martes, 28 de mayo de 2019

VALOES EUROPEOS


Hace unos días se celebró en Yuste un debate sobre Europa. Ahora, que precisamente,  tenemos la oportunidad de sumar a las urnas municipales y autonómicas, nuestra opinión sobre qué queremos que se defienda en un proyecto que se inició hace varias décadas y que tantísimos beneficios ha traído a Comunidades como Extremadura.
Pero lo más importante, a mi juicio, son los valores. Conceptos como la inmigración, que tenemos que relacionarla con el envejecimiento de la población  y con el sostenimiento de la actividad económica y el mantenimiento de las pensiones. Esto que parece que puede ser una garantía, desde el punto de vista económico, no nos puede hacer olvidar que es mucho más importante reconocer que no se puede permitir la vulneración de los Derechos Humanos o poner obstáculos al exilio de la gente y el derecho al asilo.
Otro asunto preocupante son los populismos. Su auge vinculado, en muchas ocasiones, a las políticas de austeridad y recortes o al hecho del pacto de varios gobiernos conservadores con ellos. Incluso para los que dudan y se muestran escépticos, ¿qué les vamos a decir en los entornos rurales, si por ejemplo, desaparece la PAC?
A ello sumamos conceptos que sobrepasan la mentalidad matemática de algunos dirigentes: la urgencia de los cambios climáticos, medioambientales o la agroecología.
Las políticas comunes de inclusión o discapacidad. La discriminación social o la xenofobia. No podemos criticar, solamente, a los que ejecutan políticas en este sentido, sino tampoco tolerar a quienes consienten que esto suceda.
Además, hay temas que creíamos meramente locales y que deberían afrontarse en el marco supranacional: la lucha contra la brecha salarial o la negociación colectiva en el mundo laboral.
Por último, no podemos dejar de lado la relación de Europa y la globalización en el siglo XXI: la cooperación al desarrollo, la persecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la relación con Iberoamérica o la lucha contra el terrorismo.
En definitiva una Europa muy cercana, muy próxima a los intereses individuales y colectivos de las personas. Nos afecta muchísimo más de lo que pensamos el mantenimiento de unos valores compartidos que nos harán, felizmente más humanos, solidarios e iguales.
Traspasando fronteras.







martes, 21 de mayo de 2019

REENCUENTROS


Si el deporte es una forma especial de relacionarse, de vivir, de superación, tengas o no adversidades, el deporte especial, valga la reiteración, es justamente hiperbólico en su adjetivación
Hace unos días, se han celebrado en Navalmoral  de la Mata las últimas sesiones de la denominada convivencia de los JEDES. En ellas, se ha podido comprobar cómo, al margen de un excepcional ambiente, difícilmente comparable al que podemos ver en la mayoría de los eventos deportivos, el disfrute por la competición era intrínseco a la emoción del resultado.
Pero, además de ser lo que habitualmente etiquetamos como una escuela de valores, suponía un genial escenario para los reencuentros. Era el momento ideal para volverse a ver muchas chicas y chicos que ansiaban compartir unas horas con aquellos que vienen siendo sus rivales y amigos o sus amigos y rivales ( que en este caso nunca han venido a ser algo diferente)
La felicidad expresada en el rostro de participantes y familiares se contagiaba a una organización de las disciplinas que se extendía a lo largo de todas las jornadas.
La obtención de una medalla era celebrada, como siempre, por ser el fruto del trabajo bien hecho, pero también porque te capacitaba para realizar una hazaña: conseguir destacar, resaltar, mejorar… es decir superarte.
La ilusión, otra de las etiquetas con la que podemos aderezar estos campeonatos, se iba extendiendo a medida que se acercaba la hora de salir al escenario. Los nervios propios del que lo quiere dar todo, las prisas por ejecutar las cosas bien y la satisfacción que da al finalizar, es impagable. ¡Claro que merece la pena!
Como colofón un asunto que se desprende de todo lo anterior: cuando las cosas se hacen para que todos lo pasemos fenomenal se logra un efecto correlativo: contagiar la alegría.
Eso es lo que se ha vivido estos días en Navalmoral de la Mata. Eso es lo que se van a llevar los miles de participantes, sus preparadores, sus familias, los organizadores…
Pero como en todo gran espectáculo, una vez echado el telón, nada se para. Ya se están preparando los próximos JEDES. Ya están todos pensando en cómo acometerlos y en cómo van a ir planificando las distintas fases que les llevaran a la convivencia final.
Volveremos a vernos.



martes, 7 de mayo de 2019

¡QUÉ ALEGRÍA DA!


