domingo, 3 de enero de 2021

SOFISMAS

Asistimos con una inusitada frecuencia en los últimos tiempos a una exposición de motivos, argumentarios se dice desde diferentes entornos, destinados, en más ocasiones de las deseadas, no a convencer, sino a confundir a los interlocutores. No se trata tan sólo de las tan denostadas noticias falsas, que suelen ser desmontadas por los adversarios o simplemente por la realidad más cruda que pone a cada uno en su sitio. Si bien, es relativamente cierta la máxima de que “calumnia que algo queda” o el hecho de que cuesta a veces más trabajo demostrar la verdad. En ocasiones, lo que da es pereza. En los casos que me quiero referir, hablo más bien de los sofismas. Es decir, cuando la gente le da por creerse lo que cuenta, sabedora de que es mentira. Y lo malo es que montan una batería de elementos persuasivos para intentar atraer la atención de los destinatarios de los mensajes. Así, por ejemplo, nos está pasando con la vacuna contra el Covid-19. Se empezó diciendo, por algunos, que era demasiado pronto, que no se conocían los efectos secundarios, incluso los más atrevidos ( los negacionistas) hablaron de conspiraciones y de negocios de las grandes multinacionales ( cuando no de estrategias de poder autoritarias). Sin embargo, obviaban el hecho de que ante una catástrofe como en la que nos encontramos, se han movilizado ingentes esfuerzos tendentes a acelerar, respetando escrupulosamente la seguridad, todos los procesos. Así, se han realizado miles de pruebas previas, se han invertido millones de recursos económicos, se han priorizado presupuestos públicos, se ha investigado, ensayado, probado… hasta la saciedad. Y llegamos al momento actual. El calificativo más extendido ( y más adecuado) es el de la esperanza. Junto a ella, la prudencia. Así pues, lejos de los gafes, de los que parece que no quieren ver la luz, de los que huyen de la salida, nos encontraremos la mayoría. Ante nosotros, los sofismas se deben estrellar. Ante nosotros la fuerza y las ganas de salir adelante contrarrestarán todo intento de empujarnos al desánimo. Ante nosotros el peligro es, sin lugar a duda, la charla emborregada de los que lejos del debate científico, tratan de imponer una visión, excesivamente negativa en lugar de llamar a la unión, a la cooperación y al deseo de supervivencia.

domingo, 27 de diciembre de 2020

JOSÉ GIRAL Y LA ESPAÑA DEL SIGLO XX

He leído la última obra del profesor Julián Chaves que glosa la figura de José Giral Pereira, un personaje enormemente relacionado con Extremadura. Mantuvo fuertes relaciones familiares con nuestra tierra dada su vinculación con Navalmoral de la Mata ( estaba casado con María Luisa González de la Calle, sobrina de Urbano González Serrano, individuo muy reconocido en la comarca del campo Arañuelo). Además, como veremos más adelante, desarrolló buena parte de su actividad política representando a los cacereños en el Congreso de los Diputados. Julián Chaves nos ilustra, una vez más, con la peripecia vital de un personaje de nuestra Historia reciente, injustamente poco valorado, y sobre todo, escasamente reconocido. Nos encontramos ante la trayectoria académica y política de José Giral en un denso y extraordinariamente documentado estudio, que nos permite acercarnos, no únicamente a las singularidades de la figura del biografiado, sino también al contexto de la convulsa época en la que le tocó desarrollar su incesante actividad. Se trata en este libro de realizar un análisis pormenorizado de todo lo que sucedió en la España de principios del siglo XX, pasando de la monarquía de Alfonso XIII y la Dictadura de Primo de Rivera, hasta la etapa republicana, la guerra civil y los primeros momentos del exilio. Sobre los aspectos meramente académicos es importante resaltar que nos encontramos ante una persona excelentemente formada. Valgan meramente algunos ejemplos: fue profesor universitario en Salamanca ( donde por cierto entabló amistad, entre otros con Unamuno) o en Madrid. Pero si en algo se hace especialmente hincapié en la obra del profesor Julián Chaves, es en las peripecias políticas de Giral. Fue capaz de sostener relaciones de primer nivel. No obstante llegó a ser Presidente del Gobierno, Ministro en varias ocasiones, diputado por la provincia de Cáceres… A todo ello se suma que conoció y estableció contactos, unos muy directos, como fue el de Azaña, otros con vicisitudes o grandes diferencias, con buena parte de la élite de los poderes de su época. Fue ante todo una persona muy discreta y educada, que desde los principios de su actividad pública destacó por la lucha a favor del establecimiento de la República en nuestro país. Sobre sus responsabilidades políticas deja una amplísima huella en las páginas del libro que reseñamos, si bien, son muy destacados los avatares padecidos durante la guerra civil y su cruel desenlace con la travesía a México y como nos comenta Julián Chaves, con la amargura del exilio en Francia. Sale de España en 1939 y fallece lejos de su patria en 1962. Por eso sería deseable animar a completar la singladura de tan extraordinario personaje con un análisis futuro de lo que fueron sus últimos años en el exilio. Quedamos, pues, pendientes.

