Como comentaba Nicolás Sesma en Babelia (El País) resulta muy acertada la decisión del Gobierno de España de continuar durante 1976 con la celebración de los 50 años de España en libertad.
Hay que reconocer que ese año fue muy importante para seguir recorriendo el camino hacia la Democracia, pero al mismo tiempo muy revelador de los peligros que todavía acechaban a la sociedad española que luchaba para que no se asentara o continuara la Dictadura ( y hubo muchos motivos para pensar en ello). En resumen, Franco había muerto pero no teníamos todavía Democracia.
Ahí es donde, desde hace unos años, se está empezando a reconocer el papel de los movimientos sociales ( sindicatos y asociaciones) junto con ejemplos individuales, como fue el caso de Manuel Vital ( del que no se puede obviar que era militante de CCOO y del PSUC). Del mismo modo hay que echar la vista atrás y reivindicar el papel de tantas mujeres olvidadas y que también tuvieron un papel destacado.
En un clima de numerosas manifestaciones como hacía mucho tiempo que no se producían a las que se añadían desórdenes públicos, violencia política, represión policial… nos encontramos con una profusión de lo que se ha dado en llamar camaleonismo de las élites franquistas que se muestran preparadas para continuar tras la aprobación en diciembre de la Ley para la Reforma Política.
Líderes políticos como Suárez, Torcuato Fernández de Miranda o el rey Juan Carlos, tras defenestrar a Arias Navarro, a los que más adelante se sumarían los incipientes partidos políticos todavía no legalizados (PCE, PSOE…), pretendían sustituir el protagonismo de lo colectivo en el proceso y consiguieron quedarse en el imaginario de la ciudadanía como los auténticos protagonistas de la Transición en lugar de los colectivos sociales o estudiantiles antes mencionados.
Por eso, me parece muy interesante que a lo largo de 2026 recuperemos para el conocimiento y la difusión de nuestra Historia democrática todo lo que sucedió y lo que supuso el año 1976.
De este modo, considero oportuno seguir celebrando los 50 años en libertad. Como ya hemos señalado la llegada de la Democracia no fue un hecho puntual, sino todo un proceso. En su transcurso se vivieron, evidentemente muchos momentos de avances, pero no podemos, ni debemos, evitar recordar y alertar de muchos otros momentos de peligros y retrocesos. Sobre todo, hoy en día, en la que algunos pretenden sentir nostalgia de determinados acontecimientos.
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