martes, 20 de mayo de 2014

LA HERENCIA


LA HERENCIA
A medida que avanzan las legislaturas, tanto a nivel nacional, como autonómica y local, se diluye el mensaje catastrofista de aquellos que, de buena fe, desalojaron a través de las urnas a los socialistas de los distintos gobiernos y pusieron en un pedestal, como referente de la causa principal, la herencia recibida para tratar de argumentar la ralentización de sus escasas acciones.
Así de esta guisa desde el PSOE hemos tenido que pasar el luto de estar callados, casi acomplejados, por nuestra presunta responsabilidad. Y en honor a la verdad, ¡claro que tenemos que ser autocríticos! Muchas cosas se hicieron mal, muy mal. Por eso perdimos las elecciones.
Sin embargo, no es menos cierto que con la serenidad que da el paso del tiempo hemos de reconocer los enormes avances que se hicieron en los años en los que las instituciones estuvieron con la izquierda en el poder. Así, a modo de ejemplo, la consolidación de numerosos derechos sociales, el mantenimiento de una educación y sanidad pública dignas, universales y de calidad, la dependencia, la igualdad...
Sólo hace falta mirar cómo estamos en cada uno de esos campos y cómo estábamos hace escasos años. No hace falta echar la vista muy atrás.
Por esa razón llama mucho la atención cuando algunos que nos tachan de agoreros ante cualquier signo positivo de recuperación, alertan de que el próximo año empezaremos a vislumbrar el comienzo del fin de la crisis, que en el 2017 posiblemente se cree empleo, que gracias al sacrificio y al esfuerzo seremos capaces.... pero se olvidan de citar que jamás volveremos a los niveles en los que nos dejaron los socialistas. Si en estos poco más de 3 años hemos perdido un índice de 100 con la supuesta recuperación no se retornaría al punto de partida. Es decir seremos más pobres, tendremos menos derechos que cuando comenzó el desastre.
Y eso tiene un nombre, las políticas de derechas y unos acompañantes, aquellos que no hacen lo posible por remediarlas. Lo que está claro es que la izquierda, representada por el PSOE tiene un programa, tiene ideas, tiene una forma de ver el mundo, tiene mucha gente dispuesta a llevarlas a cabo y el resto están en su derecho ( y obligación) a considerarlas.
Se puede mirar para otro lado y esperar o se puede subir al tren de la ayuda a los que lo necesitan. Ahora.
En Extremadura la renta básica, la lucha contra el paro, la recuperación económica con costes desiguales, la búsqueda del equilibrio territorial, la reapertura de los PAC, la convocatoria de oposiciones y concursos de traslados en educación, la asistencia a los dependientes en su momento... se han puesto encima de la mesa como propuestas de cambio, ¿ es electoralismo? o es lo que debe ser la política: buscar soluciones a los problemas.

