domingo, 17 de enero de 2021
FATUM
Si justo después de la primera ola de la pandemia aparecieron, como surgidos de un criadero, montones de presuntos especialistas que nos “ asesoraron” e “ilustraron” sobre los numerosos errores cometidos y cómo ellos los hubieran vaticinado sin apenas dificultad, ahora nos encontramos con todo lo contrario.
Es decir, sabiendo lo que sabemos, y tal como señala el adagio, “ el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”, hemos vuelto a caer.
El propio Fernando Simón nos lo recordaba hace escasos días: está creciendo ( y subirá más) el número de contagios, las hospitalizaciones, las saturaciones en las UCIs, el cansancio entre el personal sanitario y lo más lamentable, por lo irremediable, las defunciones.
Hemos pasado unas fiestas de Navidad, posiblemente de la forma menos aconsejable, dadas las actuales circunstancias.
Y ahí, interviene el fatum. El destino. La predicción. Lo sabíamos y aún así, parecía no importarnos.
Quizás nos tenga que influir la extenuante queja de todos los sectores implicados, tanto en el sentido sanitario como en el aspecto económico. Quizás las inconmensurables molestias que cada día que pasa, la pandemia está ocasionando. Quizás el deseo porque los efectos de los tratamientos, ya de por sí acelerados gracias a la eficacia y al trabajo de los investigadores, se puedan vislumbrar. En definitiva, muchos quizás que deberían replantearnos el hecho de que no podemos obsesionarnos con la búsqueda de responsabilidades, de culpabilidades, unilaterales.
Hay múltiples factores interrelacionados que nos van a hacer convivir durante mucho tiempo con estas indeseadas consecuencias.
Por esa y por muchas otras razones, sería bueno parar. Mirar humildemente hacia todo aquello que pueda enseñarnos como revertir nuestras, indudables, equivocaciones.
En definitiva, creer que es todavía posible una hoja de ruta sin marcha atrás, siempre que nos quede claro, que ante la dimensión de esta tragedia, no cabe el cortoplacismo.
Si estamos ante una crisis global. Si los dígitos que la caracterizan ocupan ya varios espacios. Entonces, seamos conscientes que queda mucho, pero que nada avanza si nada se mueve.
domingo, 10 de enero de 2021
NUMEN
El acierto, la inspiración, el numen… en todo lo relacionado con nuestras vidas actuales es motivador y a la vez es fruto, no del azar, como muchos creen ( también en su lado opuesto) sino de la experiencia, de la acción, de lo que en realidad comprende lo que se viene a denominar Ciencia.
Una y otra vez se escucha a la gente pronunciarse en cualquiera de los foros donde nos situemos, que el error en el que nos estamos viendo sumergidos es fruto precisamente del incumplimiento. De la inmadurez. De la relajación.
A la vez, somos capaces de irrumpir con nuestro desaforado vocabulario, para expresar la furia de la desesperación hablando de improvisación, de “ ya te lo decía yo” o del “ se llega, una vez más, tarde”.
Pero, sin embargo, no es menos cierto, que para eso existen los sistemas contrafactuales. Podemos, en tiempo real, comparar qué se ha hecho en otras épocas y qué se está haciendo en distintas sociedades y espacios en circunstancias de índole similar.
Y la realidad es tozuda. Parte de la civilización occidental parece que no está preparada para afrontar situaciones complejas sino es con la coerción. Por voluntad propia, por solidaridad con el otro, por comprensión de la infalibilidad del conjunto, no llegamos suficientemente a la solución definitiva. Ni siquiera a paliar el desastre.
Así pues, resulta cada vez más reiterativa, la apelación a la represión. A la aplicación de medidas efectivas por ser reales y no quedarse meramente en la voluntad o en el aviso.
Basta ya, parecen decir, de recomendaciones. Si demostramos no estar capacitados para guiarnos por lo que está demostrado que conduce al Bien. Si creemos que esto afecta sólo al resto. Si no estamos dispuestos a admitir la gravedad tanto actual como futura de muchas actitudes inconsecuentes. Entonces está claro que no hay numen que valga.
Probablemente ni siquiera vacunas, ni medios económicos desmesurados, ni infraestructuras humanas y materiales volcadas. Nada será suficiente, desde el instante que lo confiemos todo a que el tiempo y un poco de suerte dejará todo esto en un mal sueño.
