martes, 18 de abril de 2017

DERECHOS SOCIALES


A medida que cambia el tiempo supuestamente evolucionan las sociedades. Sin embargo, persisten problemas, que a fuerza de convivir con ellos, los damos por irresolubles o apenas ponemos más ímpetu en nuestras quejas que el lamento (salvo, eso sí, cuando nos afecta directa y personalmente).
Ahora son los refugiados los que inundan nuestras retinas. Una vez más revivimos imágenes de otros tiempos. Una vez más desenmascaramos fantasmas que pensábamos enterrados. Una vez más, tratamos de expiar nuestra responsabilidad buscando culpabilidades ajenas.
Quizás, el origen de este desaguisado está en que no sabemos, o no queremos, hacer cumplir las normas de convivencia de las que nos dotamos. Firmamos Tratados Internacionales cuando se terminan las guerras mundiales. Nos acogemos a Convenciones y acudimos a solemnes Conferencias, con multitud de países, donde proclamamos el establecimiento de nuevas formas de relación entre el norte y el sur, el este y el oeste. Todo en aras de la sostenibilidad del planeta, de la necesidad de supervivencia de la especie.
Para ello lo adornamos con la creación de Asociaciones raíces sectoriales: seguridad, alimentación, infancia, desplazados…. Pero lo fundamental, la pervivencia de los derechos, se vulnera una y otra vez.
Allí donde hay derechos debe haber obligaciones. Y esto es lo que parece que brilla por su ausencia, tanto en los países más desarrollados como en las capas sociales que podrían contribuir a paliar los desequilibrios.
¿Hay un límite a la hora de establecer la obligatoriedad del cumplimiento de un derecho social? En efecto, los derechos nacen, parafraseando la expresión que se le atribuye a Eva Perón, donde hay una necesidad.
Así pues, independientemente del lugar y/o del tiempo, cuando alguien precisa de la ayuda de un semejante puede y debe tener la mano tendida. Pero, claro, eso quedaría al albur de la voluntad. Yo prefiero la consolidación que dan las normas. Cuando se cumplen, evidentemente.


martes, 11 de abril de 2017

SOCIALISMO EN EL TIEMPO


Hace unos días nos hemos reunido en Caminomorisco un buen número de socialistas, de carnet y de corazón, para recordar nuestro papel a lo largo del tiempo. Para poner en común aquello que nos une y analizar lo que nos diferencia. Para sonreír ante las cosas buenas que hemos pasado juntos y dejar para el olvido los malos momentos.
Han aflorado sensaciones, razones, sentimientos y vivencias. Hemos aprendido de la Historia. Esa a la que llamamos maestra y de la que constantemente nos despreocupamos. Allí, reivindicamos el orgullo de ser socialistas.
Tenemos muchos referentes. Tenemos muchas similitudes en el resto de España. Tenemos nexos de unión con compañeras y compañeros de todos los lados. En esta ocasión homenajeamos la figura de Ramón Rubial. Ese socialista vasco y español que estuvo, tras pasar por la cárcel, exiliado por la Dictadura franquista en las Hurdes. Ese personaje que se fundió con los paisanos de una zona remota de la periferia. Alejada de los centros de decisión. Y donde volvió, ya en Democracia, en 1992, precisamente para volver a pasear por las calles de lo que fue su dorada prisión. Allí brotaron nuevamente sus recuerdos, especialmente los que tuvo con la gente mayor. Bonitas fotografías son el testimonio de aquellos instantes y ¡cuánto las hemos disfrutado!
Pero también quisimos mirar más atrás. A las formas de vida de los yunteros extremeños en la década de los años 30. A las condiciones miserables de supervivencia. Imágenes crueles que nos explican muchas cosas. Hacinamiento, pobreza, hambre, explotación…
Y en el medio compartimos mesa y opinión con las vivencias de los Secretarios Generales que tuvo la provincia de Cáceres desde 1977. Volvimos a tener  presente esas reuniones clandestinas, en ocasiones en las dependencias de una Iglesia placentina. Esas primeras Asambleas, campañas electorales, mítines, organización de estructuras locales,….Esa fuerza que da volver a encontrarte con la Libertad y con la Democracia.

Y así pasamos el tiempo. Con la bendita sensación de al terminar quedarnos con ganas de más. De seguir profundizando. De hablar de nosotros que viene a significar hablar de España. De sus gentes. De sus problemas e inquietudes. De sus logros y de sus frustraciones. Pronto volveremos.

martes, 4 de abril de 2017

EDUCACIÓN E HISTORIA


Hace unos días acudí a unas Jornadas de Historia de la Educación. Allí, nos juntamos poetas, escritores, profesores de Universidad, maestros, historiadores, filósofos… Durante una amplia doble sesión, de mañana y tarde, estuvimos compartiendo reflexiones sobre el reciente pasado de la educación en nuestro país.
Hablamos de maestros, del papel de la enseñanza. De la necesidad de dignificar su figura y de cómo todo esto no se puede llevar a cabo sin la implicación de la  política. Sí, la política.
A veces demandamos un Pacto de Estado y al mismo tiempo criticamos que el partidismo se inmiscuya en el mundo docente. Pero no somos conscientes de los inexorables puntos de unión entre la educación y la política.
La teoría es esencial, la necesidad de extraordinarios intelectuales que nos iluminen, también, la presencia de miles de vocaciones que la pongan en marcha, resulta crucial. Ahora bien, sin la presencia de la voluntad expresada en los Boletines Oficiales, en los Presupuesto, todo queda en el aire.
Así, nos pasó, hablamos de los impresionantes avances ocurridos durante parte del periodo republicano. En aquellos momentos se conjugaron todos los elementos que acabo de citar. Sin duda, lo que posibilitó pasar de la teoría a la acción fue el incremento brutal del Presupuesto dedicado a la educación. La dignificación de la figura del maestro al otorgarle un sueldo oficial y sobre todo al crearse un Plan de Estudios a través de las Escuelas Normales. A lo que se unió la creación de unas 27.000 escuelas. Todo junto posibilitó la lucha contra el cruel y elevadísimo porcentaje de analfabetismo. Además, habría que sumar todas estas condiciones a las penalidades que se pasaban en el mundo rural o en zonas periféricas, alejadas de los centros de decisión, como era Extremadura.