El domingo 28 de abril celebramos elecciones generales al Congreso de los Diputados y al Senado. Fue una jornada muy larga para la gente que estuvo en las mesas electorales, ya sea como interventores y apoderados, ya sea como Presidente y vocales de cada Mesa.
Lo verdaderamente relevante, en la mayoría de los casos que me consta, es el gran ambiente y cordialidad entre las personas que se vivió durante tantas horas de convivencia. Eso también forma parte de las lecciones que nos da el poder disfrutar de un sistema democrático.
Cada uno cumpliendo sus funciones no interfería en el desarrollo de los demás, pero a la vez dio pie a intercambiar opiniones, a colaborar entre personas de diferentes ideologías, en definitiva, a trabajar en equipo.
Nos marchamos, deseándonos poder vernos en otras ocasiones en algunos otros sitios. Y así, debería ser en todos los casos: el transcurrir con normalidad de una sesión en la que todos los españoles estábamos llamados a decidir con nuestro voto quiénes queríamos que fueran nuestros representantes.
A continuación, se producen fenómenos curiosos. Repentinamente cambia la manera de percibir la realidad para las personas en función de los resultados obtenidos en las urnas.
Comienzan los numerosos mensajes, llamadas, saludos, interpretaciones. Es el momento del tertuliano que cada uno llevamos dentro.
A la mañana siguiente paseando por las calles, la gente te para. Te felicita ( en mi caso), comparte contigo la felicidad, ves la vida con una amplia sonrisa. Parece que el resultado del trabajo previo realizado ha dado su fruto.
¡Qué alegría da!





martes, 30 de abril de 2019

LECTURAS


            Esta semana se han fallado los premios literarios de la Diputación de Cáceres. He tenido el honor, y a la vez el privilegio, de formar parte del Jurado de Novela. Aunque puede parecer un tópico alegar el elevado nivel de los participantes, sí que me parece oportuno, resaltar el estímulo que sirven estos certámenes para incentivar la lectura.
           
En paralelo estamos asistiendo a la proliferación y al reconocimiento de los clubes de lectura, tanto con adultos como con niños. Por cierto, excelentes las noticias que recibimos de las iniciativas llevadas a cabo en algunos centros escolares sobre el uso de las nuevas tecnologías, la vigilancia del cumplimiento de las normas ortográficas y el seguimiento de su uso que se hace por celebridades y personas famosas en las redes sociales.
           
Volviendo al tema de los Premios Literarios es muy interesante la labor que hacen los profesores para implicar a los alumnos en el inicio de los procesos creativos. En este sentido me parece plausible que las instituciones, al margen de primar la excelencia con el fallo de obras consagradas, llegadas de todo el mundo, sean capaces de apoyar con apartados específicos la dotación de menciones honoríficas para los adolescentes que comienzan a publicar y que se apasionan, no sólo con leer, sino también con sentirse leídos.
           
Volar con la imaginación, vivir otras vidas, conocer muchas historias, evadirte o al contrario introducirte en realidades desconocidas son algunas de las muchas  oportunidades que te permite el paso de las páginas de un libro.
           
El discurrir por un teclado o la velocidad de un bolígrafo que desplaza y ordena las palabras es una experiencia que te inunda de sensaciones extraordinariamente placenteras.
           
Compartir estas vivencias con gente próxima, desconocida, anónima, diversa y recibir, en muchas ocasiones, respuesta a las reacciones que provocan en ellos tus impulsos, es algo sencillamente indescriptible.
           
En un entorno tremendamente vertiginoso, la pausa serena de una lectura sosegada, la reflexión frente a la abreviatura, la profundidad de los mensajes frente a la simplicidad de los pronunciamientos, es un imperativo al que no deberíamos renunciar. Sigamos, pues, en ello.


























martes, 23 de abril de 2019

LA BANDERA DE LA IGUALDAD


Estamos asistiendo en los últimos meses, a una carrera entre muchos de los partidarios de los diferentes grupos políticos por ver quién es más español. De convertir a los símbolos en el ejemplo exhibicionista de un nacionalismo, en la mayoría de las ocasiones excluyente.
¡Claro que nos sentimos orgullosos del camino que hemos recorrido juntos a lo largo de nuestra Historia!. ¡Claro que deberíamos ser más enfervorecidos defensores de los puentes, en lugar de las trincheras!.
Sin embargo, se utiliza la bandera para manipular las emociones. Cierto es, que estamos muy contentos cada vez que alguien próximo a nosotros consigue un éxito. Que nos entristecen y nos solidarizamos con las desgracias de nuestros compatriotas. Que tratamos de estar cerca, como diría la expresión coloquial, “ en las alegrías y en las penas”.
Pero ello no es óbice para que a la hora de enarbolar banderas, reconozcamos que la auténtica enseña, es la de la igualdad. Se es más español cuando somos capaces de asimilar que todos tenemos los mismos derechos y las mismas obligaciones.
Cuando al margen de pulseritas en la muñeca, paguemos más impuestos los que más podemos contribuir a evitar desequilibrios territoriales. Ya sea en un pequeño pueblo de la provincia de Cáceres o en los alrededores de la periferia metropolitana de Barcelona.
Se trata de salir a la calle gritando “soy español”, cuando seamos capaces de acoger a los inmigrantes que se juegan la vida en el Mediterráneo. Se trata de demostrar que somos españoles cuando condenemos de manera contundente la violencia de género y aportemos todos los medios posibles para combatirla.
Se trata de que no haya un solo español más en una fosa común y que demostremos nuestra españoleidad buscando recursos para sacarlos.
Se trata, en definitiva, de conseguir que los ricos puedan recibir la educación, la sanidad y la atención a la dependencia que quieran, siempre que los pobres puedan acceder a las mismas con la mayor calidad posible gracias a la implicación del Estado en ello.
Esas sí que son mis banderas. Las banderas de la igualdad.