domingo, 20 de diciembre de 2020

CONTRITO

Tristeza, melancolía frente a alegría desbordante, a veces forzada, son sensaciones, sentimientos, que nos suelen rodear a medida que se acercan las fecha navideñas. Claro que todos tenemos recuerdos. Claro que todos tenemos gustos, preferencias, hacemos esfuerzos o nos dejamos llevar por lo que nos rodea. Pero esa es la grandeza de la vida. El sentirnos diferentes. El hecho de que podamos convivir rodeados de gente que vive apasionadamente algunas celebraciones, mientras que otros están deseando que pasen. Y especialmente cuando se producen fenómenos como el que este año nos ha tocado asumir. Si habitualmente vivimos de comparaciones, no le quepa la menor duda a nadie, que esta vez volveremos con más ímpetu a echar la vista atrás. Sin embargo, puede pasarnos como a la señora de un vídeo de washap que me han pasado. Se quejaba amargamente el año pasado de lo penoso que eran los preparativos de comidas y cenas navideñas. Hacía comentarios despectivos a la reunión con familiares ( cuñados, suegras, niñas y niños…), al enorme trabajo que ello representaba, a lo harta que estaba de todo esta diversión impostada. Otra imagen simultánea nos trasladaba a diciembre de 2020. En esta ocasión, la misma señora lloraba desesperada. Su queja, ahora, era por no poder reunirse con sus familiares queridos, por no poder oír sus risas, sus llantos, sus canciones, sus chistes. Por no poder compartir la abundante comida y los deliciosos postres. Por no poder intercambiar las novedades acontecidas en las vidas de toda su familia. Y es que, en definitiva, de eso estamos hechos. De contradicciones. De sentimientos encontrados. Del paso de la tristeza a la alegría y viceversa. De la huida de los enquistamientos. En eso consiste el progreso. De eso trata el avance de las sociedades. Del movimiento. Del pulular continuo e imparable de noticias. De sucesos. De cosas que varían constantemente. Por esa razón, no permitamos que ni la risa perpetua ni el llanto desconsolado inunden nuestras horas, sobre todo en unos momentos en los que nunca en tanto tiempo hemos necesitado de la presencia del otro. Ni contritos ni exultantes, seamos, valga la perorata, auténticos, es decir, singulares, especiales por diferentes, destacados por desuniformes.

domingo, 13 de diciembre de 2020

ESLÓGANES

Hace unos días se presentaban en la Asamblea de Extremadura los Presupuestos para el ejercicio 2021 de la Consejería de Cultura, Turismo y Deportes. Al margen del baile de números o cifras, de proyectos y de ejecuciones, de aspiraciones o frustraciones, se pusieron encima de la mesa una serie de eslóganes que, sin duda, deben permitirnos recordar en el tiempo los objetivos que en tan delicada situación nos vamos a plantear. Así, la Cultura se afirma que puede ser y es segura. La prueba está en la serie de acontecimientos, espectáculos, actuaciones… que paulatinamente se están llevando a cabo. Y lo hacemos juntos: administración, trabajadores y empresarios. Sobre el área de Turismo hay que empezar señalando que es la solidaridad con el sector la que debe guiar nuestros pasos. Tenemos que ser corresponsables con las inmensas dificultades por las que están atravesando. Y, por esa razón, el Gobierno tiene que ser muy sensible en su política de ayudas para la revitalización y la pronta recuperación de la actividad. Finalmente con el Deporte la definición escogida es que se sea responsable. Que si se hacen eventos en la naturaleza se recoja todo lo que allí se utilice. Que dejemos nuestra marca pero borremos nuestra huella. O que, si por ejemplo, eres ciclista, te pongas el casco. Cultura segura, solidaridad con el sector del Turismo y Deporte responsable son una serie de conceptos que deben servirnos para guiar nuestros pasos en los próximos meses. Está claro que mientras sigamos estos preceptos, avanzamos. Está claro que cuando cumplimos hay continuidad. Está claro, sobre todo que, como cantaba Dani Martí, “ ya nada volverá a ser como antes”. Esfuerzo y resultado. Aviso a navegantes, pronto va a dejar de estar mal visto desconsiderar a aquellos, que poniéndose encima de los demás, siguen entendiendo que con ellos no van las normas. Que a ellos no les afecta. Que esto es algo así como una conspiración para que el Estado se haga expansivo en nuestras vidas apoderándose de nuestros derechos ( pero sin hacer ninguna alusión a nuestras obligaciones). Si queremos continuar acudiendo al cine, al teatro o visitar monumentos. Aplaudir en los espectáculos deportivos, animar a nuestros referentes. Disfrutar de un paseo en una localidad lejana o próxima a nuestras casas, dormir en una casa rural o comer en un hotel o restaurante del que siempre nos hablaron. Ver a familiares y allegados y compartir con ellos sus aficiones… tendremos que hacer realidad y consolidar los eslóganes que hemos estado citando.