Pesadilla que ya dura mucho más de lo que cualquier mente podría haber imaginado.
No dejemos que la puerta la abra solamente la genialidad. Seamos copartícipes. Siempre estaremos a tiempo de no estropearlo aún más.
domingo, 3 de enero de 2021
SOFISMAS
Asistimos con una inusitada frecuencia en los últimos tiempos a una exposición de motivos, argumentarios se dice desde diferentes entornos, destinados, en más ocasiones de las deseadas, no a convencer, sino a confundir a los interlocutores.
No se trata tan sólo de las tan denostadas noticias falsas, que suelen ser desmontadas por los adversarios o simplemente por la realidad más cruda que pone a cada uno en su sitio. Si bien, es relativamente cierta la máxima de que “calumnia que algo queda” o el hecho de que cuesta a veces más trabajo demostrar la verdad. En ocasiones, lo que da es pereza.
En los casos que me quiero referir, hablo más bien de los sofismas. Es decir, cuando la gente le da por creerse lo que cuenta, sabedora de que es mentira. Y lo malo es que montan una batería de elementos persuasivos para intentar atraer la atención de los destinatarios de los mensajes.
Así, por ejemplo, nos está pasando con la vacuna contra el Covid-19. Se empezó diciendo, por algunos, que era demasiado pronto, que no se conocían los efectos secundarios, incluso los más atrevidos ( los negacionistas) hablaron de conspiraciones y de negocios de las grandes multinacionales ( cuando no de estrategias de poder autoritarias).
Sin embargo, obviaban el hecho de que ante una catástrofe como en la que nos encontramos, se han movilizado ingentes esfuerzos tendentes a acelerar, respetando escrupulosamente la seguridad, todos los procesos.
Así, se han realizado miles de pruebas previas, se han invertido millones de recursos económicos, se han priorizado presupuestos públicos, se ha investigado, ensayado, probado… hasta la saciedad.
Y llegamos al momento actual. El calificativo más extendido ( y más adecuado) es el de la esperanza. Junto a ella, la prudencia.
Así pues, lejos de los gafes, de los que parece que no quieren ver la luz, de los que huyen de la salida, nos encontraremos la mayoría.
Ante nosotros, los sofismas se deben estrellar. Ante nosotros la fuerza y las ganas de salir adelante contrarrestarán todo intento de empujarnos al desánimo. Ante nosotros el peligro es, sin lugar a duda, la charla emborregada de los que lejos del debate científico, tratan de imponer una visión, excesivamente negativa en lugar de llamar a la unión, a la cooperación y al deseo de supervivencia.
domingo, 27 de diciembre de 2020
JOSÉ GIRAL Y LA ESPAÑA DEL SIGLO XX
He leído la última obra del profesor Julián Chaves que glosa la figura de José Giral Pereira, un personaje enormemente relacionado con Extremadura. Mantuvo fuertes relaciones familiares con nuestra tierra dada su vinculación con Navalmoral de la Mata ( estaba casado con María Luisa González de la Calle, sobrina de Urbano González Serrano, individuo muy reconocido en la comarca del campo Arañuelo).
Además, como veremos más adelante, desarrolló buena parte de su actividad política representando a los cacereños en el Congreso de los Diputados.
Julián Chaves nos ilustra, una vez más, con la peripecia vital de un personaje de nuestra Historia reciente, injustamente poco valorado, y sobre todo, escasamente reconocido.
Nos encontramos ante la trayectoria académica y política de José Giral en un denso y extraordinariamente documentado estudio, que nos permite acercarnos, no únicamente a las singularidades de la figura del biografiado, sino también al contexto de la convulsa época en la que le tocó desarrollar su incesante actividad.
Se trata en este libro de realizar un análisis pormenorizado de todo lo que sucedió en la España de principios del siglo XX, pasando de la monarquía de Alfonso XIII y la Dictadura de Primo de Rivera, hasta la etapa republicana, la guerra civil y los primeros momentos del exilio.
Sobre los aspectos meramente académicos es importante resaltar que nos encontramos ante una persona excelentemente formada. Valgan meramente algunos ejemplos: fue profesor universitario en Salamanca ( donde por cierto entabló amistad, entre otros con Unamuno) o en Madrid.
