domingo, 12 de abril de 2026

EL EXILIO

 

 EL EXILIO

Desde el Servicio de Memoria Democrática de la Diputación de Cáceres, hemos elaborado un amplio programa de actividades dentro del ciclo denominado “Tiempo Negro” (y del que cumplimos ya la tercera edición), que van  desde abril hasta septiembre y que consisten, por un lado, en un ciclo de conferencias, una presentación de una obra de teatro y una exposición de libros en colaboración con la Universidad de Extremadura. También disfrutaremos de una actuación del cantaor flamenco Manuel Gerena (“Un cantaor para la Memoria”) y en distintas localizaciones de la ciudad de Cáceres podremos visitar las instalaciones, performance y la exposición de las obras del artista José Manuel Ciria. En esta ocasión el ciclo “Tiempo Negro” está dedicado al exilio.

Como comentan los promotores de la propuesta de este año, a diferencia de otras regiones, el exilio extremeño comenzó pronto, con la rápida ocupación de la parte occidental de la región en 1936. La proximidad con Portugal determinó una de las principales rutas de escape, aunque la mayoría de estos exilios iniciales fueron de corta duración debido a las promesas (a menudo falsas) de amnistía o a la posterior deportación.

La frontera portuguesa fue un punto clave de huida, especialmente para los habitantes de pueblos que resistieron la sublevación, como Cedillo y Herrera de Alcántara. Muchos fueron internados en campos de concentración improvisados, como el de Coitadinha. Pero los extremeños también formaron parte del exilio general español hacia Francia, el norte de África y, finalmente, países de Iberoamérica como México, que acogieron a numerosos refugiados.

Tenemos que insistir en el refuerzo que estamos realizando por implicar a la gente más joven. En este sentido, seguimos ampliando la colaboración con la Universidad de Extremadura y con los Institutos de la provincia. De hecho, no sólo los visitamos cuando nos lo reclaman,   sino que hemos sido capaces de atraerlos para que participen en nuestras iniciativas haciéndolas suyas.

Por eso va a resultar determinante que profundicemos en una nueva línea tendente a hacer a las generaciones más jóvenes cómplices con los valores democráticos. Se trata del diálogo intergeneracional.

De esta manera, tanto desde la experiencia de las personas más veteranas en cualquier campo profesional o público, como desde la fuerza y la energía que da el deseo de inmiscuirse por primera vez en experiencias de vida, ya sean laborales o sociales, podemos enriquecer las posibilidades de éxito que producen las acciones conjuntas de personas de ideas, edades, talento, preocupaciones… tan diferentes (o al contario, tan similares en determinados casos).

 

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