lunes, 12 de mayo de 2014

DISTOPÍA


Dentro de la suciedad en la que quieren convertir desde la derecha la política tratando de primar intereses sobre servicios, anuncios sobre derechos, imaginación sobre realidad e incluso mentiras por encima de los más elementales datos objetivos, nos vamos a referir hoy a cómo, aunque parezca contradictorio, estos mundos de los que el portavoz socialista en la Asamblea, Valentín García identifica como productos de una factoría de ciencia ficción, pueden, desde el rigor científico de la constatación, pasar de ser utopías a distopías. Entornos soñados, por deseables, a pesadillas que no quisiéramos que se conviertan en realidades.
Así vamos pasando, sin el más mínimo de los complejos a escuchar cómo se pronuncian, desde el profundo vacío intelectual acerca de todo tipo de cuestiones que humillan al más mínimo sentido común. De esta manera si el drama del paro azota con fiereza ya sea a jóvenes como a mujeres, a mayores de 50 años, como al grupo de 35 a 50, nos salen” interpretando” que estamos ante una mejora de los datos y si para ello hay que compararlos con cualquier elemento aislado que de un resultado positivo, pues se hace. Y si para ello tenemos que obviar lo que todos vemos cotidianamente: que la gente se exilia, que la gente desconfía tanto del sistema que ha desesperado hasta de inscribirse en los listados oficiales y/o ni siquiera tiene expectativas ni fuerzas para buscar, o que se producen incrementos de afiliación a base de empleos que de precarios rayan en la miseria por no hablar de la cuantificación de los que se están formando....
De esta forma va a pasar, señalando otro de los innumerables ejemplos que podríamos resaltar, cómo con las listas de asistencia a los dependientes, que parece que están esperando a que fallezcan para indicar que van disminuyendo. O que ajustan ( eufemismo de recortan o eliminan) los criterios para poder acceder a ser beneficiarios con tanta magnitud que de los potenciales beneficiarios se caen una inmensa mayoría y los que tienen la “ suerte” de poder recibir una ayuda transitan de despacho en despacho, de mes en mes ( cuando no de año en año) para acceder a su percepción cada vez más menguada y con efectos tremendos por lo dramáticas de sus consecuencias como son las enfermedades colaterales de cuidadores y familiares.
Por esa razón hablamos de distopías. Al ritmo que nos llevan pronto imaginaremos nuevos espacios donde en lugar de visiones edulcoradas la derecha nos va a encontrar inmersos en un truculento submundo en el que lo que sobresalga sea el liberalismo más feroz. La ley de la selva. La supervivencia del más fuerte. Y donde de nuevo la caridad de las ONGs con la colaboración de las familias sean los sustitutos del Estado. De lo público. De lo que tanta lucha costó conseguir. Hasta entonces no nos veremos en las calles. Pero, si no lo remediamos, estamos en camino.







lunes, 5 de mayo de 2014

UNIDAD


En otros artículos nos hemos referido a la necesidad de establecer puentes de unión entre las fuerzas progresistas. Hemos insistido más en los elementos que tenemos en común que en los que nos distancian. A nadie se le escapa que el “banco de malas prácticas” se ha extendido a lo largo del tiempo en más ocasiones de las deseables. Sin embargo, parece que hacemos hincapié únicamente en el aspecto político y hoy quisiera centrarme en el enorme conglomerado de colectivos que integra a militantes y, sobre todo, a simpatizantes de una manera de ver el mundo y la vida: la progresía.
Por eso, me gustó especialmente el discurso del Secretario General de los socialistas extremeños, Guillermo Fernández Vara,   cuando en una ocasión se refirió a la unidad de la izquierda pero no en el PSOE sino con el PSOE.
Y en eso estamos, trabajando con Asociaciones, sindicatos, colectivos, gente afectada por los numerosos e interminables problemas que ocasiona  y digo bien, ocasiona, el desgobierno de la derecha de abajo a arriba y de arriba a abajo.
Estamos inmersos en un vaticinio demoledor interesado en los que no quieren que nada cambie pues no viven en el mundo real. Viven en el de los teletipos. En la lectura trabucada de los comunicados. En el invento de la realidad. En el sueño del que parecen resaltar únicamente el hecho de “con lo que nos ha costado conquistar el poder”....
El mes que viene la ciudadanía se pronunciará, una vez más en las urnas. Al margen de los resultados electorales, sería interesante que se consiguiera una elevada participación. Pues eso sería síntoma de preocupación. De recuperación de las ganas de combatir, de luchar por mejorar, de no conformarnos... El otro día visité un pueblo cacereño, donde el alcalde me indicaba que en las elecciones municipales el porcentaje de votación solía sobrepasar el 90%. Era una muestra de cómo los vecinos se inmiscuían en la cosas pública.
Ya se están produciendo los primeros síntomas de modificación de actitudes en las formas de comunicación: frente a los grandes mítines veremos muchos más encuentros sectoriales. En lugar de vallas recuperaremos el “puerta a puerta”. A la aportación de los medios de comunicación convencionales se sumarán multiplicando su altavoz las redes sociales.
Hay que pelear lo indecible para conseguir que vuelva a ser normal el transitar por los resultados positivos. Que no nos pase como a una señora en un concurso de televisión al que una vez que se pone al teléfono espeta entre sollozos: “estoy muy nerviosa, nunca me había pasado algo bueno”.
Unidad ( El Periódico Extremadura - 03/05/2014 )http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/unidad_801296.html

