas en circunstancias cada vez más diversas, dudas y más dudas
En otro orden de cosas, cuando creíamos que la política daba pasos adelante en torno a la honradez. Cuando pensábamos que la sombra de la corrupción se reducía a titulares del trabajo de los tribunales sobre hechos pasados hace algunos años. Cuando intuíamos que alrededor de los grandes problemas los diferentes grupos políticos, aprendiendo de su pasado, iban a construir asimismo grandes acuerdos. Es en ese momento, en el que aparecen de nuevo sospechas de compras de cargos y escaños, involuciones de determinados personajes que bajo la apariencia de que con el tiempo se percatan de que se encuentran mejor en otro espacio del espectro, en realidad se demuestra que con el tiempo lo que han buscado es la mera supervivencia. O si nos vamos a la creación de gobiernos, de nuevo volvemos a la vieja dialéctica de los vetos, del estancamiento y de las presiones hasta el último minuto.
Muchas más cuestiones podríamos abordar como por ejemplo las relaciones entre leyes y deseos de la ciudadanía. O entre solidaridad sin fronteras. O entre negocios e ideologías. O finalmente entre limpieza, deseos de superación, avances tecnológicos y científicos o deporte y salud.
Una vez más, no se deja nada atrás.
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