Y alguien preguntó, ¿ de todo esto qué se puede proyectar para el futuro?: la memoria de nuestros maestros hace que mantengamos vivo su legado. El olor, el tacto, de lo que algunos denominan “tesoros”, los libros, posibilita su crecimiento. La actualización al mundo que nos rodea de lo que ellos llamaron Misiones, junto con las Bibliotecas escolares y el impacto que tuvo en aquellos lugares más alejados de la cultura posibilitarán el resto. En definitiva la Historia, la Educación, la Política.

martes, 28 de marzo de 2017

PENSAR


Hipatia, la gran filósofa griega, si bien natural de Egipto, brilló enormemente en las matemáticas y en la astronomía y  fue un hito para el pensamiento de los siglos posteriores. Pues bien,  he leído, que una de sus enseñanzas célebres y que debería tener gran trascendencia para el devenir actual, fue la reivindicación del derecho a pensar.
Sí, pensar como un derecho, pues incluso pensar erróneamente, es mucho mejor que no pensar. Digo esto, porque, inmersos en un mundo de lo esquemático, de la divulgación a través de decenas de caracteres, de la implosión de la imagen en detrimento de la reflexión, nos perdemos el silencio.  El espacio reposado. La razón frente a la imposición. La convicción sobre la victoria.
Ayer, sin ir más lejos, pude ver, una vez más, como un grupo de padres se enzarzaban en una pelea a patadas y puñetazos por una trifulca en un partido de fútbol de sus hijos pequeños. Educación en valores. No son, en la mayoría de los casos, los niños los necesitados de aprender, son sus progenitores. Aquellos que deberían ser su ejemplo y son, en momentos como estos, su vergüenza. Con el agravante que les muestran, en numerosas ocasiones, las líneas a seguir para resolver los conflictos en sus comportamientos futuros.
Prefiero la diferencia, no poseer la razón absoluta, como pretenden algunos, pero al menos expresarme a través de la palabra. Combinar retórica con acción y pausa para escuchar al otro. Mirarme en las terceras personas.
Ser capaz de rectificar, sin por eso tener que abandonar mis convicciones más profundas. Asimilar lo bueno de los demás que enriquece o modifica lo propio.
Caer para luego levantarme. Seguir con la vista puesta al frente pero con la mochila cargada de un pasado del que no puedo, ni quiero, prescindir.
En definitiva pensar como sinónimo de estar vivo, evitando adormecerme con lo que me digan, sin antes tener la posibilidad de cuestionarlo. Y a la vez, cuestionar lo que digo, cuando, con elementos suficientes de juicio me demuestran que otro mundo es posible.




martes, 21 de marzo de 2017

DEPORTE Y MEMORIA


Esta semana he tenido ocasión de acudir a dos acontecimientos, en principio muy diferentes, pero, como trataré de demostrar, con muchos nexos en común.
Por un lado, asistí a un partido de baloncesto, de la LEB, en la que jugaba el Cáceres, el equipo de mi ciudad. En el descanso tuvimos ocasión de presenciar la espectacular puesta en escena de la maravillosa cantera. Niñas y niños de muy corta edad, al lado de adolescentes que idolatraban a sus referentes del primer equipo.
Por otra parte, en menos de 24 horas, formaba parte de una marcha que trataba de reivindicar la figura de las víctimas del franquismo y que partió ( como muchos de los que fueron asesinados) desde la cárcel de Cáceres hasta el cementerio. Allí, varios cientos de personas nos congregamos para compartir momentos de intensa pulsión emocional.
Recuerdo como, hace unas semanas, un diputado del Partido Popular, es decir de la derecha extremeña, me espetaba en la Asamblea, que cómo era posible que en una de mis intervenciones en la tribuna mezclara el deporte con la memoria histórica. Ahora intentaré desvelar algunos motivos.
Ambos temas se buscan en torno a la pasión, se aglutinan o logran que mucha gente se junte en la persecución de un objetivo. En ambos casos, nos damos cuenta de que contamos con mucha gente que sigue los contenidos y que siente como suyos, como propios, las alegrías y las penas, el dolor y la esperanza. En definitiva, hacen posible algo tan complicado en nuestros días como la unidad.
El trabajo en equipo es otra de sus características. Tanto el deporte como los movimientos memorialistas tienen en común que, cuando funcionan bien, lo  hacen al margen de las individualidades. Es la unión de muchas voces, la suma de lo mejor de cada uno, lo que hace que los resultados sean satisfactorios.
Además, el valor de una trayectoria contribuye a que el resto les mire como en un espejo donde reflejarse. El trabajo del abuelo asesinado se une al del veterano jugador. En los dos casos se ha producido la siembra. En los dos casos las nuevas generaciones no parten del olvido ni de la nada. Tienen algo por lo que luchar. Tienen perspectivas de futuro que perseguir.
Por estas y por muchas razones cobran sentido las estrofas de los versos que cantaba Maná: “como me duele estar vivo, sin tenerte al lado amor”.