lunes, 28 de abril de 2014

FALENCIA


Acostumbrados como estamos a que el concepto credibilidad esté en entredicho, resulta indigno que los espasmos ocasionados por las falsas promesas, o los incumplimientos reiterados se pierdan en el olvido de los  no sufrientes.
 Cierto es que los avisadores, casi profesionales, expectantes en todos los lugares del espectro, desmontan las estrategias de echar abajo cualquier sugerencia de disgusto al recordarnos que en “todos sitios cuecen habas”. Quizás tenga rentabilidad política a medio plazo a los que pretenden instalarse de manera cuasi perenne en el sistema pero causa un enorme perjuicio a los que pensamos que cuando las cosas se hacen mal, lo importante es lo que ocasiona y no vale disculpa porque otros lo hagan también de la misma o peor forma (será igualmente criticable).
Revertir este tipo de situaciones donde se trata de evitar pulular por aquellos lugares donde puedas salir escaldado provoca que la mediocridad, la falta de nivel, el compromiso  de sólo dejarse ver, la inacción, la pérdida de complejos, la vanidad.... sean denominador común muy a nuestro pesar.
Claro que las excepciones llaman la atención, pero en los últimos años no somos capaces de aglutinar, en torno a las singularidades, un equipo de notables, de gente que pueda “jugar” en cualquier momento, de evitar dependencias de los imprescindibles.... en definitiva de que el concepto reverberación, en el sentido vulgar de “sonsonete” pueda ser la música de fondo en  la hoja de ruta donde cualquiera pueda ser el protagonista, pues hemos interiorizado el guión hasta conseguir desprender el aura de lo auténtico, de aquello que no genera dudas, de lo fiable, en definitiva.
Quizás nos falte instaurar en nuestra cultura pública la necesidad, obligación diría yo, de rendir cuentas, más allá del paso de las urnas. Ya hablaron algunos hace tiempo que los programas electorales deberían convertirse en contratos. En ellos los políticos reflejaríamos unas propuestas, con unos tiempos, unas circunstancias y una metodología para cumplirlas. Pasados éstos, hay multitud de formas objetivas de corroborarlos. Hay numerosas maneras de pedir explicaciones. Hay cantidad de fórmulas para asumir responsabilidades. Sin esperar a “caer en desgracia”.
Por eso resulta noticiable, cuando un elevado dirigente foráneo dimite por haber aceptado como regalo una botella de vino. Nos parece extraordinariamente exagerado. Sin embargo, resultaría mucho más esclarecedor que se partiera de unas condiciones claras y de unas mismas reglas de juego. Así evitaríamos, en todos los sentidos, el engaño y/ o el error. Eso es la falencia.
Falencia ( El Periódico Extremadura - 26/04/2014 )http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/falencia_800038.html