domingo, 6 de diciembre de 2020

SALE EL SOLO

Decía David Cansinos, un atleta paralímpico, que “todos los días sale el sol y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo”. ¿Qué viene a significar? Nos demuestra que buena parte de nuestras acciones vienen determinadas por la actitud. Es decir, nos vemos rodeados de dificultades, algunas sobrevenidas, otras provocadas por nuestras acciones. Unas de pronta respuesta. Otras que requieren un análisis minucioso y pormenorizado de sus posibles respuestas. Pero, en definitiva, es la voluntad el arma más fuerte para combatir los desánimos. Creo que no se trata de ser optimista o tener una visión negativa de todo lo que nos acontece. Se trata, más bien, de asumir que los problemas que nos rodean, así como las buenas noticias, tienen un tratamiento que debe ir más allá de la superficialidad. Lo simple es enunciar la queja ( o su antagónica bendición) ante lo que sucede. Lo realmente efectivo es escudriñar, como hacemos los historiadores, las causas y las consecuencias. Sólo así, se logra aprender en el proceso. En muchas ocasiones hemos hablado de matices, de tonos grises, de equilibrios. De huir del blanco y del negro. Ahí es donde podemos encontrarnos. En la búsqueda de beneficios de la escucha activa. Las noticias de los informativos, siempre repletas de acontecimientos que ocupan los titulares que pretenden regir nuestras vidas, son moldeables, según sea la intención del sujeto de acompañarlas o rechazarlas. De combatirlas o de apoyarnos en ellas. De ignorarlas o por el contrario de aprender de su contenido. Son suficientes razones para que sigamos haciendo una prelación de prioridades: salud, educación, sociabilidad, cultura, ciencia y progreso… son algunas muestras que interrelacionadas nos llevan a la plenitud. Un simple gesto puede alegrarnos o destrozarnos la mañana. Puede estimular el despertar o agobiarnos toda la jornada. Puede llenarnos de energía o en su defecto apoltronarnos sin remedio. Todos los días alguien te pregunta. Alguien te comenta. Alguien te muestra ya sea a través de las imágenes, de los sonidos o de la letra impresa, algo nuevo. Todos los días, como David Cansinos nos comentaba, si queremos, podemos sacar a pasear el sol, aunque nos de la sensación de que no lo encontramos.

