LA ÚLTIMA LLAMADA. AZNAR.
Tal como nos comprometimos, y respondiendo a algunos lectores, vamos a continuar resaltando los principales acontecimientos acaecidos con los últimos tres expresidentes del Gobierno, extraídos de la docuserie de Movistar “La última llamada”.
Comencemos por Aznar: tras su llegada al poder en 1996 se define de la siguiente manera: “un líder tiene que tener ambición y sentido de la Historia”.
El terrorismo seguirá protagonizando parte de la vida política, de hecho, él va a quedar marcado por el atentado que sufrió por parte de ETA y en su etapa vivió el trágico asesinato de Miguel Ángel Blanco.
Con Aznar se produce la entrada del euro en España, del mismo modo que privatizaciones de empresas señeras en nuestra economía, como fueron las de Telefónica, Endesa o Repsol.
Siempre quiso demostrar que España se encontraba entre los grandes países de Europa. Del mismo modo seguirá en la línea de influir lo máximo posible en las relaciones con Latinoamérica.
En las elecciones celebradas el 12 de marzo del año 2000 consigue triunfar, esta vez con mayoría absoluta. Este periodo coincide con los atentados del 11 de septiembre del 2001 por el grupo terrorista Al Qaeda contra Estados Unidos. Este hito marcaría el alineamiento con la denominada política atlántica, que conduciría al posicionamiento de España de colaborar con la coalición liderada por Estados Unidos en la guerra de Irak en 2003 y que condujo al derrocamiento de Sadam Hussein. Posteriormente esta decisión le costaría a Aznar un elevado descrédito, dado que el argumento que se empleó para incorporar a España en la guerra (con una masiva oposición de la sociedad española expresada continuamente con manifestaciones en la calle) fue la existencia en Irak de armas de destrucción masiva, lo cual se comprobó que era falso.
Tuvo un final trágico de su mandato con la serie de atentados contra cuatro trenes de cercanías en Madrid el 11 de marzo de 2004, donde fallecieron 192 personas. Dio la casualidad que estos hechos sucedieron tan solo tres días antes de las elecciones generales que se iban a celebrar en un clima de enorme confrontación entre los dos grandes partidos: el PP (en el Gobierno) y el PSOE (su principal alternativa en la oposición).
Daba también la casualidad que en esta ocasión Aznar no se presentaba como candidato. En su lugar iba Mariano Rajoy (del que hablaremos en otra columna), designado como sucesor por Aznar y elegido candidato a la Presidencia de Gobierno en el Comité Ejecutivo Nacional del PP, el 2 de septiembre de 2003.
Sin embargo, la gestión caótica de la crisis del 11 M, donde pese a las pruebas que indicaban lo contrario, el Gobierno de Aznar se empeñó esa trágica noche en insistir que había sido provocado por ETA, motivaron la mayoritaria repulsa de la ciudadanía española que lo expresó con su voto en las urnas unos días después.
La victoria del PSOE en las elecciones de 2004 dio paso al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, al que le dedicaremos otro artículo.
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