lunes, 21 de abril de 2014

REPÚBLICA


Este sábado 12 de abril, se cumplió el aniversario de las elecciones municipales que abrieron paso a la proclamación de la II República un par de días después. No es un tema baladí que lo recordemos, ya que estamos asistiendo en los últimos tiempos a un nuevo intento de tergiversar la Historia. Algo que sucede cuando se presta más atención a algunos presuntos comunicadores que a los historiadores. Quizás porque la relevancia de las noticias nos haya hecho acostumbrarnos a que se asienten en el escándalo o que simple y llanamente se desvíe la atención sobre las evidencias científicas para intentar que prevalezcan las opiniones.
Digo todo esto, porque la II República, cuyo advenimiento fue el resultado fundamentalmente del deterioro del sistema de gobierno monárquico, muy alejado de la democracia y de un régimen parlamentario que impulsaron los nuevos legisladores, tuvo un antecedente brillante, nada sangriento (como estábamos acostumbrados a los cambios en la España del siglo XIX) y festivo con la celebración de unos comicios municipales, no exentos de vicios, sobre todo en las zonas rurales donde predominaba el control caciquil y clientelar.
Tras el veredicto de las urnas y en medio de una Jornada festiva se proclama la II República que es ni más ni menos que un nuevo sistema de gobierno, donde frente al privilegio del nacimiento se imponía la igualdad en la oportunidad de optar a la Jefatura del Estado. Sin embargo, lo más importante no fue eso, sino el adjetivo: el carácter democrático y parlamentario que tuvo como consecuencia la celebración de 3 elecciones generales.
En este punto quisiera detenerme brevemente para volver a insistir en desmontar el tópico que identifica la República con radicalidad, extremismo y violencia, dado que buena parte de su singladura estuvo gobernada por las derechas. En el pleno uso y disfrute del sufragio.
Fueron las elecciones de 1933 que dieron el triunfo a los sectores más moderados del espectro y que a juicio de muchos analistas contribuyeron a desmontar la mayor parte de los avances conseguidos en el bienio anterior. Algo parecido a lo que sucede en la actualidad con el Partido Popular en el Gobierno. Tras años de lucha por la consecución de derechos y libertades, se asistía y ahora se asiste, a una contrarreforma cuya principal misión es que se olvide todo lo que huela a progresismo. Incluso en Extremadura se ha querido reinventar en los últimos años la Historia, cambiando logos, nombres de instituciones, colores identificativos...
En 1933 tuvimos el denominado “bienio negro” donde la contrarreforma agraria, la paralización de las obras públicas, el retroceso en los avances en la educación, la vuelta atrás en la separación de la Iglesia y el Estado propia de un Estado moderno, el incremento del paro.... fueron las señas de identidad del Gobierno. Música muy parecida a la actual. Las elecciones de febrero de 1936 supusieron la vuelta de la ilusión. Tristemente no cuajó porque el contexto de la época lo echó abajo con un golpe de Estado (afortunadamente algo alejado de la realidad de la España del siglo XXI). Reivindiquemos una República innovadora, democrática, parlamentaria... y donde la alternancia, la pluralidad y la diversidad sean síntomas de normalidad.

lunes, 14 de abril de 2014

LOS PASTORES Y LAS OVEJAS


Bajo el eufemismo de la precampaña electoral se esconde la realidad de que los políticos estamos imbuidos de una tensa preocupación por la inminente escalada de actos, debates, propuestas, declaraciones...que preceden a la próxima llamada a las urnas.
Los discursos parten de una base común única, que en el caso de los socialistas es la necesidad de ideologizar la llamada al voto, a la vez que insistir, una y otra vez, en la imprescindible movilización, no sólo de la militancia, sino también de los simpatizantes. Estamos cansados de luchar contra el escaso poder de atracción que algunos pretenden generalizar para desprestigiar la importancia de la dedicación a la cosa pública.
Si bien, en el caso de las europeas no se produce con la misma intensidad que, por ejemplo en unas municipales, es cierto que en ocasiones los escaños se obtienen por un estrecho margen que es el que a posteriori configurará las mayorías. Es preciso por eso no despreciar la fuerza de los oponentes y si además a esto se une la pérdida paulatina de población, tiene como consecuencia que en muchas localidades prácticamente va a haber que luchar, de nuevo, por el voto a voto (o como se decía coloquialmente, recuperar el ir “ puerta a puerta”).
Los socialistas somos un partido de gobierno, por consiguiente nos debe caracterizar el hecho de que las numerosas ideas que trasladamos a la ciudadanía tienen que convertirse en realidades. Conjugar la emoción que vemos en los veteranos al escucharnos con la gratitud de sentir que tu trabajo ha dado sus frutos. El objetivo de conseguir mejorar las condiciones de vida de los vecinos se mueve de las líneas escritas en los Boletines Oficiales al desenvolvimiento habitual de sus vidas cotidianas.
Las nuevas dinámicas electorales condicionarán el deseo de buscar nuevos pactos. Estamos en una sociedad multipartidista que asumimos sin complejos pero sin renunciar a representar al mayor número de ciudadanos. Debemos estar preparados buscando un equilibrio, entre la salvaguarda de los principios esenciales que nos definen y todo aquello que ayude a entender y a sumar a los que tienen otras ideas que nos hará avanzar unidos.
No es suficiente tener un plan. La política es como el atletismo, utilizando la metáfora del entrenamiento, los objetivos sólo se consiguen con constancia y regularidad. Es importante la genética, la clase y la calidad, pero sin trabajo diario nada es posible. Sin dejar de lado que todo se puede ir al traste por un error: una mala noche, una enfermedad, no seguir los consejos del entrenador e ir por libre...También puede haber recaídas, lesiones... pero tras un costoso proceso de recuperación de la forma, si eres capaz de coger el ritmo adecuado, vuelves con los tuyos.
Ahora bien, esto se podrá llevar a cabo correctamente si, parafraseando a Sor Lucía en unas declaraciones que le escuché recientemente en un programa de televisión, los pastores vuelven a oler a oveja.