domingo, 29 de noviembre de 2020

SÍNDROMES

Ya en el año 2012 Ana Pastor nos recordaba una acepción, acuñada en Estados Unidos y citada por Rosa María Calaff, sobre lo que entonces se denominaba, Síndrome de la Piedad cansada, Se hacía referencia a una inmunidad, tolerancia para ser más suaves en su expresión, hacia el sufrimiento. Estaban, estábamos, estamos... habituados a ver los dramas que se reflejan, fundamentalmente a través de los medios de comunicación, como algo ajenos a nuestras vidas. Incluso me atrevería a decir que perturbadores de nuestra cotidianeidad y a la postre nuestra sempiterna tranquilidad. Guerras, hambrunas, catástrofes naturales, incluso epidemias... eran vistas como algo que sólo ocurría a “otros” e incluso en medio de una tremenda crueldad, se llegaban a escuchar argumentos justificativos de determinadas situaciones. Abstrayéndonos en el tiempo, da la maldita casualidad que hoy por hoy podríamos encontrarnos en similares situaciones. Nos encontramos siendo protagonistas de las causas ocasionadas por la barbarie que proporciona una situación lejos de nuestro control. Durante unos meses hemos llegado a pensar que no nos tocaría. Que eran elementos ya no lejanos, pero si distantes. Pero lamentablemente nadie a estas alturas desconoce ni un solo caso de familia, amigos o vecinos que no hayan pasado muy cerca el miedo y en muchos casos la consecuencia tremenda física y psicológica derivadas de la enfermedad. Ya no resulta raro ir por la calle y escuchar hablar de positivos. Entrar en una tienda y preguntar o interesarte por la salud de un conocido. Llamar la atención, por comprobar la flexibilización de las medidas que adoptan todavía muchos de nuestros convecinos. Y acabamos de dar el salto cualitativo de percatarnos, el verano lo ha demostrado, que ni siquiera lo padecido en los meses anteriores nos ha hecho ser mejores como sociedad. Rápidamente hemos vuelto a nuestras rutinas, hemos perdido la paciencia y retomado de manera un tanto irresponsable y sobre todo más de lo recomendable algunos hábitos que necesitarían más tiempo para hacerse sostenibles. Estos últimos días, de nuevo, parece que estamos recibiendo buenas noticias. Parece que estamos venciendo alguna batalla. Quisiera que no sirviera para que, una vez más y tal como comentábamos al principio del artículo, entremos en el círculo del síndrome de la piedad cansada. No nos lo podríamos perdonar.

domingo, 15 de noviembre de 2020

PAROXISMO

En los últimos días hemos asistido a manifestaciones de paroxismo en diferentes vertientes. En el ámbito internacional, parecería una anécdota, si no fuera por el drama que lleva dentro, la reacción del todavía Presidente de los Estados Unidos de América Donald Trump. Si en el ámbito de la medicina, el concepto de paroxismo hace referencia a manifestaciones violentas de una enfermedad, en el terreno coloquial, podemos hacer alusión a la expresión enardecida de una opinión o un sentimiento. A la exageración continuada. Esa ha sido la forma de actuar, no sólo tras las elecciones de la pasada semana, si no que esta conducta ha sido la que le ha caracterizado durante todo su mandato. Y eso, con ser determinante para los norteamericanos ( y si cabe para el resto del mundo) es a mi juicio revelador de un cuestionamiento de la Democracia como sistema político. Se ha reproducido en multitud de ocasiones la expresión de Churchill cuando trató de definir a la Democracia como el menos malo de los sistemas políticos. Sin embargo, los acontecimientos vividos recientemente nos hacen dudar, incluso, de la capacidad de una gran potencia para poder llevarlo a cabo. Si es verdad que hay que ser garantistas, que tienen un modelo complejo de gestionar a la hora de los recuentos, que son millones de votantes… Pero no lo es menos, que gozan de tecnología punta, que deberían tener preparado un equilibrio entre seguridad y eficacia. Y sobre todo, que mientras en muchas de las democracias occidentales el resultado final se conoce a las pocas horas, no es de recibo que en este caso tengamos que estar pendientes, por un lado del resultado oficioso, pero lo que sin duda llama más la atención, de una caterva de recursos y la no aceptación de la derrota que puede llevar incluso meses el resolverse. Cuando me preguntan los motivos de la diferencia con, por ejemplo España, hay que recordar, en aras de la verdad, que son modelos muy distintos. En nuestro caso el método de elección es directo. Contamos votos de candidatos y partidos por circunscripciones: se suman y el resultado es prácticamente instantáneo, ya que es casi proporcional: de acuerdo al número de votos, cada partidos saca adelante un número de candidatos electos. Sería objeto de otro artículo entrar en más detalles: prima a los partidos mayoritarios, comportamientos diferentes según el tamaño de la circunscripción o el tipo de elección ( municipal, autonómica, nacional o europea)…. En el caso de Estados Unidos vale la pena reseñar que su método es indirecto ( entre otras variables). La suma de los votos de cada candidato se hace por Estado y lo que se eligen son, una especie de delegados o “super votantes” en cada Estado, que serán los que elijan más adelante el Presidente. La pugna es sobre todo porque no es del todo representativo. El ganador en cada Estado se lleva todos los delegados. De ahí la discrepancia. De ahí el paroxismo.