Pero si en algo se hace especialmente hincapié en la obra del profesor Julián Chaves, es en las peripecias políticas de Giral. Fue capaz de sostener relaciones de primer nivel. No obstante llegó a ser Presidente del Gobierno, Ministro en varias ocasiones, diputado por la provincia de Cáceres…
A todo ello se suma que conoció y estableció contactos, unos muy directos, como fue el de Azaña, otros con vicisitudes o grandes diferencias, con buena parte de la élite de los poderes de su época.
Fue ante todo una persona muy discreta y educada, que desde los principios de su actividad pública destacó por la lucha a favor del establecimiento de la República en nuestro país.
Sobre sus responsabilidades políticas deja una amplísima huella en las páginas del libro que reseñamos, si bien, son muy destacados los avatares padecidos durante la guerra civil y su cruel desenlace con la travesía a México y como nos comenta Julián Chaves, con la amargura del exilio en Francia.
Sale de España en 1939 y fallece lejos de su patria en 1962. Por eso sería deseable animar a completar la singladura de tan extraordinario personaje con un análisis futuro de lo que fueron sus últimos años en el exilio.
Quedamos, pues, pendientes.
domingo, 20 de diciembre de 2020
CONTRITO
Tristeza, melancolía frente a alegría desbordante, a veces forzada, son sensaciones, sentimientos, que nos suelen rodear a medida que se acercan las fecha navideñas.
Claro que todos tenemos recuerdos. Claro que todos tenemos gustos, preferencias, hacemos esfuerzos o nos dejamos llevar por lo que nos rodea.
Pero esa es la grandeza de la vida. El sentirnos diferentes. El hecho de que podamos convivir rodeados de gente que vive apasionadamente algunas celebraciones, mientras que otros están deseando que pasen.
Y especialmente cuando se producen fenómenos como el que este año nos ha tocado asumir. Si habitualmente vivimos de comparaciones, no le quepa la menor duda a nadie, que esta vez volveremos con más ímpetu a echar la vista atrás.
Sin embargo, puede pasarnos como a la señora de un vídeo de washap que me han pasado. Se quejaba amargamente el año pasado de lo penoso que eran los preparativos de comidas y cenas navideñas. Hacía comentarios despectivos a la reunión con familiares ( cuñados, suegras, niñas y niños…), al enorme trabajo que ello representaba, a lo harta que estaba de todo esta diversión impostada.
Otra imagen simultánea nos trasladaba a diciembre de 2020. En esta ocasión, la misma señora lloraba desesperada. Su queja, ahora, era por no poder reunirse con sus familiares queridos, por no poder oír sus risas, sus llantos, sus canciones, sus chistes. Por no poder compartir la abundante comida y los deliciosos postres. Por no poder intercambiar las novedades acontecidas en las vidas de toda su familia.
Y es que, en definitiva, de eso estamos hechos. De contradicciones. De sentimientos encontrados. Del paso de la tristeza a la alegría y viceversa. De la huida de los enquistamientos.
En eso consiste el progreso. De eso trata el avance de las sociedades. Del movimiento. Del pulular continuo e imparable de noticias. De sucesos. De cosas que varían constantemente.
Por esa razón, no permitamos que ni la risa perpetua ni el llanto desconsolado inunden nuestras horas, sobre todo en unos momentos en los que nunca en tanto tiempo hemos necesitado de la presencia del otro.
Ni contritos ni exultantes, seamos, valga la perorata, auténticos, es decir, singulares, especiales por diferentes, destacados por desuniformes.
domingo, 13 de diciembre de 2020
ESLÓGANES
Hace unos días se presentaban en la Asamblea de Extremadura los Presupuestos para el ejercicio 2021 de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes. Al margen del baile de números o cifras, de proyectos y de ejecuciones, de aspiraciones o frustraciones, se pusieron encima de la mesa una serie de eslóganes que, sin duda, deben permitirnos recordar en el tiempo los objetivos que en tan delicada situación nos vamos a plantear.
Así, la Cultura se afirma que puede ser y es segura. La prueba está en la serie de acontecimientos, espectáculos, actuaciones… que paulatinamente se están llevando a cabo. Y lo hacemos juntos: administración, trabajadores y empresarios.