lunes, 7 de abril de 2014

SER DE DERECHAS


Si hace unas semanas exponíamos los elementos principales que entendemos identifican a una persona de izquierdas, hoy vamos a hacer lo mismo con una de derechas.
En primer lugar he de destacar que me parecen muy honrados, honestos y  coherentes aquellos que sin complejos defienden sus ideas. Dicen y tratan de llevar a la práctica lo que son. Sin embargo no es lo habitual en esta parte del espectro político. Parece que se sienten avergonzados al reconocerse como conservadores y se iventan arquetipos como el de “la muerte de las ideologías” o el manido, “lo importante no son los partidos, son las personas...”
Por eso, insisto, siento un gran respeto, tolerancia e incluso aprecio por aquellos que se confiesan como personas de derechas. Y aún más por los que actúan según se definen. Es cierto, no tienen ni cuernos ni rabo (como algunos reaccionarios creen que tenemos los de izquierdas).
¿Y en qué se diferencian? Sobre todo en la defensa de los modelos de Estado: los de derechas entienden que lo público se debe reservar a lo imprescindible. Que cada uno debe buscarse la vida y que las ayudas en el caso, por ejemplo, de las políticas sociales, no son derechos sino la caridad de aquellos que buscan lavar sus conciencias al ver cómo los enormes desequilibrios en la distribución de la riqueza producen lo que en muchos casos significa enturbiar la imagen de sus impolutas avenidas o el centro de sus ciudades repletos de gente, cada día en aumento, que carentes en muchas ocasiones hasta de techo, luchan, literalmente, por conseguir un poco de comida.
También les gustan las cosas “bien hechas”: así en Extremadura somos campeones en el cumplimiento del déficit. Poco importa a  costa de qué. Lo importante, como en sus empresas: la cuenta de resultados. Si en el camino quedan innumerables despojos, ah, ¡efectos colaterales!  Como se dice ahora, la crisis, la herencia....
Con respecto a la convergencia, tanto con las regiones de nuestro entorno como con el resto de esa Europa a la que tanto debemos, pasa algo parecido, tras irse limando las diferencias parece que en los últimos tiempos la realidad nos emboca hacia un mundo real muy diferente al de los asesores de imagen. A los de la política ficción. No es la economía, estúpido, como se decía antes, ahora te lanzan “es el marketing lo que importa”.
Por último, el orden, otra característica precisa de la derecha: no les gusta la discrepancia, el ruido, la pluralidad, la diversidad de opiniones. La manifestaciones deben estar dirigidas, controladas y si se puede en el extrarradio, en el campo (allí que griten lo que quieran).
No es pues de extrañar que ante este panorama, el lobo no quiera asomar las orejas y apelen (de momento) muchos de ellos a buscar el centro, el espacio que llaman moderado.... luego ya volveremos a las esencias.
Ser de derechas ( El Periódico Extremadura - 05/04/2014 )http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/opinion/ser-derechas_796592.html