Sobre el área de Turismo hay que empezar señalando que es la solidaridad con el sector la que debe guiar nuestros pasos. Tenemos que ser corresponsables con las inmensas dificultades por las que están atravesando. Y, por esa razón, el Gobierno tiene que ser muy sensible en su política de ayudas para la revitalización y la pronta recuperación de la actividad.
Finalmente con el Deporte la definición escogida es que se sea responsable. Que si se hacen eventos en la naturaleza se recoja todo lo que allí se utilice. Que dejemos nuestra marca pero borremos nuestra huella. O que, si por ejemplo, eres ciclista, te pongas el casco.
Cultura segura, solidaridad con el sector del Turismo y Deporte responsable son una serie de conceptos que deben servirnos para guiar nuestros pasos en los próximos meses.
Está claro que mientras sigamos estos preceptos, avanzamos. Está claro que cuando cumplimos hay continuidad. Está claro, sobre todo que, como cantaba Dani Martí, “ ya nada volverá a ser como antes”.
Esfuerzo y resultado. Aviso a navegantes, pronto va a dejar de estar mal visto desconsiderar a aquellos, que poniéndose encima de los demás, siguen entendiendo que con ellos no van las normas. Que a ellos no les afecta. Que esto es algo así como una conspiración para que el Estado se haga expansivo en nuestras vidas apoderándose de nuestros derechos ( pero sin hacer ninguna alusión a nuestras obligaciones).
Si queremos continuar acudiendo al cine, al teatro o visitar monumentos. Aplaudir en los espectáculos deportivos, animar a nuestros referentes. Disfrutar de un paseo en una localidad lejana o próxima a nuestras casas, dormir en una casa rural o comer en un hotel o restaurante del que siempre nos hablaron. Ver a familiares y allegados y compartir con ellos sus aficiones… tendremos que hacer realidad y consolidar los eslóganes que hemos estado citando.
domingo, 6 de diciembre de 2020
SALE EL SOLO
Decía David Cansinos, un atleta paralímpico, que “todos los días sale el sol y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo”.
¿Qué viene a significar? Nos demuestra que buena parte de nuestras acciones vienen determinadas por la actitud. Es decir, nos vemos rodeados de dificultades, algunas sobrevenidas, otras provocadas por nuestras acciones. Unas de pronta respuesta. Otras que requieren un análisis minucioso y pormenorizado de sus posibles respuestas.
Pero, en definitiva, es la voluntad el arma más fuerte para combatir los desánimos.
Creo que no se trata de ser optimista o tener una visión negativa de todo lo que nos acontece. Se trata, más bien, de asumir que los problemas que nos rodean, así como las buenas noticias, tienen un tratamiento que debe ir más allá de la superficialidad.
Lo simple es enunciar la queja ( o su antagónica bendición) ante lo que sucede. Lo realmente efectivo es escudriñar, como hacemos los historiadores, las causas y las consecuencias. Sólo así, se logra aprender en el proceso.
En muchas ocasiones hemos hablado de matices, de tonos grises, de equilibrios. De huir del blanco y del negro. Ahí es donde podemos encontrarnos. En la búsqueda de beneficios de la escucha activa.
Las noticias de los informativos, siempre repletas de acontecimientos que ocupan los titulares que pretenden regir nuestras vidas, son moldeables, según sea la intención del sujeto de acompañarlas o rechazarlas. De combatirlas o de apoyarnos en ellas. De ignorarlas o por el contrario de aprender de su contenido.
Son suficientes razones para que sigamos haciendo una prelación de prioridades: salud, educación, sociabilidad, cultura, ciencia y progreso… son algunas muestras que interrelacionadas nos llevan a la plenitud.
Un simple gesto puede alegrarnos o destrozarnos la mañana. Puede estimular el despertar o agobiarnos toda la jornada. Puede llenarnos de energía o en su defecto apoltronarnos sin remedio.
Todos los días alguien te pregunta. Alguien te comenta. Alguien te muestra ya sea a través de las imágenes, de los sonidos o de la letra impresa, algo nuevo. Todos los días, como David Cansinos nos comentaba, si queremos, podemos sacar a pasear el sol, aunque nos de la sensación de que no lo encontramos.
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